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Soñando un futuro distinto, donde TODOS nos la pasen.
Soñando un futuro distinto, donde TODOS nos la pasen.

Soñando un futuro distinto, donde TODOS nos la pasen.

Este artículo surge de una necesidad, como mujer, de expresar que, a pesar de los años, las cosas no han cambiado mucho. Aún hay muchas barreras por romper, aún hay mucho que no nos la pasan. Pero hay que seguir soñando con lo que ni puedes imaginar para hacer realidad los imposibles.

Desde hace años, mi hija (autora del dibujo que ilustra esta entrada) juega al baloncesto en un equipo mixto. Nunca me gustó la idea. No la de que jugara al baloncesto, eso me encanta. Creo que los deportes de equipo son la mejor manera de aprender valores como la lealtad, la solidaridad, el espíritu de sacrificio o el respeto. Lo que no me convencía es que fuera en un equipo mixto porque creo que no es una buena solución para el deporte femenino.

Cuando todos, niños y niñas, eran más pequeños, las niñas, que normalmente  desarrollan antes, eran más grandes. Los niños, al crecer, se convierten en verdaderos hombretones fuertes al lado de las chicas. Puede parecer una generalización pero es lo más frecuente. Siempre creí que el baloncesto mixto, sin pretenderlo, va en contra del baloncesto femenino. Entiendo que los municipios no puedan organizar varias ligas por cada categoría, pero las mixtas, no solo no benefician al deporte femenino sino que, sinceramente, creo que lo perjudican.

Las niñas no pueden jugar por decreto (una mínimo en cada quinteto, no está escrito, pero los entrenadores se obligan). Las niñas no pueden jugar con niños/chicos/hombres que, a las niñas/chicas/mujeres, no se la pasan. Difícil trabajo tienen los entrenadores para hacerles entender que esto es un deporte de equipo y que, en la cancha, juegan los cinco. Ellas se suelen fajar en defensa mucho más que ellos y ese trabajo, ellos lo agradecen. Ellos, algunos, en ataque no las ven. Es como si ellas no estuvieran. Ellos, algunos, merman las posibilidades del equipo en ataque jugando solo con dos o tres opciones y no con las cuatro que hay. Ellas, por el bien del equipo, callan.

Conozco varias jugadoras de otros deportes en equipos mixtos que tienen el mismo problema, los compañeros no se la pasan. Aún queda mucho trabajo por hacer, aún hay comportamientos metidos en la médula que han pasado de generación en generación. A nosotras, nos va a costar mucho cambiarlo. Lo haremos con nuestra perseverancia pero, necesitamos vuestra ayuda. Esto es cosa de TODOS. Admiro a todas las mujeres que, por el bien del equipo, “se fajan en defensa”. Y os admiro aún más cuando, pese a todo, conseguís brillar en ataque.

Por mi trabajo escucho, muy a menudo, historias de mujeres deportistas de élite que compaginan su actividad deportiva representando unos colores, una camiseta, un club, un país…con el trabajo que les permite pagar las facturas. Algunas son deportistas de renombre, conocidas por sus logros, pero no reconocidas económicamente por ellos. Escucho a jugadoras campeonas de Europa hablar de ir a la oficina, al trabajo, a la tienda… En sus horarios hay tiempo para prepararse para representar a un país que aún no está a la altura de las que lo representan. Cuando las oigo me parece escuchar a todos esos jugadores de fútbol de segunda b y tercera que dan vida a unas categorías preciosas, básicas en las que no se puede vivir del fútbol pero la pasión hace “que se pueda”. Es el sonido del deporte más puro. Sin ese deporte no hay élite, cuidémoslo, cuidémoslas.

Solo los/las que se atreven a soñar distinto llegan a metas no imaginadas. Las barreras están para romperlas.

Ilustración: Irene García.

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