Euroliga 2º Partido Playoffs Real Madrid 95 Maccabi Tel Aviv 66

Jo, que noche

El Real Madrid vuelve a realizar un recital de partido y se queda muy cerca de certificar su presencia en Belgrado para la Final Four. Los blancos anotaron 56 puntos en la primera parte y terminaron vapuleando a Maccabi con 14 triples y 126 créditos de valoración. Poirier hizo su mejor partido de blanco con 16 puntos 10 rebotes 2 tapones para 31 de valoración. La semana que viene, los de Laso pueden certificar el pase a su séptima Final Four ganando un partido más.

El enfermo está vivo, decían unos. El enfermo está recuperado, decían otros. Sea lo que fuese y viniendo de donde vienes, el partido que el Real Madrid realizó el pasado miércoles fue sencillamente inmenso. Por muchos motivos que ya contamos en la habitual crónica del primer partido, pero también por detalles extra baloncestísticos que afectan a la moral de jugadores y aficionados. Por tanto, y por respeto a lo visto y contado en los dos últimos meses, el partido de anoche contra Maccabi Tel Aviv se volvía a merecer el mayor de los respetos a un equipo que llegó a Madrid con seis victorias consecutivas y con una estimación de 2500 aficionados israelíes que, afortunadamente, apenas se les oyeron en el WiZink Center. Porque esa fue la otra victoria madridista del primer día, el enorme empuje de toda la afición congregada y que llevó a los blancos a la victoria. Sin más novedad, Pablo Laso volvía a confiar en los mismos 12 jugadores que jugaron y ganaron el miércoles y a la espera del regreso “post covid” de Gabriel Deck. El Real Madrid afrontaba el segundo partido con la ambición y el deseo de convertirse en el único equipo de los Playoffs de sumar el 2-0 en su eliminatoria.

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Y para evitarlo se encontraba el Maccabi Tel Aviv, que vino a Madrid con la ilusión de “robar” una victoria del feudo blanco donde sólo FC Barcelona y Bayern Múnich la han sacado. Y para que todo fuese igual que el miércoles, Pablo Laso recurrió al mismo quinteto con Williams-Goss en el base, Fabien Causeur y Adam Hanga en las alas y con Guerschon Yabusele y Edy Tavares en la pintura. Mismo quinteto y mejor inicio puesto que, salvo el 2-6 de inicio, el Real Madrid volvía a tener unos altos porcentajes en el lanzamiento con un enchufado Nigel Williams-Goss y Guerschon Yabusele, letal desde la media distancia. La gran diferencia respecto al miércoles suponía la maravillosa respuesta del cuadro macabeo que con Wilbekin a la cabeza, mantenía el encuentro igualado. Y es que pasamos de un 2-6 a un 10-10, 16-11, 16-18 y finalmente 18-18 en el minuto 5, lo que nos auguraba un partido a muchos puntos con ambos equipos enchufados en ataque. Y si el Real Madrid fallaba algún tiro, ya se encargaban de pelear los rebotes – 5 en 5 minutos – ofensivos, consiguiendo hasta 6 en el primer cuarto. Y eso sin Edy Tavares que cometió 2 personales en menos de 4 minutos y tuvo que dejar su puesto a Vincent Poirier. Lo mismo ocurrió con el máximo anotador del primer partido, Fabien Causeur, que dejó su puesto a Alberto Abalde. Y con las caras cambiadas, pero con el mismo compromiso, los dos nuevos jugadores siguieron aportando y lograron un parcial de 17-8 para que los blancos consiguiesen unos impresionantes 35 puntos anotados en el primer cuarto que se cerraba con 35-26 para el Real Madrid. Un cuarto donde los blancos consiguieron un 62% de acierto y un 6/12 en triples de los cuales, 3 fueron de Sergio Llull y 2 de Williams-Goss. Así es, los bases, que repartieron hasta 8 asistencias, por los 9 rebotes capturados y un espectacular 46 de valoración, que dejaba helado a Maccabi y su afición que lograron unos muy buenos 26 puntos y un espectacular 59% de acierto.

