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Jª 16.- Real Valladolid 2-0 Atlético de Pinto

El Real Valladolid despide 2019 como lo empezó

Anderson, futbolista madrileño, abandonó Los Anexos en camilla por mor de un golpe que le produjo la fractura de cuatro costillas y del esternón

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El Real Valladolid despidió 2019 con una nueva victoria, tercera consecutiva y cuarta de la temporada en casa en otro partido difícil, trabajado, en el que el Atlético de Pinto presentó problemas que los chicos de Ricardo López debieron superar. En el debut de Jesús Núñez como técnico, el cuadro pinteño tuvo que lidiar con Slavy, máximo goleador del Grupo V de la División de Honor, y que volvió a ser decisivo con un doblete que eleva su cuenta anotadora hasta los trece tantos.

El delantero abrió el marcador a los seis minutos, culminando con un testarazo el centro de Álex Casado desde la línea de fondo. Había madrugado casi tanto el gol como ‘El Gordo’ por la mañana, pero a los locales les iba a tocar picar piedra (que no pedrea) para poder manifestar su superioridad. Fue así porque no jugaron demasiado cómodos, aunque los primeros instantes dieran a entender que quizás lo iban a hacer. A pesar de la ocasión de Torres, que con una volea pudo marcar el segundo, y del disparo al larguero del propio Slavy, no halló placidez el Pucela entre la borrasca.

Y es que el planteamiento visitante lo impidió, sobre todo, gracias a Anderson, que jugó en la base de un rombo en el centro del campo más semejante realmente a una segunda línea de cuatro a la que se sumó inicialmente Trujillo, segundo punta por detrás de Steven, y más tarde Javi. Desde esa posición, ayudado por el sacrificio defensivo de sus compañeros, Anderson se convirtió en el Roomba de la tarde: lo ‘limpió’ todo. Por abajo a los blanquivioletas les costaba jugar, al menos de tres cuartos en adelante, pero es que cuando caían en la tentación de enviar en largo, allí estaba él para pelear con Slavy y, sí, por inaudito que parezca, ponerle en problemas.

El Real Valladolid mordió esa manzana envenenada más de una vez; apostó por sacarla por arriba, con envíos frontales, a pesar del dichoso viento de Los Anexos. Con el avance del primer tiempo, y como no terminaba de estar cómodo, comenzó a precipitarse y a querer jugar demasiado deprisa, con algún pelotazo como consecuencia. Javi Díez y Maroto, que tuvieron la manija en el primer tramo, vieron cómo la intensidad propuesta por el Atlético de Pinto se imponía, aunque luego solamente Lolo llegara a tres cuartos con un atisbo mínimo de claridad.

Después de pasar por vestuarios los locales recobraron el dominio, aunque sin terminar de fluir. Slavy seguía intentando ganar en la lucha de gigantes de la que alguno salió mal parado, porque fueron varios los futbolistas que tuvieron que ser atendidos por sendos golpes en duelos aéreos. Tanto el ‘nueve’ como su compañero en la vanguardia intentaron aumentar la renta después de dos buenas acciones de Maroto, aunque sin suerte de cara al gol. Superada la hora de juego, llegó la acción que lo cambió todo.

Torres y Anderson saltaron juntos y se llevaron un golpe que provocó que el delantero tuviera que lucir durante unos minutos un aparatoso vendaje, antes de ser retirado del campo. La peor parte, sin embargo, se la llevó el centrocampista, que unos minutos después se marchó del terreno de juego conmocionado, teniendo que ser atendido por Alberto López Moreno, jefe de los servicios médicos del Pucela. Al término del encuentro, abandonó Los Anexos en camilla y horas después su club confirmó que se quedaría ingresado entre 24 y 48 horas en el Hospital Campo Grande de Valladolid después de romperse cuatro costillas y el esternón.

Nada más reincorporarse al juego, Torres recuperó un balón en la fase inicial del Atlético de Pinto, que permitió que él y Slavy encarasen en ventaja al último defensor y a Dani. Torres se la cedió al ‘pichichi’ mientras los rivales protestaban por una posible falta y el búlgaro atinó en la definición para poner el dos a cero, que hizo mella en el rival. Se unió esto a los cambios realizados por el Real Valladolid, que revitalizaron el juego, con Cerro jugándola de primeras en la divisoria y Alvi convirtiéndose en un incordio en tres cuartos de campo. No obstante, ese arreón final no sirvió para ver un tercer gol.

Mientras tanto, la resiliencia de los pinteños la puso Yáñez, que en dos ocasiones amenazó tímidamente la portería de Maxi en el segundo tiempo, en la segunda, con la mala suerte de encontrarse delante a Amoah, que despejó a córner y permitió encadenar la segunda portería a cero consecutiva. El silbatazo final confirmó la obtención de los tres puntos para un Real Valladolid que acaba el 2019 como lo empezó, ganando e inmerso en la pelea por ocupar la tercera plaza que ostenta con tres unidades de ventaja sobre el Rayo Vallecano. Al Atlético de Pinto le tocará extraer lo bueno hecho en Anexos para intentar crecer y, de la mano de Jesús Núñez, buscar una salvación que tiene a siete puntos.

Ficha del partido

* Foto: Juan Díez | Blanquivioletas 

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