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Final Four Semifinal FENERBAHCE 84 REAL MADRID 75

Mandarinas contra un muro

Un desconocido Real Madrid fue barrido por el Fenerbahce que disputará su segunda final consecutiva. Un gran Sergio Llull con 28 puntos y 8 asistencias poco pudo hacer contra un increible Epke Udoh que dejó claro ser el mejor cinco de Europa al conseguir 18 puntos 12 rebotes y 8 asistencias. El equipo blanco se queda a las puertas de pelear por su décima Copa de Europa.

El Real Madrid había conseguido el objetivo de llegar a la Final Four. Ganarla hubiese sido ya la leche, pero curiosamente todo se le puso en contra. La competición se traslada a Estambul, donde la afición local está de uñas contra el Real Madrid, te enfrentas al Fenerbahce, el equipo al que derrotaste hace dos temporadas en la Final Four de Madrid y que actualmente está en un grado de motivación más alto que cualquiera de los participantes en la competición. Para ganar el partido, el Real Madrid tendría que hacerlo casi perfecto y esperar que además el Fenerbahce – actual subcampeón de Europa – no tuviese un buen día. Pero desgraciadamente la cosa fue diametralmente distinta y el 108-69 en valoración no dio más opción a la búsqueda de detalles para intentar determinar qué o cuales fueron las claves para llegar a tan abultada derrota. La fuerza bruta que formaban Epke Udoh y Nikola Kalinic donde ambos conquistaron casi la misma valoración (60) que todo el Real Madrid (69) pero que para ello tuvieron que jugar más de 38 minutos del partido. Algo significativo que sirve para valorar que el Real Madrid nunca hincó la rodilla y peleó el partido hasta el final como indica su carácter con Pablo Laso en el banquillo.

Desde el primer minuto del partido se vio al Fenerbahce con varios puntos de intensidad mayores a los que ofrecía el Real Madrid que acumuló hasta 3 pérdidas de balón en apenas 3 minutos de partido. Curiosamente la aparición de Epke Udoh no debía de sorprender a Pablo Laso ya que desgraciadamente el jugador nigeriano siempre ha sido clave en sus partidos contra el Real Madrid. El africano sumaba solo 2 puntos, pero acumulaba 2 rebotes 3 asistencias y ya 2 tapones en solo 10 minutos de partido. Mientras Obradovic había preparado un plan para frenar a Sergio Llull colocando a Bogdan Bogdanovic en su defensa. Algo que ralentizó el juego del 23 blanco, pero no su acierto. Hasta 5 puntos anotaba Sergio Llull para colocar un claro 14-7 en el minuto 5 para el Fenerbahce jaleado sin cesar por su incansable afición que llenaba el Sinan Erdem. Mientras Bobby Dixon anotaba 6 puntos desde el exterior y Jan Vesely se comía el aro madridista con 3 mates que permitía al Fenerbahce cerrar el cuarto con un 60% en tiros de campo, mientras que los blancos se quedaban en el 33%. La salida a cancha de Rudy Fernández por un desaparecido Luka Doncic fue providencial para el cambio de dinámica en el partido. Pero algo no funcionaba en el juego ofensivo del Real Madrid. La intensa defensa turca no permitía acciones sencillas en el cuadro madrileño que veía como solo Sergio Llull destacaba en el partido, anotando 11 de los 13 puntos del Real Madrid en el primer cuarto que acabaría 21-13. Sin Llull, el Real Madrid acababa con 1/10 en tiros y un -3 de valoración. A pesar de que faltaban 30 minutos, ese parecía ser la fuga que tenía que taponar el Real Madrid si quería pelear el encuentro.

