Inicio / Fútbol / Fútbol de Segunda / Un punto en el vacío
Un punto en el vacío
Un punto en el vacío

Un punto en el vacío

El Getafe rescata un punto en un partido difícil ante un buen Mallorca

Como las tradiciones hay que respetarlas y nunca se deben olvidar los orígenes, el Getafe ha terminado la primera vuelta como la empezó: empatando. Qué olvidados quedaron esos tiempos de la metafísica del empate ahora que al azulón le gobierna la dictadura de la victoria. En esta ocasión, con el equipo lanzado hacia el ascenso y ante un rival coqueteando con el descenso, tocó empatar y dar las gracias por no perder, que hubiera sido lo más justo. Tanto en las buenas como en las malas, nunca le gustó al Geta lo preestablecido. Eso es verdad.

A pesar de que los dos goles del partido los anotó el Getafe (el primero a medias con el poste y el segundo a medias con el árbitro), el partido del Mallorca tuvo un mérito que no se debiera menoscabar. Llegar a casa del intratable y despertarlo a base de mamporros es digno de elogiar. Un guantazo sin guante, a mano abierta, de esos que no te esperas, se llevaron los locales con el disparo seco y a la escuadra que se sacó Lekic cuando apenas sumaba diez minutos el juego. Tal precisión por anotar el golazo de la jornada no mereció que el balón se estrellara en la escuadra y acabara entrando tras rebotar en la espalda de Alberto, al que paradójicamente le hubiera ido mejor si no se hubiera movido. En esta vida cada día está más infravalorado no hacer nada, a pesar de ser la mejor forma de no equivocarse.

Si las doce de la mañana no son horas para jugar al fútbol, las doce y cuarto lo son menos para ir perdiendo un partido de fútbol: feo lo tenía el Getafe. Quizá por frío, sueño o falta de costumbre, los de Bordalás tardaron en despertar un poco menos de lo que tardó en llegar el descanso. Justo quince minutos antes del bocadillo de panceta con reggaetón es cuando los de azul se soltaron y asustaron al Mallorca, con dos ocasiones claras y dobles de gol que no aprovecharon Portillo, Álvaro, Lacen y Mora. Fue el mejor cuarto de hora del Geta en el partido, el único cuarto de hora del Geta en el partido. Cuando se quiso dar cuenta, llegó el descanso para estropearlo todo.

A la vuelta, el encuentro volvió a los dominios de los bermellones, que apenas sufrieron en el segundo acto. Por contra dispusieron de las mejores oportunidades: un gol anulado por fuera de juego y otro disparo a la escuadra de la portería de Alberto, de quien hoy el balón huía. El gol anulado tiene su peso en esta historia, porque fue el único acierto del día de un colegiado que vino, como tantos otros, a poner de manifiesto que los árbitros de Segunda no tienen nivel ni de tercera. El penalti que regaló al Getafe en el minuto 80 le debería impedir arbitrar en algún que otro mes, si no toda la vida: no pudo existir ni en su imaginación. En el último minuto, para redondear, no señaló un flagrante agarrón en el área mallorquina, no vayan a pensar que hay un árbitro con personalidad: mejor compensar que enmendar. Y así les va.

Antes del espectáculo con silbato tuvo el cuadro azulón tiempo para confirmar que hay días que no; ni ideas, ni fútbol, ni siquiera sensación de peligro. Lo bueno para esta roca de equipo es que es capaz de convertir el más rotundo no en un tal vez. Y ante esta ausencia de espacios salió alguien pequeño para sortear obstáculos y dibujar sonrisas. Emi, que no juega en el Getafe sino en el corazón de sus aficionados, se inventó un pase de vaselina para que el de rojo hiciera el resto: Jorge Molina lo agradeció y se apuntó su sexta diana en los últimos siete partidos. Qué viejo está.

Con este, el Getafe cierra la primera vuelta con 35 puntos, que no está mal. Con siete partidos consecutivos sin perder, o una derrota en las últimas catorce jornadas, que está bastante bien. Hoy, rescatando un punto cuando el encuentro se asomaba al vacío, demostró que no necesita hacerlo bien para puntuar; sumar está muy bien cuando se juega mal. En una carrera de fondo, como es esta maratón de 42 jornadas, lo importante es no desfallecer y el empate, bien llevado, puede servir como el mejor de los avituallamientos.  A mitad de competición toca reponer fuerzas e ilusión, que el final es lo más duro. No hace falta pagar, a esta ronda invita Bordalás.

Scroll al inicio
Ir al contenido