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El Navalcarnero se pierde entre sus fantasmas
El Navalcarnero se pierde entre sus fantasmas
Navalcarnero - Las Palmas (0-1)

El Navalcarnero se pierde entre sus fantasmas

Quinta derrota consecutiva para el conjunto de Fran Garrido, inmerso en una dinámica en la que todo se le vuelve en contra.

Un duelo entre equipos que luchan por la salvación se caracteriza, en cualquier categoría, por los nervios, los continuos choques y el juego directo. En definitiva, poco fútbol. Y eso es lo que se vio en la soleada mañana de domingo en el Mariano González. Navalcarnero y Las Palmas B, inmersos en la zona baja –aunque los amarillos no ocupan puestos de descenso-, peleaban por quién alejaba la pelota de su área con mayor contundencia. El balón parado era el único medio para asustar a Diego Conde y Josep, que se empleaban a fondo en cada despeje.

Fran Garrido, que continúa sancionado, se vio obligado a alinear a los recién llegados. Los jugadores lesionados (Joaquín, Esnáider, Cifo, Del Pozo, Jesús…) se acumulaban en la grada. Sobre el césped debutaban Hakim y Cifu, fichados esta misma semana. Gabri Salazar comparecía en la delantera por segunda jornada consecutiva.

Como decimos, el partido no fue precisamente bello para el aficionado. Ocasiones, pocas; intensidad, a veces demasiada. Fabio tuvo que abandonar el terreno de juego con una brecha, tras un golpe con Hakim en la primera parte. Mareado, se vio obligado a pedir el cambio. Fue la tónica del duelo. Choques, patadas, caídas y amarillas.

El Naval llegaba a este partido con la moral baja tras cuatro derrotas consecutivas, racha que le condena a ver cómo sus rivales por el descenso se alejan. La suerte pudo cambiar tras un penalti sobre Carlos. Pero los fantasmas regresaron. Joya lo mandó al larguero ante la incredulidad de todo el estadio. Otra vez los palos, como el día del Rápido de Bouzas. Sin embargo, los rojiblancos no se desanimaron. De la mano de Jesús Mena, liberado en la posición de mediapunta, llegaba el peligro. Cifu, en banda izquierda, también dejaba detalles de su calidad. Trenzaban jugadas, buscaban la espalda de la defensa, pero no lograban crear ocasiones.

Y llegó el mazazo. En una jugada por el costado izquierdo, centró Cristian Cedrés y en el segundo palo apareció sin marca Jesús para mandar la pelota al fondo de la portería. Marcador en contra, una vez más, para el Navalcarnero en su feudo. Por delante, algo más de veinte minutos. Las Palmas pudo sentenciar, pero Diego Conde volvió a mostrar por qué el Atlético de Madrid considera que puede ser un futuro portero de su plantilla. Su suerte, como la de cualquier jugador navalcarnereño últimamente, iba a cambiar. En una cabalgada en solitario de Eric Expósito, tocó la pelota con la mano fuera del área y el colegiado le mandó a la ducha.

Con un jugador menos, la misión era casi imposible. Aun así, Hakim, por partida doble, pudo igualar el marcador pero sus disparos se marcharon muy lejos de la portería de Josep. El pitido final provocó el silencio en el Mariano González. Los jugadores se tumbaban sobre el césped. Manos en la cara e incluso lágrimas en algunos de ellos, conscientes de que la Tercera División les mira de reojo. Los fantasmas siguen sobrevolando el Mariano González. 

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