El entrenador de Los Yébenes reflexiona sobre la temporada

Adrián Román: "Nos ha venido bien desconectar"

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El año de Los Yébenes-San Bruno ha estado repleto de emociones muy intensas. Los de Aluche, colistas del subgrupo 5A de División de Honor, están aprovechando este parón inesperado de más de un mes sin competición para poner en perspectiva su situación y afrontar lo que queda de curso con un enfoque más relajado. Adrián Román, su entrenador, tiene clara la hoja de ruta: competir hasta el final, pero, ahora, desde la tranquilidad.

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"Es la primera vez en mi vida que he dicho esta frase, pero necesitaba parar, porque mentalmente ha sido muy dura la temporada". Así de contundente se muestra Adrián Román, quien reconoce que "hubo un momento en que ya no tenía ni ganas de venir". El entrenador de Los Yébenes considera que este tiempo sin encuentros oficiales les ha permitido "bajar un poquito pulsaciones y ver con otra mirada lo que queda" después de unos meses en los que no han tenido posibilidad de desconectar.

Y es que el curso está siendo de todo menos fácil. Adrián Román es sincero: afirma ser optimista, pero confiesa que "por dentro yo sabía que este año, sobre todo defensivamente, no estábamos para la categoría". Como en temporadas anteriores, el mercado de fichajes fue complicado, pero los resultados han sido mucho peores que en otras ocasiones. "Este año llegas motivado, como "bueno, no tenemos equipo, pero lo vamos a sacar", y no lo hemos conseguido, lo que moralmente ha sido muy duro", admite el entrenador.

La pausa en el frenético ritmo competitivo ha permitido a Adrián Román y a su cuerpo técnico preparar una "minipretemporada" para trabajar, entre otras cosas, algo que ha perjudicado mucho al equipo en las últimas semanas: el nivel mental. El entrenador reconoce que el primer afectado ha sido él mismo: "este año, yo ya estaba dudando de mí, yo ya no sabía si valía para entrenar. Este año ha sido muy duro psicológicamente porque vengo de seis años muy buenos, mucho ascenso, mucha liga, y es muy duro no poder competir como tú quieres".

La presión llegó hasta tal punto que Adrián Román pensó en varias ocasiones en dejar el equipo. Sin embargo, el club no se lo ha permitido. "Yo, el día de Extremadura, dije cuando acabó el partido: "el lunes quiero reunirme, porque me quiero ir", y me dijeron que “no, no, si es que no nos vamos a reunir, porque no te vas a ir a ningún lado y no te vamos a firmar la renuncia”", cuenta el entrenador.

Los otros afectados por las malas sensaciones han sido sus jugadores. "Yo veía ya muy tensionados a los chavales, pero no tensionados de que hubiera mal ambiente, tensionados de pensar que no sale nada, de no saber qué tiene que pasar para que ganemos", apunta Adrián Román. "Ahora tenemos unas semanas en las que no hay que pensar en el rival, no hay que pensar nada más que en ti, en venir, en entrenar, en disfrutar, en correr, en desahogarte, pero no en lo que viene el fin de semana. Liberarnos de esa tensión yo creo que nos ha venido bien".

Del mismo modo, la experiencia ha afectado incluso al carácter de Adrián Román, a quien este año le ha enseñado a estar más tranquilo: "me ataqué mucho en los primeros partidos. No es que sufriera crisis de ansiedad ni nada, pero me iba muy tensionado a casa y al final lo pagaba con quien fuera. Entonces pensé que esto no podía seguir así, que no es sano, y al final aprendí a estar tranquilo y a disfrutar dentro de lo que se pueda de la División de Honor".

No obstante, el entrenador se corrige nada más utilizar el verbo "disfrutar". "No he disfrutado nada, pero no por perder, no he disfrutado nada porque el club en general se ha llevado muy mala experiencia de División de Honor", aclara Adrián Román. "En todos los campos he tenido alguna anécdota mala, y a mí eso no me gusta. Yo se lo digo a todo el mundo: aquí, con nuestras posibilidades, tratamos lo mejor que podemos, y nosotros fuera de casa hemos tenido muchos tratos muy malos. Vamos, que ahora mismo estoy hasta contento de no estar el año que viene en División de Honor".

En cualquier caso, después de este período de reflexión y con una mentalidad más relajada, Los Yébenes afrontan lo que resta de su aventura en la máxima categoría juvenil. El mayor reto durante este parón es mantener la concentración de un grupo de jugadores que sabe que se encuentra en una situación muy complicada. "Hay que ser muy realistas: estamos descendidos, así que les estamos diciendo que miren ya su futuro, que si pierden dos meses no los va a querer nadie, ni aquí ni en ningún lado. Al final, que vean su bien personal: si se desenganchan, están perdiendo un tren muy vistoso de cara a la galería y, si lo pierden, ya no hay marcha atrás", concluye el entrenador.

En lo colectivo, Los Yébenes encaran la segunda fase con una actitud muy diferente a la de la primera. Adrián Román considera "absurdo" obsesionarse con los posibles rivales, pues sería "un punto más de presión que es innecesario para los chicos". Restan seis jornadas para los de Aluche y su entrenador sabe cómo tienen que afrontarlas: "creo que tenemos que ir a competir, sea como sea, pero siendo nosotros. Tenemos que ir tranquilos y competir lo que se pueda".