Pero claro, el primer cuarto madridista fue increíble con 0 puntos de Fabien Causeur, máximo anotador del primer partido y con 9 puntos de Sergio Llull que se quedó inédito el miércoles. Y Vincent Poirier, que había logrado 4 puntos 4 rebotes y 1 tapón en sus minutos del primer cuarto, continuaba haciendo las delicias del público madridista siendo un auténtico muro en la zona. Algo que empezaba a provocar errores en el ataque de Maccabi que tuvo que buscar a sus hombres altos, Reynolds, Williams y Zizic para contrarrestar el físico de Poirier. Quizás en ataque le pudieran superar y obligar al galo cometer dos personales en poco tiempo. Aunque no en el ataque blanco, porque el Real Madrid volvió a sacar la ametralladora y, aunque estuvieron mal en el triple 2/13, volvió a superar al cuadro israelí gracias al juego interior. Porque el Real Madrid cuajó un magnífico 5/7 en tiros desde la zona lo que originó un parcial de 8-2 para meter la directa con el 48-33 en el minuto 15 de partido. Y es que, entre Poirier y Yabusele, sumaban un 7/10 en tiros de dos en la primera parte y no cesaban de aprovechar las 11 asistencias del Real Madrid, por sólo 3 pérdidas de balón. Maccabi no encontraba respuesta de ninguna de sus dos estrellas porque, tanto Wilbekin como Evans, se quedaron con 0 puntos en el segundo cuarto. Un descanso que llegaba con un impresionante 56-37 para el Real Madrid que apenas permitía 11 puntos de su rival, en el mismo minutaje donde Vincent Poirier anotaba 9 puntos y 5 rebotes en este cuarto para llegar a los 13 puntos, 9 rebotes y 26 de valoración en la primera parte.

Una primera parte totalmente inesperada por el Real Madrid con 56 puntos anotados con un 49% en tiros de campo, 24 rebotes, 11 asistencias, 5 robos y un impresionante 74 en valoración. Y es que además de los 13 puntos de Poirier, Llull llevaba ya 9, por 7 de Hanga y 6 de Williams-Goss y Abalde. Una magnífica primera parte que redondeaba aun más lo ofrecido en el primer partido y que ilusionaba a propios y extraños con la posibilidad de marcharse a Tel Aviv con 2-0 la semana que viene. Y es que los blancos lograron superar los 20 puntos de ventaja gracias al trabajo de Edy Tavares que se intercambió con Poirier para conseguir él solo en dos minutos y medio 2 puntos, 2 rebotes 2 asistencias y 2 tapones. Y es que Maccabi tardó casi 4 minutos en anotar su primera canasta en juego en el peor cuarto del Real Madrid en el partido. Y resulta gracioso decir eso cuando el Real Madrid anotaba 18 puntos en el cuarto, 10 de ellos en el último tramo. llegábamos con un claro 64-41 para el Real Madrid en el minuto 25 de partido y ya con Tavares aportando 6 puntos 7 rebotes y 3 tapones en solo 12 minutos de juego. Y de nuevo, bien acompañado por Guerschon Yabusele que también anotaba otros 9 puntos más en este cuarto. Un cuarto que guardó lo mejor para el final y fue una nueva mandarina de Sergio Llull sobre Ante Zizic para acabar el tercer cuarto y dejar el resultado en un casi ofensivo 74-48 para el Real Madrid. Un Real Madrid que seguía estando en racha con los mismos robos (8) de balón, que pérdidas y con unas 14 maravillosas asistencias que se acercaban a las 23 dadas el primer día.

Y con todo resuelto en el partido, el último cuarto nos regaló un show de grandes jugadas del Real Madrid que, a muchos, hizo frotarse los ojos recordando tiempos mejores cuando esas jugadas eran costumbre en el pabellón de la calle Goya. Y para empezar fueron los 5 puntos anotados de forma consecutiva por Sergio Llull con una nueva mandarina que levantó al WiZink Center para terminar con 17 puntos y 5 triples convertidos. Tras el menorquín, Yabusele y Poirier anotaban 16 puntos con 10 rebotes y 2 tapones del center ex de Baskonia, para 31 de valoración. Fueron los 3 únicos jugadores que superaron los 10 puntos anotados de un equipo que anotó 95 puntos con un 53% de acierto 41 rebotes 20 asistencias 11 robos 12 pérdidas 5 tapones 126 créditos de valoración y lo más importante, el 2-0 en la eliminatoria para viajar con una doble red a Tel Aviv para buscar acceso en la Final Four de Belgrado. Se conseguirá o no se hará, pero lo que nadie podrá apartarnos de nuestros ojos es el increíble partido realizado anoche por el Real Madrid.

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