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Una de basket ficción. "Somos el único equipo de Madrid"
Una de basket ficción. "Somos el único equipo de Madrid"

Una de basket ficción. “Somos el único equipo de Madrid”

Este domingo llega el derbi baloncestístico de la capital: Movistar Estudiantes- Real Madrid. ¿Somos capaces de imaginar el deporte de la canasta sin él? Lo imaginó Santi Escribano en este particular relato de basket-ficción publicado originalmente en la revista Tú al Ramiro y yo a Badalona en 2013. La utopía de muchos dementes acaba siendo una distopía…

“Somos el primer equipo de Madrid” rugía una Demencia vestida con chalecos de obra en el último partido en el pabellón Raimundo Saporta, antes simplemente “Pabellón de la Ciudad Deportiva”. El Estu acababa de eliminar al Real Madrid como prólogo a la mejor temporada de la historia reciente del club, cuando alcanzó la final contra el Barça.

Pocas semanas después de la eliminación y mientras los dementes celebraban su subcampeonato, las excavadoras se llevaban por delante el histórico pabellón madridista, dando vía libre a una de las mayores y más escandalosas operaciones urbanísticas de la historia reciente de la capital: el skyline madrileño ya no sería el mismo. El baloncesto en Madrid, tampoco.

La sección de basket del Real Madrid se veía  muy lejos de la gloria de antaño, humillados por el vecino, y con pérdidas millonarias cada temporada… y encima, ahora sin pabellón. Florentino Pérez, que ese verano revalidó la presidencia blanca, nunca había sido muy amigo del baloncesto, tan ocupado como estaba con los “Zidanes y Pavones”. Sin embargo, no quería pasar a la historia como el liquidador de una sección que le costaba lo que un par de jugadores mediáticos para lo que de verdad importa en Concha Espina.

Así que el Ser Superior prometió un megapabellón donde reverdecer laureles en la futura Ciudad Deportiva en Valdebebas que serviría para la candidatura olímpica de Madrid 2012.

Además, con la calderilla que encontró en el bolsillo de un traje que llevaba unas semanas sin ponerse, kilo y medio, arrebató a esos chulos del Ramiro de Maeztu a una de sus grandes estrellas, Felipe Reyes. En Serrano, tras las mieles del éxito habían vuelto a descubrir que son pobres como las ratas y a enzarzarse en una guerra interna.

El nuevo Real Madrid, liderado por el banquillo por un clásico ganador como Bozidar Maljkovic, jugaría mientras se construía el prometido pabellón en Valdebebas en el pabellón de Parque Corredor, en la cercana Torrejón de Ardoz. Alquiler asumible, ayuntamiento volcado y sobre todo, aforo realista visto lo visto en los últimos años.

torrejon

El destino quiso que el primer partido fuera un derbi contra el Estudiantes, que había sustituido a Felipe por el pívot panameño Rubén Garcés y se había atrevido a subir al primer equipo al jovencísimo Sergio Rodríguez.  Parque Corredor estaba hasta la bandera y el Real Madrid se tomó su revancha de los colegiales, aunque no sin polémica: una tangana comenzada por  Mous Sonko al final del partido acabó con la famosa patada de Garcés a Alberto Herreros. “Parece que por ser el equipo simpático se les permite todo”, dijo el escolta de Fuencarral en una frase de la que se arrepentiría años después, como era la tónica en su carrera.

Aque llo fue un espejismo. Solo contra el Barça el Parque Corredor se volvió a llenar. Ni siquiera en los derbis de Euroliga contra el Estu, donde el Real Madrid estaba gracias a su licencia A y no por merecimiento deportivo, se colgó el no hay billetes. La final de Copa perdida contra el Unicaja de Jorge Garbajosa en Zaragoza y de nuevo la eliminación en cuartos de final de ACB , esta vez contra el descarado Joventut de Aíto y Rudy, hicieron replantearse muchas cosas al presidente de ACS.

El Barça había ganado la Liga de fútbol y los octavos de final en Champions League estaban muy lejos del objetivo real del Real, así que de una vez por todas decidió centrarse en lo verdaderamente importante: se acabó el juguete de la canasta, para disgusto de algunos de los socios más veteranos de Concha Espina.

