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Pobla FM

Incertidumbre sobre el futuro del Atlético Casarrubuelos

Los padres del pequeño municipio del sur de la Comunidad de Madrid y alrededores ven con preocupación el futuro de la escuela de fútbol de sus hijos. La gestión, con una deuda importante, el cuidado de unas instalaciones propicias y la falta de acuerdo entre las diferentes partes implicadas no auguran de momento un buen desenlace al conflicto que rodea al Atlético Casarrubuelos.

Si el año pasado a estas alturas, Casarrubuelos, pueblo madrileño límitrofe con Castilla- La Mancha (para quien no tenga el gusto de haberlo visitado) vivía con decepción como su equipo de mayor nivel, el juvenil A, se iba despidiendo con tristeza de la División de Honor (la máxima categoría juvenil a nivel nacional y un auténtico éxito para ellos), este año las noticias preocupan más aún si cabe. No sólo en lo estrictamente deportivo, donde dicho equipo no ha podido recuperar el nivel y se ve abocado a la última plaza de su grupo de Liga Nacional (misma posición que ocupa el B, mejores resultados para las restantes categorías) sino en algo tan fundamental como tener un proyecto de continuidad en el municipio. Durante varias semanas, en PoblaFM hemos estado al tanto de las diferentes reuniones entre directiva, alcaldía y padres, y parece que los acercamientos de posturas hasta la fecha no han sido satisfactorios.

En primer lugar, se reclama la celebración de unas elecciones a final de temporada con el objetivo de conformar una nueva Junta Directiva, en busca de una mayor transparencia e inclusión. Desde 1991, año en el que se creó oficialmente la escuela, Juan Jesús Antolín es su cabeza visible, siendo inicialmente coordinador y posteriormente presidente. Ahora son 7 miembros los que llevan la responsabilidad y se busca que entren a formar parte nuevas personas que compartan competencias para una mayor claridad y un objetivo común compartido. Las instalaciones, por su parte, es el otro gran frente abierto, ya que necesitan una renovación con carácter de urgencia. El estado del césped no es el adecuado para la práctica del fútbol sin riesgo de lesiones por parte de los chicos y se requiere también el arreglo de las luces, lo que imposibilita alargar en exceso el horario disponible, especialmente en invierno. Sin embargo, el club se ve incapaz de hacerse cargo de todas estas reparaciones debido a una economía con graves carencias, y es por ello por lo que piden una intervención por parte del órgano de gobierno municipal. Además, otros dos puntos de conflicto residen en la relación con el Atlético de Madrid, siendo una escuela inicialmente formativa del club (jugadores como David de Gea pasaron por sus instalaciones) y actualmente sin un convenio vigente y una implicación mucho menor; y la disconformidad por el cobro por el acceso a la sede federativa de fútbol 7. 

Todos estos temas se llevan tratando en sucesivas reuniones durante el último mes en busca de un acuerdo que deje satisfecha a todas las partes. El municipio, con la figura de su alcalde Vicente Astillero al frente, busca una mediación y hacer lo posible dentro de sus competencias por mantener a la escuela de fútbol, un equipo que les ha hecho visibles y les ha permitido ser referencia en los pueblos de su entorno. El equipo, querrá mantener su mayor directriz, la de seguir siendo ESCUELA, educar y formar a los aproximadamente 180 jóvenes que disfrutan del deporte (en este caso, fútbol). Y los padres, sin duda, que sus hijos sean felices (aún no hay equipo de niñas, aspecto en el que animamos a su fomento fervientemente a todos los equipos), disfruten con el balón en el mejor entorno, ser escuchados y tenidos en cuenta, sentirse útiles y estar informados en ello y para ello.

De momento, el panorama vivido en este último fin de semana no ha sido el que mayor esperanza da. Los padres y madres, cansados de un conficto que se alarga en el tiempo sin ninguna solución visible ven agotada su paciencia, buscan otras vías y se manifiestan con pancartas en las instalaciones. El miedo a no poder tener esta opción el año que viene asusta y el clima de tensión aumenta mientras los niños pisan el césped avecinando el fin de temporada. Mientras tanto, este jueves se llevará a cabo otra reunión, esperemos que con mejores noticias que contar. El sentimiento de pertenencia de un pueblo a un equipo y viceversa es algo que llena al que lo vive, y la sonrisa de un niño con una de esas camisetas llevadas con orgullo a buen seguro todo compensa. 

 

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