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LOS SECRETOS DE VENECIA
LOS SECRETOS DE VENECIA

LOS SECRETOS DE VENECIA

Esta pestaña se abre para todos los que alguna vez piensen viajar a Venecia. Con ella os evitaré que tengáis que recibir mi correo tipo con las recomendaciones de alguien que ama profundamente esta ciudad y que ha tenido la suerte de vivirla más de una veintena de veces. Este texto lo publique en el Blue Magazine de BBVA y en él resumo parte de los rincones que siempre recomiendo visitar. Pero habrá más...

Esta pestaña se abre para todos los que alguna vez piensen viajar a Venecia. Con ella os evitaré que tengáis que recibir mi correo tipo con las recomendaciones de alguien que ama profundamente esta ciudad y que ha tenido la suerte de vivirla más de una veintena de veces. Este texto lo publique en el Blue Magazine de BBVA y en él resumo parte de los rincones que siempre recomiendo visitar. Pero habrá más…..

 

Lo reconozco, soy un friki. Viajo una vez al año a Venecia, es mi balneario, mi karma, mi forma de entender cómo estar en casa a tres mil kilómetros de ella. No pretendo que todo el mundo se enamore de la ciudad más especial de la tierra porque para gustos los colores, pero sí que los que viajen hasta allí hagan algo más que dar vueltas alrededor de la popular Piazzeta, para el resto del mundo la Plaza de San Marcos. Cruzar cualquiera de los puentes, el de la Academia, Rialto o de Scalzi, incluso el de nuestro de Calatrava, hará que los viajeros se den cuenta de que Venecia no es un decorado, que en la ciudad de la belleza uno se puede mezclar comprando, bebiendo, cenando, con sus gentes. Escuchar cantarines saludos matinales entre braseros recién encendidos una fría mañana de noviembre. Ver a niños jugando al fútbol en la calle en potreros empedrados. La vida de Venecia sobre el agua, carteros, barrenderos, bomberos, médicos… todo en el silencio de la Laguna. Sólo roto por los centenares de campaniles y el sonido de las embarcaciones.

Gracias al comisario Brunetti, el personaje de la escritora de novela negra Donna Leon, -sus libros son sin pretenderlo algo así como guías narrativas de Venecia- descubrí que el mejor café de Venecia se toma en el Rosa Salva de S. Giovanni e Paolo en el barrio de Castello. Desde sus ventanas o terrazas podréis ver una de las tres iglesias más importantes de la ciudad y que da nombre al campo (plaza). El café debe ir acompañado de sus pastas, si no la visita es incompleta, como lo sería si no vierais a tan solo unos metros, el que para mí es el hospital más bello del mundo, el Ospedale, antigua Scuola de S.Marco. Imposible no entrar para comprobar que es de verdad un centro médico.

Cruzando Rialto os encontraréis sumergidos en cientos de puestos y tiendas de recuerdos de Venecia y de Italia, superados los agobiantes primeros metros llegaréis al Mercado de Rialto, en sus puestos de verduras, carnes y especialmente de pescado han comprado los venecianos durante siglos y lo siguen haciendo. Hace mucho tiempo que se han acostumbrado a que les hagan fotos mientras piden las viandas para sus comidas del fin de semana. Es la Venecia de carne y hueso. Muy cerca de la lonja de la Pescheria, haciendo esquina se encuentra Da Elio, posiblemente el café más diminuto de la ciudad y uno de los más pequeños del mundo. Tanto que hay que tomarse el vino de lado. He conocido hasta tres dueños de este local en mis viajes, lo que nunca cambió fueron los sándwiches que preparan, exquisitos. Estamos en el barrio de San Polo y Santa Croce.

Siempre viajo en invierno, siempre encuentro un día con sol. Nunca dejo Venecia sin sentarme durante unos minutos en los Zattere, el paseo que corre paralelo a la Giudecca, la isla de los menos ricos de la ciudad. Allí acababan los nobles y burgueses no sonreídos por la diosa Fortuna. Hay decenas de heladerías en la ciudad pero ninguna como Da Nico en pleno Dorsoduro, el barrio de la cultura, de los museos, de los artistas. Dejad pasar el tiempo en su terraza contemplando el mar y sus vistas y, por supuesto, degustad el helado de la casa; un tronco de chocolate y frutos secos sumergido en una copa de nata. No hay mejor manera de quemarlo que caminando hasta la Punta della Dogana desde donde veréis Il Redentore de Palladio en la Giudecca, la isla San Giorgio Maggiore con su iglesia y una vistas maravillosas de la joya de Venecia, la Plaza de San Marcos.

La librería de Miracoli en el Campo de Sta Maria Nova, Castello es una librería de viejo, se pueden encontrar obras literarias para coleccionistas y publicaciones en diferentes idiomas, desgraciadamente muy pocas en español. Postales antiguas, pósters de Venecia… sus tenderetes invitan a pararse y ojear lo que el amable librero expone dentro y fuera de su establecimiento. Lugar ideal para encontrar clásicos del cómic y comprar, si uno está dispuesto a jurar amor eterno a esta ciudad, el único mapa con el que es imposible perderse entre callejones cortados y calles sin retorno, “Calli, campielli e canali”. La librería toma su nombre de la Iglesia más especial de Venecia, pequeña, escondida, marmórea, el ’joyero’ donde hace años todos los novios se querían casar. Es difícil no levantar exclamaciones en voz alta al verla. Hasta que no la tocas no crees que sea de verdad.

Hasta la zona más dura de Venecia, la continental e industrial Porto Marghera tiene un momento de belleza al atardecer desde un lugar al que tan solo llegan los vecinos que habitan en él, un conjunto de viviendas con aspecto de protección oficial. Mis pies me llevaron por la Fondamenta de Cannaregio, una de las entradas al Ghetto Nuovo, hasta el final de la calle. El sol descendía sobre el Ponte della Libertad, el cordón umbilical de Venecia con el continente. Tras él se alzaban las chimeneas de las refinerías que durante décadas han contaminado la Laguna. Desde ese inhóspito punto de la ciudad pude comprobar cómo Venecia conseguía que un atardecer imposible fuera hermoso.

Siendo españoles, los mejores clientes del mundo, llevamos un rato sin comprar y eso no puede ser. Mis dos últimos descubrimientos son Daniele Masiero en el barrio de Santa Croce, al lado de una de las plazas con más encanto de ‘La Serenissima’ S.Giacomo dell’Orio. La tradición veneciana de la madera en todas sus facetas, desde revestir suelos hasta el diseño de pequeñas joyas y bisutería. FallaniVenezia en Cannaregio, junto al puente y sobrecogedora iglesia dei Gesuiti, es un centro de arte especializado en serigrafía artística. Todo es posible en su atelier, desde grandes murales hasta camisetas y bolsos personalizados.

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