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Euroliga Jornada 27: Zalgiris Kaunas 68 Real Madrid 47

Estado de Hibernación

El Real Madrid volvió a sufrir una durísima derrota anotando 18 puntos en la segunda parte, contra el colista Zalgiris. Es la tercera derrota consecutiva en Europa de un Real Madrid que se ha desvanecido en la segunda vuelta de la competición. Tavares, Poirier, Llull y Thompkins son las únicas caras visibles de un equipo que parece estar en efecto hibernadero. Los blancos disponen de una semana de descanso antes de la no confirmada visita a Moscú.

La vuelta a la realidad después de perder una Copa Endesa, siempre es muy complicada. Y más si tu rival es el FC Barcelona. Han sido cuatro días de dudas, reflexiones, ataques y muchas opiniones. Y eso que se perdió en la final, imaginaros que Breogán o Lenovo Tenerife hubiesen superado a los de Pablo Laso en las rondas previas. Las sensaciones del Real Madrid no eran buenas. No eran buenas de un equipo que había dominado a su antojo la primera vuelta de la Liga Endesa y de la Euroliga, pero que, durante la segunda vuelta, el balance del Real Madrid no puede ser más negativo con 0-3 en Euroliga con derrotas medias por 18 puntos. En Liga Endesa, también tuvieron 3 derrotas seguidas en casa, antes de su victoria en Málaga con Heurtel y Poirier de héroes. La Copa mejoró esa imagen, aunque muchos tengan en la cabeza los 59 puntos anotados y la imposibilidad de superar al FC Barcelona en la final. Y esta tarde se volvió a dar una mala imagen en la vuelta a la Euroliga. El enfrentamiento contra el colista nos reflejó una dura imagen de un equipo no solo aspirante a la Final Four, sino también al título europeo.

Y es que Zalgiris se enfrentaba al Real Madrid como colista de la competición con solo 4 victorias en 23 partidos. Un equipo lituano, que apenas anotaba 72 puntos por encuentro y que ninguno de sus jugadores superaba los 10 puntos de media. El Real Madrid viajaba a Lituania con las conocidas bajas de Fabien Causeur, Carlos Alocén y Rudy Fernández, a la que se añadió finalmente el base francés Thomas Heurtel. Por tanto, Pablo Laso volvía a confiar en Nigel Williams-Goss junto a Gaby Deck, Jeff Taylor, Guerschon Yabusele y Edy Tavares. Ya desde el primer minuto, vimos un Real Madrid ansioso, buscando anotar desde la zona pero no más cerca de los dos metros a canasta. Sin un base puro, cualquiera subía la bola, las jugadas no seguían un orden correcto y el desacierto en el triple hizo el resto. Porque el % en triples del partido fue nefasto y eso que en el primer cuarto apenas se realizó un lanzamiento. El resultado lo decía todo con un 7-6 para Zalgiris en el minuto 5. Y los blancos no salían de su letargo y daba alas inconscientemente al colista de la competición que lograba un parcial de 14-2 en 5 minutos que maquilló Vincent Poirier con un 2+1 final para dejar el resultado en 18-11 al final del primer cuarto. Porque además, las dos torres del Real Madrid fueron los máximos anotadores del equipo blanco anotando 9 de los 11 puntos del equipo. Y es que, tras lo visto en la final de Copa, echábamos de menos anotación en los jugadores de perímetro, a los que ayer les faltó atrevimiento de cara al aro. Un 36% en tiros de campo y ya 6 pérdidas de balón en los primeros 10 minutos de partido que ya nos preparaba para la imagen que podría ofrecer ayer el colíder de la Euroliga.