La fuente de los Delfines vivió esa noche de verano de 2005 una nueva fiesta, como el año anterior. Esta vez no para celebrar un éxito colegial sino para rugir con más razón que nunca “Somos el primer equipo de Madrid”. El único.

Estudiantes vivía, sin embargo, tiempos convulsos. Guerra interna: que si el patrocinador, que si la deuda, que si la futura ciudad deportiva en Sanchinarro… En lo deportivo, la Euroliga no fue el maná que se esperaba, cayendo en primera ronda con un Vistalegre casi vacío, en Copa cayeron en cuartos contra el Real Madrid, pero al menos en Liga sí se logró llegar a unas reñidas semifinales contra la sorprendente Penya.  

Sin embargo, la desaparición del Real Madrid obligó a las autoridades madrileñas a tomar cartas en el asunto. Madrid, y más con la candidatura olímpica sobre la mesa, no podía permitirse perder el baloncesto de elite: ya estaba firmado que el reinaugurado Palacio de Deportes acogería la Copa del Rey de 2006… y cada dos años desde entonces.

Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón se pusieron de acuerdo por una vez en su vida, y mediaron para poner de acuerdo a las partes enfrentadas. Cedieron al Estu el uso del recién reinaugurado Palacio de Deportes de la Comunidad, dieron al club una fuerte subvención enmascarada de patrocinio del turismo de Madrid y, lo más importante: le consiguieron como sponsor principal a Caja Madrid, una de las empresas privadas más vinculadas al proyecto de Madrid 2012, que adquirió además un importante paquete de acciones de la SAD.  

palacio2009

De nada sirvieron las quejas de los sectores más conscientes de la Demencia: el mediático fichaje del  NBA Latrel Sprewell, por sí solo, llenaba el Palacio de Deportes. Los duelos con el Baskonia de Felipe Reyes y el Barça de Axel Hervelle fueron vibrantes. En la Copa de Madrid, Felipe se erigió en el héroe baskonista de las semifinales, dejando en la cuenta a su ex equipo pese a su enganchón con Sprewll y dejando al Tau como dominador de la Copa.

En liga el Estu consiguió llegar por segunda vez en la historia a la final, quedando tercero en la liga regular, pero aquella temporada 2005-06 la ACB se la llevó Unicaja con un claro 3-0, con Bullock y Garbajosa absolutamente on fire.

Para la afición aquello había sido increíble, aunque nunca faltaran pancartas de protesta por la condición de nuevo rico del Estu en las gradas del Palacio. Sin embargo, para los inversores ser segundo en una competición, tercero en otra siendo anfitrión y no llegar a la Final Four en Euroliga era un fiasco, como también lo había sido que Madrid no pasara el corte olímpico.

En una decisión polémica, la directiva recuperó a Alberto Herreros, que tras la desaparición del Real Madrid había jugado en la Fortitudo italiana, para hacer pareja exterior con Sprewell , ficharon a dos de los verdugos de la final Jorge Garbajosa y el entrenador Sergio Scariolo, y tiraron la casa por la ventana para retener a Sergio Rodríguez, que ya ponía rumbo a la NBA.

Todo lo contrario a lo que hacía el FC Barcelona que, tras unos años sin levantar cabeza y sin la rivalidad con el Real Madrid, bajaba un 40% el presupuesto… y no lo hacía más para seguir compitiendo en Europa. Navarro ponía rumbo a la NBA. La oportunidad la pintaban calva para los clubes de basket. Por fin.

Pero pese a que el Estu practicaba un juego espectacular, el Palacio no se llenaba. Los partidos más esperados de la temporada eran contra el Barça, el Baskonia, el Unicaja y un Joventut que volvía a morder como antaño. Pero en el ambiente se respiraba la obligación de ganar sí o sí, que para eso se había invertido tanto dinero.

La rivalidad deportiva daba paso también a la rivalidad política: al fin y al cabo, somos el único equipo de Madrid,  Madrid es la capital de España y vascos y catalanes son separatistas. Las banderas rojigualdas iban sustituyendo poco a poco a chilabas, turbantes y penes en las gradas.

