Inicio / DH5 / En Leganés los sueños se cumplen
En Leganés los sueños se cumplen
En Leganés los sueños se cumplen
ENTREVISTA A RUBÉN TORRES, EXTREMO DEL CD LEGANÉS

En Leganés los sueños se cumplen

Juega de extremo. Siempre sale al campo con el pie derecho y cuando marca un gol tiene a su familia en la cabeza. Hoy conocemos a Rubén Torres

Publicidad
Telba Limpieza - El deporte de Madrid, sin escombros

De pura diversión a un sueño por cumplir. Así empezó Rubén Torres Manzanares su recorrido por el fútbol. Ya desde bien pequeño le gustaba mucho tocar balón y su primera parada fue el Leganés de fútbol sala. Al principio todo se trataba de disfrutar. La alegría de un niño de 5 años que hacía lo que le gustaba y le tenía entretenido. Nada serio, ni si quiera con perspectivas de futuro. “Empecé por divertirme. De hecho recuerdo que cuando de pequeño iba a entrenar me quedaba dormido en el coche al salir del colegio y había entrenamientos que no los hacía por quedarme dormido allí en el banquillo” recuerda Rubén.

Pero el niño fue creciendo y dándose cuenta que donde veía simplemente una forma de distraerse empezaba a formarse una pasión.

 

Y así fue como esa diversión tomó forma de sueño.

 

A los dos o tres años de estar en fútbol sala, su padre seguidor del Getafe, le propuso dar un paso más allá. Quisieron probar suerte en una liguilla local que tenían en Getafe. Como al principio de esta historia, solo como hobby. Pero al llegar allí las cosas fueron muy diferentes. “Mi idea era entrar en la liga local y cuando llegué allí fui pasando como cribas y conseguí entrar en federado. Yo ni si quiera iba con esa mentalidad”. A veces la vida es caprichosa y otras veces nos ayuda a encontrar el camino adecuado.

Estuvo durante 5 años más en el Getafe y en el segundo año de infantiles volvió a la que es su casa hasta entonces. El Leganés. Ahora, David Bohega, le ha dado la oportunidad de exprimir todo su potencial en la máxima categoría del fútbol juvenil. Y la experiencia no ha empezado nada mal.

 

 

A día de hoy podemos ver a Rubén corriendo por la banda. Él se define como un extremo quizá no muy veloz, pero si ágil y decidido en el uno contra uno. Completo dominio de ambas piernas y visión del juego. Hace suyo el balón y eso ayuda al equipo a conseguir sus objetivos.

No siempre ha jugado de extremo. Cuando empezó en fútbol 11 lo hizo como mediapunta, hasta que llegó a cadete A con Raúl Puertas, que le colocó en la banda y no pudo tener un año mejor. “Cuando me dijeron que iba a jugar en banda yo pensé… se acabó, porque no tenía ni idea y justo ese año acabé yendo a la selección madrileña sub16” nos cuenta el jugador pepinero. Una experiencia muy buena para él pero algo corta, ya que estuvo en las dos primeras fases del campeonato pero no pudo disputar la tercera por una lesión.

 

Pero si le preguntamos por un recuerdo bonito se le viene a la cabeza uno en especial. Aún con el Getafe, pudo asistir a una liga en Perú con equipos de primera división. “Recuerdo enfrentarme contra equipos como Barsa, Sevilla… que tú dices, madre mía estoy jugando contra unos pedazo de jugadores. Y no sé si es el recuerdo más bonito, pero esa experiencia lo fue”.

 

 

Tiene realmente claro que su objetivo principal es el fútbol, pero este camino es duro. Siempre hay que tener una alternativa. Por su cabeza han pasado múltiples opciones. Desde ser albañil, por una obra que hizo con su abuelo en casa, a dar un paso más y pensar en la arquitectura, a verse salvando vidas siendo médico y a terminar con las cosas muy claras a día de hoy. Si el fútbol no llega a ser posible, su sueño es ser bombero. “Lo tengo clarísimo, porque además mi padre es bombero y es algo que siempre he tenido en casa”. Y para ello ha elegido estudiar la carrea de INEF.

 

Y aún así, no todo ha sido un camino de rosas. La cabeza nos la juega muchas veces y eso le paso a Rubén en su primer año de juvenil. Aquel año no le salían las cosas, cada vez cargaba más peso mentalmente y fue un año realmente difícil. “Todo el mundo te dice, no pienses en lo que haces mal, piensa solo en jugar. Pero aunque tú lo intentes al final la mente está ahí”. Y aunque confiaban en él y en su capacidad, las cosas no salían. Pero fue un año y ahí quedó todo.

Y por eso mantener la cabeza clara es tan importante. A lo que se le junta un gran ambiente en el club, que facilita mucho las cosas. “Este es mi sexto año en el Leganés, el grueso del equipo sigue. Nos conocemos todos bastante bien y de siempre hemos tenido muy buen equipo y buena relación dentro del vestuario, que eso es importante. Somos como amigos. Y yo creo que aspiramos a estar entre los dos mejores y entrar en Copa del Rey. Ese es nuestro objetivo más bonito” confiesa Rubén. Y que queréis que os diga, yo también lo creo.

 

 

Y así es Rubén.

Aquel niño que se dormía en los banquillos soñó fuerte. Tan fuerte que ahora tiene claro su objetivo. Su meta. Su sueño. El fútbol profesional. Un camino difícil y sacrificado. Pero un camino que para él lo es todo. “Al final es lo que nos gusta y es por lo que vivimos”. Y que no se nos olvide que los sueños pueden llegar a hacerse realidad.

 

 

 

 

Fotos: Jenny Rodríguez 

Scroll al inicio
Ir al contenido