Apenas tres jugadores del Real Madrid habían anotado al menos una canasta en el primer cuarto aunque lo más preocupante no parecía ser el número de lanzamientos sino la mala selección de los mismos. Tanto es así, que los puntos del Real Madrid empezaban a llegar en rápidos contrataques producidos por buenas defensas en el juego interior con Vincent Poirier como estilete. Parcial de 0-5 y el Real Madrid que volvía a meterse en partido, aunque ahora le tocaba “aprender” a jugar en estático contra un Zalgiris que tampoco intensificaban mayormente su defensa. Algo que dejó de funcionar en el Real Madrid, que se encontró con diversos e inexplicables 2+1 de la ofensiva lituana que aprovechaba con un 6/8 en tiros libres, su ventaja en el marcador. Porque en el Real Madrid, como ya sucedió en el primer cuarto, decidió tener a solo dos jugadores acertados de cara al aro y el resto sumidos en una pequeña crisis ofensiva. Y es que, entre Sergio Llull y Trey Thompkins, llegaron 13 de los 18 puntos anotados por el equipo blanco que se mantenía en partido 29-22 en el minuto 15. Y Pablo Laso no daba con la tecla. No porque no consiguiese su mejor jugador o quinteto. Básicamente, lo que nos encontrábamos en cancha era a un equipo temeroso a la hora de buscar el aro e incapaz de realizar una buena jugada en transición. Ni siquiera la falta técnica a Pablo Laso le funcionó al espíritu del Real Madrid que volvió a ver como se le escapaba el partido en el descanso de Llull y Thompkins, donde el juego volvió a pasar por Tavares que llegó al descanso con 6 puntos y 6 rebotes. Flojos números pero que destacaban en un mal Real Madrid que perdía al descanso 38-29 con el único triple convertido por el Real Madrid en todo el partido.

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Mal Real Madrid, con un 50% en tiros de dos y que doblaba en el segundo cuarto su número de asistencias. En este caso, los números no nos dejaban ver perfectamente la realidad del momento, algo que terminó ocurriendo finalmente en la segunda parte. Porque, cuando todos pensamos que tras el descanso hay un nuevo comienzo, vimos que el comienzo blanco apenas duró 2 minutos con un parcial de 0-5 que devolvió la ilusión al aficionado madridista. Pero la ilusión se convirtió en hibernación pura y dura, de pijama y orinal y que parece que solo se resolvería reiniciando el equipo, nunca mejor dicho. Al menos, los blancos conseguían mantener el partido vivo con apenas 2 puntos anotados por Zalgiris. Lo malo, es que el Real Madrid solo había anotado 5 en el mismo periodo hasta el 40-35 del minuto 25. Es más, tuvieron que esperar dos minutos más para conseguir una nueva canasta contra un equipo que apenas necesitaba de dos faltas para defender al Real Madrid. Y el peligro se convirtió en problema cuando la diferencia local se marchó por encima de los 10 puntos hasta el 49-37 del final del tercer cuarto. Exacto, 8 puntos del Real Madrid en el tercer cuarto, 2 en cinco minutos y lo más hiriente, 6 de los 8 puntos los había anotado el mismo jugador.

Ya casi importaba poco el resultado del partido y empezaba a cobrar fuerza la imagen del mismo. Solo 6 jugadores blancos habían anotado, aunque entre Poirier, Tavares Thompkins y Llull sumaban 32 de los 37 puntos del equipo tras tres cuartos. Y la cosa solo pudo empeorar en el último cuarto, donde Pablo Laso sentó a Tavares y el parcial local fue tremendo de 9-0 en 5 minutos que hirió de muerte al Real Madrid, no solo por los 18 puntos de desventaja sino por no haber anotado nada hasta el minuto 5 del último cuarto. Y claro, durante 7 minutos de juego real entre el tercero y el último cuarto, el parcial del partido fue un claro 15-2 que terminó colocando en rojo chillón la cara de los fieles seguidores que sentían vergüenza por la mala imagen ofrecida por su equipo. Claro que se puede perder, claro que se puede tener un 34% en tiros de campo y un 1/15 en triples. Pero apenas disponer de 6 tiros libres o que Tavares 12+12, Poirier 10 puntos, Thompkins 13+6 y Sergio Llull 6 puntos y 4 asistencias, fuesen los únicos jugadores del Real Madrid capaces de anotar más de una canasta. Son tiempos difíciles. No me importan los resultados, la verdad, veo las clasificaciones y me tranquilizo. Estos mismos 15 o 16 jugadores que ahora muchos llaman “paquetes”, han llevado al equipo al liderato en ambas competiciones durante la primera vuelta. Pero sí es verdad, que las sensaciones no son buenas y que el equipo parece estar hibernando. Que alguien y pronto, les haga sonar el despertador.

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