El esperado título de liga llegó, con un triple de Herreros en el quinto partido. Ya se podía retirar tranquilo, con un importante puesto en el organigrama de Estudiantes. Porque además, Caja Madrid tenía ya preparado a su sustituto y al de Carlos Jiménez: un chaval de la NCAA que renunciaba al tercer puesto del draft NBA para probar suerte en Europa, un tal Kevin Durant.

Estudiantes cumplía 60 años ese 2008 y había que celebrarlo aspirando a todo. Sobre todo, a la Final Four de Madrid. Pese a la vibrante victoria en la jornada 1 contra Unicaja, pese al gran partido contra los Memphis Grizzlies de Pau Gasol en el NBA Tour en el Palacio, las cosas no terminaron de cuajar. Durant se jugaba todos los balones, y era un clamor que faltaba un referente en la pintura, pese al fichaje mediada la temporada del ex NBA Vitaly Potapenko.  

El equipo se centró en la Euroliga, y en ACB se dejaba llevar demasiado a menudo, plantándose en la zona templada de la tabla muy pronto, y peligrando incluso la participación en la Copa de Vitoria, donde la Penya de Rudy y Ricky se comió en semis al arrogante Estu, ante la alegría de la grada del Buesa Arena que coreó “sois la primera mierda de Madrid”.

En la recta final de la temporada se logró enderezar el rumbo en Liga, con dos sufridas victorias en Granada y otra contra Menorca en un casi vacío Palacio de Deportes para garantizarse ser cabeza de serie en playoffs; y el Estu entró por la puerta grande en “su” Final Four, tras dejar en la cuneta al Siena.

Pero la Final Four fue el principio del fin. Los incidentes con la hinchada del Maccabi en los prolegómenos de las semifinales, donde incluso se exhibieron esvásticas y hubo heridos y detenciones, dejaron claro que algo había cambiado demasiado en el Estudiantes y entre su gente.  

En el parqué, la hecatombe fue similar. Un parcial de 20-4 tras el descanso hundió totalmente a un Estu donde Vujcic hacía lo que quería con Garbajosa y Potapenko, y donde Durant no apareció: 90-68. El partido por el tercer puesto contra el Baskonia de Felipe Reyes no fue mucho mejor, 70-59.

El último partido de Liga Regular, unos días después en León dejó patente que el proyecto se había resquebrajado definitivamente. Se sufrió más de la cuenta para superar, 78-80, a un equipo que llevaba descendido semanas. El mal rollo entre Sergio Rodríguez y Potapenko llegó incluso a las manos en este partido. No era el mejor ambiente para afrontar un playoff en el que la consigna era “todos contra el Estu”.

Y así pasó: el nuevo formato 1-1-1 en cuartos de final castigó al Estudiantes que se vio sorprendido por Unicaja en el primer partido en el Palacio y no pudo con la presión en el Martín Carpena.

Los resultados mediocres, unidos al nuevo descalabro de la candidatura olímpica de Madrid, en junio de 2008, acabaron con el apoyo incondicional de las instituciones. El patrocinador se marchó, aunque el Estu seguía siendo una marca reputada y tardaría poco en encontrar otro sponsor, aunque con mucha menos aportación. La deuda con Hacienda seguía ahí, así que hubo que entrar en concurso de acreedores para encontrar un plan de pago. Se reducían gastos para poder afrontar esa deuda y por primera vez en años, el Estu se quedó fuera de playoffs.

Incluso en 2012, pese a la vuelta de Pepu Hernández y una ilusionante apuesta por la cantera, el equipo terminó descendiendo tras dar tumbos todo el año. Al menos la crisis económica había alcanzado a todos y no podía ascender nadie.

Ahora Estudiantes sobrevive, mientras, pese a la importante bajada de presupuesto del FC Barcelona, arrolla sin problemas en una mediocre liga ACB y lo pasa mal en Euroliga. Pero no importa demasiado: al Palau ya casi va más gente al hockey que al basket.


Relato publicado originalmente en el número 3 de la revista “Tú al Ramiro y yo a Badalona” en diciembre de 2013. 

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