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Lesiones: más causalidad que casualidad
Lesiones: más causalidad que casualidad

Lesiones: más causalidad que casualidad

Sergio Llull, lesión muy grave, baja casi toda la temporada. Ognjen Kuzmic, lesión muy grave, baja toda la temporada. Gustavo Ayón, lesión grave, veremos cuánto tiempo está fuera porque se ha complicado. Anthony Randolph, del hombro al pie sin solución de continuidad. En el apartado médico, el Madrid es un circo atestado de enanos. ¿Casualidad o causalidad?

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Clorín

Empecemos, para varíar, por el principio. Soy de los que piensan que el Real Madrid armó en verano una excelente plantilla. Fichando complementos y, mucho más importante, evitando las fugas de sus actores más importantes. Pero en el deporte de élite hay contingencias que no se pueden controlar y una de ellas son las lesiones. El equipo merengue ha sufrido una puñalada tras otra. Antes de levantarse de la lona, el púgil con pantalón blanco ha recibido otro puño en el mentón. Llull, jugador franquicia con el balón y con el espíritu, ko. Ayón, el interior más importante del roster, al hoyo. Randolph, jugador llamado a ser determinante, doblemente lesionado. Kuzmic, complemento ideal para la pintura, rodilla quebrada. Todo a la vez. Un machetazo detrás de otro. 

Randolph se volvió a romper anoche. Lesión importante en el metatarsiano del pie derecho que le dejará fuera de combate unas cinco semanas, un pronóstico siempre prudente por aquello de la desconocida evolución. Es una buena noticia. Me explico. Los galenos del Madrid temían anoche que la fractura fuera más importante y, por tanto, la lesión más grave. Llull trabaja a destajo, mañana y tarde, para regresar cuanto antes, pero solo han pasado tres meses desde su operación y todos los caminos conducen inexorablemente a la prudencia. Ojo con Kuzmic y Ayón porque a día de hoy, por diferentes motivos, aún no han podido ser intervenidos de su rodilla y su hombro respectivamente, lo cual alarga los plazos de recuperación. La sección confíaba en contar con el mexicano para la Copa del Rey de Gran Canaria, pero este objetivo a día de hoy no está nada claro.

Foto: El Mundo

¿Qué plan tienen Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros? De momento han contratado a Tavares, posiblemente la opción más atractiva del difícil y cerrado mercado de comunitarios. Dibujo una sonrisa cuando leo en las redes sociales nombres y más nombres. En algún otro artículo he hablado de eso que algunos llamáis “pajiplantillas”, de ese “es que suena” que tanto daño hace y que, sobre todo, dilapida el rigor periodístico. La operación que termina con Tavares en el Madrid ha sido muy compleja, con negativas de por medio y enmarcada en una negociación dura. El caboverdiano ficha por el conjunto madridista con un contrato por tres temporadas acompañado de un salario potente. Pienso que el club ha actuado bien porque ha fichado al que quería. Pero al final lo ha amarrado porque, dentro de sus limitaciones, está capacitado para hacer una buena oferta. Lo que resulta del todo imposible es fichar a un tío tras cada lesión, como se grita con denuedo en Twitter. Ayón, Randolph, Kuzmic y Llull siguen cobrando del Madrid. Y, unos antes que otros, van a volver a jugar al baloncesto. 

El Real Madrid tiene activado su radar en el mercado. Está atento, preparado por si acaso. Pero según mi información tras la contratación de Tavares lo único que se ha planteado es la recuperación de Sebas Sáiz, opción aparcada porque se considera que su ayuda sería limitada. El Madrid está abocado a la supervivencia. Sí, durante los próximos meses debe sobrevivir para a partir de febrero intentar pelear por los títulos. Ojo, este escenario entraña una enorme dificultad para un equipo grande. Nadie encaja bien perder más partidos de los habituales. Ni jugadores, ni técnicos, ni corbatas, ni aficionados. Pero desde fuera mi opinión es que ahora mismo no les queda otra. Sobrevivir. Clasificarse como cabeza de serie para la Copa y no desengancharse de las cuatro primeras plazas de la Copa de Europa. Y luego, con más efectivos sanos, intentar recuperar las mejores sensaciones. Insisto, una realidad peligrosa para un equipo que viene de perder cuatro de los últimos cinco partidos oficiales.

Foto: El Bernabéu

Lesiones. Llegados a este punto debemos decir que gran parte de las lesiones de los jugadores se deben a este insufrible calendario. Ojo, no es un problema del Madrid, sin ir mas lejos el año pasado lo sufrió en sus carnes el Barcelona. Es necesario alzar la voz para denunciar que los jugadores ya casi no se entrenan, que no recuperan, que los fisios los tratan simplemente para poder jugar el siguiente partido, que viven más en aviones que en canchas, que no descansan en verano y que todo este sindios va a reventar. Seguro que algunas lesiones vienen marcadas por el componente de la suerte, el impacto o el mal gesto, pero médicos, fisioterapeutas, recuperadores y entrenadores de la élite ya hablan abiertamente del calendario para explicar tantas bajas. Algo que acusan mucho más los equipos españoles, sometidos a una exigencia doméstica incomparable con la de países como Rusia o Grecia. Se habla muy a la ligera de la obligación de ganar la Euroliga, pero mi humilde opinión es que ahora mismo que un equipo ACB levante el entorchado debería etiquetarse como una hazaña.

El baloncesto vive en una mentira. Los clubes ACB que se abrazan incondicionalmente a la Euroliga viven en una mentira. Todos vivimos en una enorme mentira porque los que amamos el basket somos muy endogámicos. El baloncesto es deficitario, los grandes clubes españoles arrojan pérdidas. Unos están protegidos por el fútbol, otros por los bancos y otros por los mecenazgos. Dentro de diez días hay programados a la misma hora partidos de Euroliga y de las selecciones nacionales. Esto es ridículo, por favor. Intolerable. Impropio de un deporte tan hermoso y que enamora a tantos aficionados. Es terrible que el basket sea la única película de la historia en la que el actor principal no pinta nada. Aquí no hay Messis ni Cristianos a los que se pueda exprimir en nombre del dólar. No circulan tantos billetes como algunos nos quieren hacer creer. Los partidos europeos casi no se ven en España. Suena demencial que a los dirigentes de los clubes que apoyan incondicionalmente el modelo Euroliga se le estén cayendo los peones como casas de papel en medio de un ciclón.

Lesiones. Supervivencia. Causalidad por delante de casualidad. Problema global del baloncesto. Problema actual de extrema gravedad para el Madrid, un equipo que no perdía por 30 en la Copa de Europa desde 1970. Este negocio va a explotar. Este tinglado ya está comenzando a reventar en forma de cruzados, hombros y tendones de Aquiles. Eso sí, estad seguros que cuando haya que recoger los pedazos del desastre nadie asumirá la culpa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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