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El Real Madrid logra una Euroliga, tras superar muchos problemas durante la temporada

La Copa de la Vida

Jugar 70 partidos sin tu estrella, lesionada este verano, es muy complicado. Si a ello unimos a otros compañeros con lesiones de varios meses, los resultados suponen una utopia. El Real Madrid, ha conseguido superar todos los problemas, llegar a una final four y encima ganarla. Nadie en Agosto esperaba este resultado y, por tanto, la décima tiene un sabor especial, un sabor vital.

“Ya no puede pasarnos nada más” Así resumía Pablo Laso, el momento de ánimo en el que se encontraba el Real Madrid, tras lograr el pase a la Final Four. Las ilusiones por levantar la décima Copa de Europa, llegaban hasta los topes entre los aficionados madridistas, tras comprobar el regreso de Sergio Llull durante la serie de Playoffs ante Panathinaikos. La consecución de la décima Euroliga y la recuperación – a expensas de Ognjen Kuzmic – de todos los jugadores lesionados, ha llenado de euforia a la afición y de moral a jugadores y cuerpo técnico, a expensas de afrontar los Playoffs de la Liga Endesa, durante el mes de junio. Pero para llegar hasta aquí, para ver de nuevo lleno el carro madridista, han pasado muchas cosas. 74 partidos jugados, 2 fichajes con la temporada iniciada, temporada ya sin Sergio Llull desde el inicio, con 7 jugadores con bajas de media y larga duración y con una final de copa perdida ante un menor – en resultados y sensaciones – FC Barcelona. Todo ello alimentó una temporada muy dura para aquellos aficionados madridistas que han sufrido durante 9 meses y aguantado estoicamente a todos aquellos aficionados pesimistas, que carecían de paciencia y opinaban del fin del proyecto de Pablo Laso. Por esos aficionados que siempre han creído en el proyecto, va esta copa de la vida.

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Todo comenzó a torcerse un 8 de agosto, cuando Sergio Llull se rompía el ligamento de la rodilla y los corazones de los aficionados madridistas que habían apostado todo, al talento y el acierto del segundo capitán madridista. Ahora ya lo sabemos, pero por entonces desconocíamos el tiempo de recuperación, y las dudas de quien debía recoger el mando del Real Madrid, se acumulaban en las cabezas de todos. El calendario apretaba y los dirigentes madridistas tenían que tomar la decisión de fichar a un nuevo base o permitirle el bastión de mando a Luka Doncic y Facundo Campazzo. La llegada de Chasson Randle, fue la respuesta a un duro inicio de temporada que, a día de hoy, nos ha dejado a Luka Doncic como MVP de todo e integrante del primer quinteto de la Liga Endesa y a Facundo Campazzo como miembro del segundo quinteto de la competición nacional. Dichos nombramientos, contestan al duro esfuerzo de ambos jugadores por llevar al Real Madrid a sendas finales de Copa del Rey y de Euroliga. También vimos cómo se desquebrajaba el juego interior blanco, por las lesiones de Ognjen Kuzmic y Anthony Randolph, cuando estaban en su mejor momento.  Mientras Laso volvía a romperse la cabeza en busca de soluciones para el juego interior, vino la lesión de 3 meses de Gustavo Ayón que obligaron a buscar en el mercado, con plena competición iniciada y a ser posible con pasaporte español. Fue entonces cuando nos encontramos con Walter Tavares, quien se encontró sin equipo en la NBA y podría fichar libremente por el Real Madrid.

Diferentes jugadores, diferentes acciones, que provocaban que el camino del Real Madrid fuese intermitente, lejos de asegurar y pelear por el primer puesto de la Euroliga, los blancos echaban cuentas de inicio por conservar una plaza dentro de los ocho mejores. Daba igual que el Real Madrid mantuviese el liderato de la Liga Endesa, para los aficionados madridistas, el tener problemas en la Euroliga, no entraba en los planes de ganarlo todo, y por tanto, se miraba nuevamente a la enfermería, esperando la vuelta de Sergio Llull. Todavía recuerdo a amigos míos, que se lamentaban por tener entrada para la Copa del Rey y no tenían buenas sensaciones para lograr el título. No tanto por el juego, ni por los resultados, pero sí por las lesiones, que llegaban a provocar un quinteto de lesionados, que podrían jugar juntos hasta en la NBA, Sergio Llull, Rudy Fernández, Anthony Randolph, Gustavo Ayón y Ognjen Kuzmic. Era duro, muy duro, verlos sentados en la esquina contraria a mi asiento en el WiZink Center, entendiendo perfectamente el desánimo de mis amigos ante el reto de pelear una nueva Copa del Rey. Pelearla de inicio contra Unicaja de Málaga, que estaba cuajando una gran temporada en febrero, contra Iberostar Tenerife que venía de haber ganado la Champions League de baloncesto y finalmente contra el FC Barcelona del nuevo entrenador, Pesic. Pero nuevamente, este equipo se recuperó y con un renqueante Gustavo Ayón, consiguió no solo llegar a la final de Copa, sino remontarle hasta 17 puntos al FC Barcelona en la final, hasta terminar cediendo ante la calidad y la ilusión blaugrana. Nuevamente, de poco valió ganar 6 días después en el Palau Blaugrana 74-101 y conquistar, en la jornada 23 de la Euroliga, tan ansiado cuarto puesto.

