Jª 18.- Real Valladolid 3-0 Rayo Majadahonda

Slavy castiga al Rayo Majadahonda

El Real Valladolid consigue su quinta victoria seguida tirando de efectividad

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Los blanquivioletas no mostraron fisuras en defensa y estuvieron de nuevo liderados por su pichichi, que marcó un doblete

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Santamago 1200 200

Cuando el Real Valladolid lanzó su primer ataque, Slavy estaba allí. También Pablo, atento en la anticipación ante el servicio en el sector izquierdo, pero la carrera del delantero recordó a las de su presidente Ronaldo, quizás porque, salvando las evidentes distancias, ambos se parecen en algo. Cada vez que Slavy hace un desmarque, que presiona o conduce, parece como si a la portería rival se le acercara una manada de búfalos. La sufrió esta vez el Rayo Majadahonda, que acabó goleado sin merecerlo, porque compitió. Sucede que los blanquivioletas han alcanzado un punto de juego en el que maximizan todo lo que hacen en campo rival y minimizan cuanto hace el enemigo con una buena defensa.

Así sucedió en Los Anexos, donde la distancia graduada a través de la voluntad no fue tanta como la que reflejó el marcador (tres goles). Desde los primeros compases los majariegos buscaron discutir la tenencia de la pelota a los vallisoletanos, aunque los de Ricardo López la tuvieron un tanto más. La discusión por ella y la intensidad propuesta también por los de Alberto Álvarez hizo que el juego no fuera excesivamente preciosista, pese a los intentos de los diferentes: Maroto y Carrión, por un lado, y Facu y Del Val por el otro.

Slavy intentó sorprender desde casi el centro del campo a Álvaro en un disparo lejano que detuvo el portero. Fue el remate de mayor peligro hasta el uno a cero, que marcó Alvi. Adrián Carrión fue el más listo de la clase y sacó rápido una falta en campo rival, hacia Maroto. El zurdo trazó un buen pase entre líneas que dejó a su compañero solo dentro del área delante del guardameta, y el extremo no falló. Entonces tuvo más balón el Rayo Majadahonda, aunque de mentira; al Pucela no le tiembla el pulso a la hora de situarse en bloque medio y cerrar espacios para recuperar y salir a por el gol. De un error en fase de salida de los visitantes llegó la recuperación de Carrión y el pase de Alvi para Slavy, que hizo el segundo.

Dos envíos salidos de la pizarra y surgidos de infracciones de los blanquivioletas permitieron a los rayistas buscar a Tito, que amenazó la puerta de Maxi sin sacar rédito. En juego dinámico, sus intentos venían sobre todo por la izquierda, por donde buscaban dañar a la espalda de Iker. No lo consiguieron, debido al buen nivel del lateral y al de las ayudas, aunque Facu proyectó a menudo al equipo por allí, ayudado por Del Val, que bajaba a la base para ayudar a hilvanar. No llegaron a dominar, el mando, realmente, lo tenían los pucelanos, o esa era la sensación, por lo menos territorialmente.

Pasó parecido en el inicio de la segunda mitad, en la que el Rayo Majadahonda buscó progresar a través de la posesión y con los mismos protagonistas, si bien el bloque medio de los locales se convirtió en una falange espartana, impenetrable a todas luces. La cuestión a la postre decisiva estuvo en la atención fuera del terreno de juego que tuvo que recibir Pablo. Un error de entendimiento le llevó a entrar otra vez al campo sin el permiso del árbitro y a ver la segunda tarjeta amarilla. Mermados en número y con esa desventaja, pronto los de Alberto Álvarez vieron cómo cualquier cosa hecha o por hacer iba a ser en vano: Javi Díez filtró un pase magnífico hacia Slavy, que, aunque escorado, definió bien con la derecha, su pierna menos hábil.

No se diluyeron los majariegos, aunque tampoco rondaron la puerta rival. Castri y Cadaveira buscaron el cuarto en un arreón final en el que dejaron varias delicatessens técnicas que no pudieron concretar en forma de gol. Habría sido un castigo entendido como excesivo por el conjunto rayista, como de hecho quizás fue el marcador final. No obstante, el Real Valladolid fue mejor en las áreas y fue superior durante diferentes fases en el centro del campo, lo que le permitió sumar el quinto triunfo consecutivo y la cuarta jornada seguida sin encajar, cifras que le permitirán ir a Valdebebas con toda la ilusión del mundo para poder puntuar.

Ficha del partido