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MATAGIGANTES XXXIX: LAS LÁGRIMAS DE YUMA
MATAGIGANTES XXXIX: LAS LÁGRIMAS DE YUMA

MATAGIGANTES XXXIX: LAS LÁGRIMAS DE YUMA

Mierda de radio ortodoxa. Miles de programas manteniéndote firme delante del micrófono ante tragedias deportivas y personales. Respetando los cánones de la comunicación con el oyente. Matagigantes es otra historia, es otra forma de entender esto y la vida. Pido perdón por haber traicionado su filosofía que es inversamente proporcional a la de cualquier radio convencional.

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Mierda de radio ortodoxa. Miles de programas manteniéndote firme delante del micrófono ante tragedias deportivas y personales. Respetando los cánones de la comunicación con el oyente. Matagigantes es otra historia, es otra forma de entender esto y la vida. Pido perdón por haber traicionado su filosofía que es inversamente proporcional a la de cualquier radio convencional. Pido perdón, no por haber hecho llorar a Yuma, sino por no haber mandado a tomar por ahí aquella norma que dice que no puede haber largos silencios en un programa. Pido perdón por no haber soltado el micrófono y haber abrazado y besado al niño Yuma, haberle consolado con la única forma que conozco y que no son las palabras. Perdón por no haber sabido entender que ese silencio, largo silencio, en Matagigantes sí es radio. Te pido perdón por no engrandecer la palabra “hermano” cuando me lo llamas.

Pepe Mel, según nuestro protagonista, el mejor entrenador que ha tenido le definía hace solo unos minutos así: “Yuma es un gran chico”. Así de sencillo, así de natural, así de auténtico, así de exacto. Gran chico, un tipo que no hace nada a medias, que se da sobre el césped, que se da en la vida. No dudó en dejar el fútbol, su gran pasión, por cuidar a su hermano mayor aquejado de una gravísima enfermedad que no pudo superar. Yuma no solo lloró recordando a su hermano, también lo hizo contándonos lo que significa para él pisar la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano y entrenar con el equipo filial, lo que significa para él el trato de “uno más” que le están dando el míster Merino y los chavales. Ese hermano mayor que les ha salido sin querer y del que será muy difícil olvidarse cuando el fútbol, estoy seguro, ponga a Yuma en otro lugar. Lloró para explicar lo que es para él atarse las botas y saltar al terreno de juego.

Mierda de radio ortodoxa que no me permitió darle a Yuma lo que me salía del corazón, maravilloso Matagigantes, que sí permitió que vosotros, los que hicisteis el programa, dentro y fuera del estudio, le regalarais tanto cariño, respeto y rayismo.

Os recomiendo que escuchéis el programa, sea el color que sea el de vuestra camiseta. La entrevista con Yuma traspasa la afición a un equipo. Cualquier profesional querría tener a este jugador como compañero y cualquier seguidor querría para sus equipos gente que sintiera unos colores y la vida como lo hace nuestro protagonista. Si alguno tiene complicado explicar qué es el sentimiento por la franja tendrá un manual a mano. Qué es mi “Yumismo” creo que ha quedado claro.

Gracias a Dani Giménez, portero del Real Betis, Piti, jugador del Granada, Diego Merino, Mario y Lozano del Rayo B y a David su participación directa en el Matagigantes XXXIX.

Os dejo la galería de fotos de la visita de Yuma a nuestro estudio y el podcast del programa XXXIX de Matagigantes

Gracias a Pedro Guzmán por ponerle imágenes a las Lágrimas de Yuma

 

Fotos: Rafa Alameda Jr

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