ENTREVISTA A ALFONSO REVIEJO, PORTERO DEL CD LEGANÉS

Un portero a la altura

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Comenzó a jugar con cinco años en el CD Canillas y la vida le ha llevado a ser esencial en la portería del Leganés. Hoy conocemos un poco más a Alfonso Reviejo Valle

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Es como si desde pequeños siempre quisieramos imitar a ese heroe que marca los goles y da la victoria al equipo. Pero, ¿y ese niño que sueña con enfrentarse a ellos y parar sus goles? Ese es Alfonso.

LLeva una gran responsabilidad sobre los hombros, defendiendo la portería del CD Leganés, con su casi metro noventa de altura y sus diecisiete años. Alfonso Reviejo Valle, desde niño, siempre ha estado entre los tres palos. Comenzó su andadura jugando con cinco años en el CD Canillas. Estuvo protegiendo la portería del Rayo Vallecano durante un año y tras eso, tuvo que regresar al que fuera su primer club. Ahora, quizá destino o casualidad, la vida quiso que acabara defendiendo la portería del CD Leganés. Cuatro años de su vida en el equipo pepinero en el que ya es un imprescindible. “Empecé con el juvenil B del Leganés y luego subí aquí. El míster me ha dado la confianza desde un principio y he jugado todos los partidos menos uno, así que genial” nos cuenta Alfonso.

 

Determinación, seguridad, agilidad, reflejos... Pensar y actuar en el momento preciso. No son pocas las cualidades que debe tener un buen guardameta. Defender la portería no es tarea sencilla y la comunicación es esencial: “como jugador he de saber mandar bastante bien, porque un portero tiene que organizar su defensa correctamente”. Y desde luego tiene toda la razón. Qué mejores ojos para ver desde su posición todo lo que ocurre en el terreno de juego. “Yo creo que soy un portero que tiene bastante altura y en el juego aéreo va bastante bien. Pero hay que seguir mejorando muchas cosas aún” apunta Alfonso. Y no nos cabe duda que seguirá creciendo en el terreno de juego.

 

 

Su mayor objetivo personal en cada partido es dejar la portería a cero, pero no siempre es tan sencillo. Recuerda algunos momentos que no fueron tan gratos para él: “cuando me echó el Rayo tenía diez años. Lo pasé muy mal, era muy pequeño y no tenía la misma madurez y conciencia que tengo ahora. Pero gracias a mis padres pude seguir jugando y todo ha ido bien”.

Por supuesto, no todo son malos recuerdos. Si tiene que echar la vista atrás y pensar en algún momento especial, sin duda se le viene a la mente una gran oportunidad cuando jugaba en el Canillas. Disputaron el mundialito de clubs en Portugal. “Es un gran recuerdo... eramos muy pequeños e iban clubs muy grandes” rememora con cariño.

 

Jugar al fútbol siempre ha sido su sueño y ya desde pequeño lo tenía bien claro. “Para mi el fútbol lo es todo, cuando estoy mal gracias a esto me motivo” confiesa Alfonso. Este deporte le ha enseñado a darlo todo, a esforzarse y no rendirse. Aspira a jugar en lo más alto que pueda y sabe que los sueños no se cumplen solos. El camino es duro, pero merece la pena. Con esfuerzo y pasión todo puede llegar a ser posible y quizá en un futuro ya no será ese niño que soñaba con parar los goles. Será el heroe que lo haga. De momento ya lo es.

 

 

 

 

Foto de portada: Lucía Pérez