Euroliga 2º Partido Playoffs Real Madrid (0) 80 Partizan Belgrado (2) 95

Bochorno

Una vergonzosa tangana deja sin efectos un partido dominado claramente por Partizan Belgrado y que deja en el abismo europeo a un Real Madrid desiorientado y anárquico justo en el peor momento de la temporada. La pelea puede dejar dagmificados en el Real Madrid no solo para el tercer partido, sino para posteriores encuentros a disputarse en la competición. Pensemos más en los sentimientos del aficionado que en los motivos que tuviesen los jugadores para actuar de esa manera.

Me sabe mal contaros el partido que anoche debían disputar el Real Madrid y el Partizan Belgrado correspondiente al segundo punto de la eliminatoria de cuartos de final de la Euroliga, un sello que tan brillantemente consiguieron ambos equipos en su temporada regular. El equipo de Obradovic se había llevado el primer punto de la eliminatoria el pasado martes con un tremendo triple de Kevin Punter cuando los segundos se consumían y del 1-0 se pasó al 0-1. Lo que pasó aquella noche ya lo hemos explicado y ahora me resulta imposible describir el partido de baloncesto que se vivió anoche. Porque en mi memoria, en las de todos los aficionados que estuvieron en el WiZink Center y los miles que lo vieron por televisión, solo recordarán aquel manotazo de Sergio Llull sobre Kevin Punter que incendió todo y borró de nuestras mentes un partido de baloncesto dominado de cabo a rabo por el Partizan Belgrado. En eso se debía quedar todo. Aceptar la derrota, minimizar lesiones, asumir responsabilidades y buscar las mejores soluciones para cerrar la temporada de manera digna. ¿Qué más es el baloncesto que ganar o perder? Al fin y al cabo, es solamente un partido.

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Clorín

Duele cuando un energúmeno ensucia un partido, cuando te avergüenza delante de todos los amantes al baloncesto. Te enfadas cuando un árbitro te saca de tus casillas, pita lo que crees que no es o viceversa. Buscas los motivos a una derrota, una eliminación o una nefasta temporada. Señalas culpables, salvas a los que consideras dignos y pides nuevos refuerzos a expensas de mejorar tu plantilla para el año que viene. Pero os prometo, que nunca esperaría tener que lamentar la actitud de unos jugadores en una cancha de baloncesto como la que ofreció ayer el Real Madrid. Por supuesto que Partizan Belgrado también fue cómplice al bochornoso momento vivido al final del partido, pero aquí conocemos a los jugadores blancos, implicados más o menos, pero sabiendo la camiseta que lucen y el escudo que portan saben que existen unos códigos de compostura. Y anoche no lo hicieron. Mancharon esa camiseta y ese escudo entrando en batallas barriobajeras con el equipo contrario, creyéndose defender su dignidad a expensas de ofender al respetable público que les admiran en la cancha. No hablamos de deporte, hablamos de situaciones personales traídas a una cancha de baloncesto, que más da quien provoque o se ofenda antes. Las consecuencias vendrán después, cuando estos jugadores vayan a dejar tirados a sus aficionados.

Porque es para ellos quien va dirigido este deporte. El aficionado con la camiseta de su equipo que un día es campeón de Euroliga y al día siguiente cae eliminado en un cruce de cuartos, pero va a seguir animando a su equipo para que vuelva a recuperar su posición de antaño. Ojalá se cumpliesen los deseos de cada uno de nosotros para tener a éste o aquel para completar una plantilla pero los aficionados saben que deben ir a muerte con el que decida su presidente. Y los jugadores deben pensar en esos aficionados que, por cierto, se venía arriba cuando comprobaba que sus jugadores tiraban de carácter y ganas para intentar acercarse a su rival y hacerle jugar al 100%. Porque el aficionado también desea eso, que los jugadores den el 100%. No es buen gusto escuchar como se alienta a los que sobrepasan los límites y no a los que se dejan la piel durante 40 minutos. ¿porqué Rudy Fernández a sus 38 años, fue anoche el máximo anotador del partido? No le tocaba ese papel este año y sin embargo se deja literalmente la espalda para que su equipo compita. Porque eso es lo que quiere el aficionado. Todos queremos títulos y ganar a tu mayor rival de veinte y humillarle, pero el aficionado de verdad no le importa agachar la cabeza y decir “Sí, son mejores y nos han zarandeado pero bien”.

Porque de eso iba el partido de anoche. Partizan Belgrado fue mejor desde el minuto 1 hasta el final. El Real Madrid fue totalmente superado por la ambición y la energía de su rival. Es de ahí de donde hay que empezar a “escarbar” porque llegar a un top 8 y como tercero, no es tan fácil. Pero eso era tan sencillo como haber esperado a finalizar el partido para analizarlo. Sin embargo, se decidió tomarse la justicia por las manos y caer o provocar en temas físicos y personales sin darse cuenta que, a quien más preocupa, es al aficionado. No a ese que pide la dimisión de entrenador, jugadores o directivos, no. Me refiero a ese aficionado que sueña con llevar a sus hijos al pabellón, al aficionado que lleva 20 años de abonado animando, sin mirar al inquilino en el banquillo o en la cancha. El aficionado que sabe a quien pedir explicaciones y que no se encuentra en las redes sociales, molestando a otros aficionados del equipo común. Un aficionado que exige mejoras, a su entender, para que su equipo recupere la senda trabajada por otros antes de los que ahora están. Unos aficionados que lloran por la imagen mostrada anoche en vez de volver a exigir movimientos, dimisiones, alusiones y aplausos a jugadores que golpean más duros que otros.

Lo ocurrido anoche tendrá sus consecuencias deportivas. Al Real Madrid le puede caer sanciones bastantes duras que le pueden repercutir en su futuro más cercano. He visto al Real Madrid ser campeón de todo, elevar a los altares a grandes jugadores. He visto debutar a Luka Doncic, ver el ejemplo de Felipe Reyes, sufrir con los jugadores que se dejan la piel aun estando lesionados. Pero nunca creí que vería una tangana en directo y donde pasé más vergüenza que miedo o ira. Y por ello me cuesta tanto explicar deportivamente un espectáculo tan bonito como es el baloncesto de la Euroliga y más entre dos grandes clásicos del baloncesto europeo. El partido lo ganó Partizan Belgrado que se coloca con 2-0 en la eliminatoria. Pero también perdió en la tangana, como lo hizo el Real Madrid en partida doble tanto en resultado como en acciones. Eso sí, cierro dando las gracias a Zeljko Obradovic, que sigue siendo un señor, más allá de sus éxitos deportivos y sus 9 euroligas conquistadas. Porque en días como ayer, te debes quedar con las personas y sus actos. Y ayer fue un claro ejemplo de lo que debe valer o no dentro de una cancha de baloncesto, rodeado de 10.000 personas en directo y miles en televisión viviendo con pasión su deporte favorito que anoche, tristemente ensombrecieron 24 jugadores a los que muchos de ellos, llamamos ídolos. Lo siento, pero no me sale decir nada más. El domingo volveremos a hablar de baloncesto, seguro.

Más vídeos del partido en Youtube 

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