El objetivo era conseguir la ventaja de campo en los playoffs de abril, pero es conocida la exigencia que le tenemos todos a este Real Madrid de Pablo Laso, donde los queremos ver lo más arriba posible, aunque no se consiga títulos – como el año pasado – tras ser campeón de Liga Regular de Liga Endesa y Euroliga, perdiendo sendas competiciones. Queríamos títulos y de momento, el FC Barcelona ya tenía uno, mientras que el Real Madrid, ninguno. La desilusión volvía a aquellos aficionados madridistas, que mientras se estaban restregando los ojos, comprobando como los hombres del fútbol, capitaneados por Zinedine Zidane, superaba eliminatoria tras eliminatoria en la Champions League contra equipos de la talla de PSG, Juventus y Bayern Munich. ¿Porqué no puede hacer lo mismo el Real Madrid de Pablo Laso? En lo negativo estaba la lesión de Llull, la inestabilidad de Ayón y el sobre esfuerzo de los jugadores por llegar con opciones al momento crucial de la temporada. Pero en lo positivo estaba el enorme momento de Luka Doncic, la responsabilidad de Reyes, Rudy y Carroll, y el rápido acoplamiento de Edy Tavares, que empezaba a intimidar a todo rival. Un 5-2 de parcial de victorias, condenaba a los blancos a ocupar el quinto puesto final en la Euroliga. Un quinto puesto que obligaba a disputar los playoffs contra Panathinaikos, sin ventaja de campo y sin Sergio Llull…. Y sin Campazzo, el cual tuvieron que operar, perdiéndose un mes completo. Nuevamente, el pesimismo se adueñaba de la afición madridista, aun más tras ver el primer partido de Playoffs con derrota clara 95-67. Otra vez, el Real Madrid se sobrepuso, venció el segundo partido en Atenas y se guardaba la mayor sorpresa para los dos encuentros de Madrid. Volvía Sergio Llull. Y con la vuelta de Sergio, y sus excepcionales 10 puntos y 6 asistencias, el Real Madrid volvía a una Final Four, donde hace solo dos meses atrás, se veía tan lejos.

La moral del equipo se levantó, la de los aficionados llegaban a límites insospechados, mientras que nuevamente, volvían a encontrarse colas en el famoso anden para subirse al tren de forofismo del Real Madrid. La solvencia de este equipo, tras conquistar la liga regular de Liga Endesa, de llegar a la final de la Copa y de colarse por la puerta grande en la Final Four de la Euroliga y todo, en una temporada irregular, sin poder contar con sus 15 fichas, hasta prácticamente la llegada de la cita más importante del basket europeo. Personalmente, no pensaba que ganar la euroliga, salvase la temporada del Real Madrid. Bastante ha tenido Pablo Laso y sus ayudantes, durante 9 meses de baloncesto, ocultar en la medida de lo posible, las importantes bajas de sus jugadores importantes, la preparación de una copa del rey o simplemente, dar entrada a nuevos jugadores que pueden dar más o menos números durante la temporada, pero que han comprendido su rol, durante la temporada. La Final Four no sería sencilla. Primero vencer a todo un CSKA, que venía de ser dominador de la liga regular de la competición, con Sergio Rodríguez en formato All Stars, y jugando el partido más importante de su temporada. Lo consiguieron con una defensa tremenda sobre el Chacho – 5 puntos en 27 minutos – y sobre todo el equipo ruso, que se quedó en un 41% de acierto en el tiro. Dos días después, esperaba el campeón de Europa y el temido Obradovic. Y nuevamente, el Real Madrid superó sus problemas, llegando al final del partido con las ausencias por 5 faltas de Llull y Doncic, terminando ganando el partido con garra y una excelente defensa sobre Jan Vesely y Brad Wanamaker. Con todo eso, el Real Madrid se proclamó campeón de Europa contra todo pronóstico.

Así es. Porque, pese a tener la historia y el nombre de un gran equipo, era impensable esperar que los jugadores de Pablo Laso, pudiesen no solo ganar este título, sino llegar sanos y vivos a esta competición. Porque este título, no ha sido solo un premio al mejor equipo de Europa. Para esta temporada del Real Madrid, ha sido un premio a toda una trayectoria de 74 partidos, donde en todos ellos, había que lamentar la lesión de algún jugador o la presión de otros equipos que andaban por debajo en la clasificación. Ha sido ahora, durante los diez días desde la clasificación del equipo hasta el primer partido de la Final Four, cuando el Real Madrid ha podido contar con todos los jugadores disponibles, con una moral excelente y con el deseo de conquistar la Liga Endesa, donde sus playoffs empiezan este mes de junio. Diez días después de ver como los blancos se alzaban con su décima Euroliga, seguimos recordando con nostalgia el evento, con alegría el contemplar a la plantilla uniéndose a la de fútbol en la fiesta que se celebró el pasado domingo por la consiguiente 13ª Champions League en el Bernabéu. Son momentos de alegría, y de asombro, personalmente, porque no las tenía todas conmigo hace unos meses, de que iba a estar aquí escribiendo estas líneas. El madridismo me inculca a mirar al futuro y esperar conquistar más títulos, pero ahora mismo, te invito amigo lector, a celebrar conmigo lo ya conseguido, nuestra “copa de la vida”. Salud!!!

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