En el segundo cuarto, el Real Madrid decidió que era el momento de cerrar su aro permitiendo solamente dos puntos – de tiros libres – en 3 minutos de Fenerbahce. Sin embargo, el cuadro madridista seguía incapaz de aportar ofensivamente y siguiendo sumando de manera preocupante el número de perdidas hasta 8 en 14 minutos. Solo 4 minutos duró el descanso de Sergio Llull viendo un parcial de 5-0 que provocaba una máxima diferencia de 13 puntos para el cuadro turco que obligaba al Real Madrid a realizar un sobreesfuerzo para meterse nuevamente en el partido. De la misma manera cuando tu madre te dice no entrar en un callejón oscuro de un barrio complicado. Si el Real Madrid querría ganar el partido, debía pasar por ese callejón y sin armas defensivas. Pero el carácter del Real Madrid es un símbolo que le hace formar un equipo de leyenda. Un parcial de 0-11 con triples de Anthony Randolph, Trey Thompkins y otro más de Sergio Llull ponían el 26-24 en el minuto 16. Sin hacer absolutamente nada extraordinario el Real Madrid volvía a estar dentro del partido. Pero desgraciadamente, ese empuje no alentaba a más jugadores blancos. Solo Sergio Llull parecía estar entonado al nivel del partido que se jugaba. Ocho puntos más del jugador de Mahón sumaban 19 puntos de los 34 del Real Madrid al descanso y 18 de valoración de los 27 de todo el equipo al descanso. Solo un 38% de acierto – sumando el 60% de Llull – y 9 de valoración sin sumar los números de Llull, sumaba un Real Madrid irreconocible ante un Fenerbahce que realizaba el mejor partido de la temporada con un Kalinic superlativo 8 puntos 5 rebotes 3 asistencias y 3 robos de balón al descanso. Descanso que llegaría con 44-34 y más de un 50% de acierto en tiros de campo. Mucho debía cambiar el juego del Real Madrid en la segunda parte para superar la desventaja cosechada.

Pero el Real Madrid seguía acumulando pérdidas de balón – llevaban 13 en el minuto 25 – que no permitían rentabilizar el 2-5 de inicio que ponía al Real Madrid nuevamente por debajo de los 10 puntos de desventaja ante el Fenerbahce. Pero nuevamente el acierto local destruía toda motivación madridista de reacción y gracias a los 6 rebotes y 7 asistencias de Epke Udoh permitía al Fenerbahce marcar otra máxima en el marcador 52-37 en el minuto 25. El descanso anotador de Sergio Llull – 5 puntos en el tercer cuarto – fue aprovechado por Jaycee Carroll para conseguir 3/3 en triples que permitía al Real Madrid aguantar la diferencia cercana a los 10 puntos. Pero el tercer cuarto de Epke Udoh es para no tener dudas de darle el titulo oficioso de mejor pívot de Europa. Sus 8 puntos 2 rebotes y 3 asistencias en el tercer cuarto lanzaba a Fenerbahce y los ánimos de los 13000 turcos que llenaban las gradas de una pista que en teoría tendría que ser neutral pero que resultó ser un avispero de camisetas amarillas. El 63-50 del final del cuarto lo decía todo. Fenerbahce lo tenía en su mano para disputar su segunda final consecutiva con un Udoh sobresaliente y un Kalinic espectacular con 10 puntos 5 rebotes 4 asistencias y 4 robos de balón en el final del tercer cuarto. En el Real Madrid, solo Jaycee Carroll con 14 puntos, aguantaba el ritmo anotador de Sergio Llull que con 24 seguía siendo el único jugador madridista que chocaba una y otra vez contra el muro que formaba Epke Udoh en la pintura y que solo permitía 12 puntos de jugadores que no fuesen Llull o Carroll.

Pero el carácter madridista nunca se descompone sin luchar y sin intentarlo. Lógicamente era una tarea complicada, pero los blancos iban a luchar hasta el final a pesar del 68-52 en el minuto 32. Un nuevo parcial de 0-8 en dos minutos volvía a poner al Real Madrid a tiro de 8 puntos con 6 minutos por jugar. El 82-37 decía lo contrario, pero los blancos no iban a despedirse del partido antes de tiempo. El trabajo de Othello Hunter con 6 puntos al final mantenía con vida a un muy desgastado Real Madrid con el 72-64 en el minuto 37. La anotación de Sergio Llull se iba agotando, tanto de meter solo 9 puntos en la segunda parte tras los 18 de la primera. Pero solamente Jaycee Carroll parecía entender la dureza del encuentro para conseguir los 21 puntos. Pero no había mucho que hacer. Los madridistas intentaban superar el muro formado por Udoh y Kalinic a base de cabezazos inocentes. Tanto es así que dentro del último minuto el resultado era 77-70 pero con nula aportación de jugadores como Maciulis, Draper, Ayón o Luka Doncic.

Era lógica pues la derrota madridista por 9 puntos, pero por 39 en valoración. Un maravilloso Fenerbahce con 18 puntos 12 rebotes 8 asistencias y 2 tapones de Epke Udoh y 12 puntos 6 rebotes 6 asistencias y 4 robos de Nikola Kalinic bastaron para dejar al Real Madrid fuera de la final de la Euroliga y retrasar el sueño de la décima copa de Europa para la temporada que viene.

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