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Rayo Vallecano 2 - Numancia 2

El Rayo lo borda y se desborda

En el estreno en Vallecas, el equipo franjirrojo mostró una cara en cada parte. En la 1ª, el Rayo mandó y combinó a la perfección, sacando el esférico jugado desde atrás. En la 2ª, la pelota pesaba más y no se recuperaba la posición en el repliegue. Destacó en el encuentro Trejo. Se ofreció, se movió y suyos fueron los goles. Sensaciones de haber perdido 2 puntos, pero también de esperanza de repetir el juego que convenció en la 1ª mitad.

Se presentaba el Rayo Vallecano ante su afición con los 3 primeros puntos conseguidos la jornada anterior en Oviedo. El rival, el Numancia de Jagoba Arrasate, también había estrenado el casillero de victorias la jornada anterior. Míchel dispuso el mismo equipo inicial sobre el césped, confiando en repetir éxito. Y en la primera mitad no se equivocó.

El Rayo salió decidido a seguir sumando de 3 en 3. Todo el equipo estaba metido en el encuentro: Alberto García animando desde atrás y siendo un apoyo para sacar el balón, Amaya resolvía las incursiones numantimas con solvencia, Trashorras se incrustaba en la defensa para elaborar desde atrás, Unai absorbía todo el juego, las bandas desbordaban y creaban mucho peligro y Trejo era una amenaza constante. En el primer cuarto de hora todo fluía. Tras él, el Numancia llegó con peligro: Alberto repelió un remate potente de Diamanká, y en el córner posterior evitó el gol olímpico. Fue justo después, cuando el Rayo consiguió el primero. Álex Moreno se internó bien por banda y su centro lo recogió Trejo, que con clase y raso, definió para poner el primer gol al marcador. Tras el saque de centro, el Rayo robó la pelota y quiso más. El árbitro pitó penalti, y el argentino, aún de celebración, tomó la responsabilidad y mandó el balón con temple al fondo de la portería. 2-0, todo de cara, y con el mismo juego y controlando, el conjunto de Míchel se recogió en vestuarios.

Tras el descanso, y ya de noche en Vallecas, al Rayo se le acabó la luz y se relajó. El Numancia consiguió meterse rápido en el encuentro con el gol de Pere Milla, y consiguió su objetivo antes de mediar la segunda mitad. Se perdió un balón en la salida, la defensa no supo cerrar y Diamanká, omnipresente, llegando desde atrás ponía las tablas e iniciaba de nuevo el choque. El senegalés, con respeto, no celebró el tanto por su pasado en el equipo madrileño. El Rayo, vista neutralizada su ventaja, siguió nervioso e impreciso. Míchel movió el banquillo dando entrada a Lass y Javi Guerra, pero lo que no se movió más fue el  marcador. El Numancia lo tuvo cerca y el Rayo en el arreón final.

Las sensaciones a conclusión del encuentro fueron bien diferentes. El técnico vasco con la sensación de haber despertado a tiempo y ganar un valioso punto, y el madrileño con la pena de no haber sumado los otros dos que se escaparon. Lo mejor, que el Rayo, aunque algo flojo atrás (ayudará la incorporación de Velázquez), ha sido efectivo en lo ofensivo en estos dos jornadas iniciales (sin poder contar con Javi Guerra ni el “Chori” Domínguez). Esperemos ver de nuevo el ilusionante buen juego desplegado, motivo por el que Míchel estaba contento en rueda de prensa, y que los puntos vayan cayendo en camino del gran objetivo.

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