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‘Horizon: An American Saga – Capítulo 1’: Gracias por cuidar del western, señor Costner.

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Si algo saco en claro tras disfrutar de uno de los estrenos más esperados del verano es que el futuro del género está en las manos de Kevin. Con un Clint Eastwood al borde de una jubilación que nos dejará huérfanos a muchos, Costner vuelve a demostrar con la primera parte de su arriesgada apuesta que es él quien ha recogido el testigo de seguir manteniendo viva la llama de las “películas del oeste”.

Para disipar dudas a los más ansiosos, Horizon no es el western definitivo. Ni va a serlo, ni creo que Costner lo pretenda. Estoy seguro de que él sabe mejor que nadie de la imposibilidad de esa tarea, y más después de que los maestros del género ya no estén entre nosotros. Aun así, el espectador asiste a un entretenimiento de primera. Pese a ser un primer capítulo introductorio, sus tres horas de duración pasan volando. Cierto es que en ocasiones se ve obligada a bajar el ritmo en favor de poder presentar todas las subtramas de su argumento, pero cuando pisa el acelerador, nos regala las mejores escenas de acción vistas en un western desde la infravalorada Valor de Ley de los Coen.

Costner busca con Horizon hacer su particular Conquista del Oeste. Narrar, como buen fan del género, el nacimiento de aquellas regiones que fueron el hogar de tantas leyendas de la historia norteamericana, es algo que faltaba en su currículum. Y la verdad es que de momento va por buen camino. La que va a ser su obra más ambiciosa de su trayectoria es un fresco épico de historias que suceden en paralelo con unos protagonistas que, pese a que todavía no guardan relación entre ellos, buscan la prosperidad en esa tierra prometida que eran los Estados Unidos antes de que llegaran los colonos y el ferrocarril. Bajo esta propuesta, nos encontramos con una cinta llena de aciertos, pero con un par de fallos que la lastran.

¿Pros? Se respira western en cada plano. Es increíble su capacidad para transportarte al salvaje oeste de las buenas películas de antaño. Las secuencias que suceden en el desierto te hacen recordar ese Monument Valley de Centauros del desierto, mientras que el paisaje por donde cabalga el propio Costner es calcado a las Rocky Mountains donde en su día Anthony Mann filmó Colorado Jim con James Stewart en la silla de montar. En este sentido la primera entrega cumple con creces.

¿Contras? La sensación continua de que estás viendo una miniserie. Esto es, en particular, lo que hace que no me quede pillado de Horizon. Veré las tres entregas restantes, por supuesto, pero siempre he creído que las grandes obras necesitan tener un principio y un final. Prefiero que me cuenten una única trama y centrar todo el potencial ahí, que dividir la cinta en cuatro partes con más de tres personajes principales.

Las series son las series y el cine es el cine. Cada cual con su formato. Una cosa me entretiene, y la otra (si la peli es buena) se te queda en el alma. Ni levitando me imagino El hombre que mató a Liberty Valance siendo una miniserie. Muchos se me echarán encima, pero la realidad es que nunca una serie va ser lo mismo que una película, el nivel de conexión es distinto y sospecho que ese va a ser el gran “fallo” que persiga siempre a Horizon. Conclusión: cuanto antes se mentalice uno de que en realidad estás viendo una serie en la gran pantalla, más disfrutara de este viaje.

Dicho esto, gracias por cuidar del western, señor Costner. Me veré tu saga sin ningún tipo de problema. No será redonda, ni perfecta, pero sí un precioso homenaje a un género que tanto ha dado a este arte y del que muy pocos tienen el detalle de acordarse en nuestros días.

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