Cuando la casta madrileña conquistó España

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El último título de la selección madrileña sub-19 femenina llegó hace ya tres años, cuando ni siquiera sabíamos lo que era vivir una pandemia. Así fue cómo las chicas de Guillermo Camarón se hicieron con el Campeonato de España de selecciones autonómicas.

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Un hombre apocado cree que vivirá siempre
si evita el combate, pero la vejez no le dará tregua
aunque el dardo no le alcance.

Los guerreros, los bravos,
son quienes mejor viven, rara vez se angustian;
mas el apocado teme cualquier cosa,
recela engaño en todo don.

Muere la riqueza, mueren los parientes,
igual morirás tú;
pero la fama no muere nunca
en quien buena la tiene.

Muere la riqueza, mueren los parientes,
igual morirás tú;
solo una cosa sé que nunca muere
la reputación sobre cada hombre.

Estos versos pertenecen al Hávamál, uno de los poemas de la Edda poética, una colección de poesías escritas en nórdico antiguo que constituyen la fuente más importante sobre mitología escandinava. En este aparecen una serie de consejos sobre cómo vivir con sabiduría y para la supervivencia, como bien se aprecia en esta composición. Las protagonistas de esta historia decidieron hacer caso al Hávamál y le hicieron frente a las adversidades. Demostrando todo su coraje y toda su fuerza para alcanzar lo único que nunca muere: la gloria de lo conseguido.

En 2022 regresaron los Campeonatos de España de selecciones autonómicas de fútbol sala después de dos años y una edición sin hacerlo. En la categoría juvenil, la Comunidad de Madrid era la vigente campeona tanto en el apartado femenino como en el masculino. Ya hablamos sobre los chicos dirigidos por José Luis Encinas y la consecución de dicho título. Ahora toca hacerlo sobre la selección madrileña sub-19 femenina.

El camino no fue fácil, ya que, en primer lugar, las reglas del juego cambiaron. En 2020 el Campeonato de España, en la categoría femenina, pasó a ser de categoría sub-20 a sub-19 y de categoría sub-17 a sub-16. La razón de dicha variación parece que radica en la decisión de la RFEF de equiparar las categorías de fútbol sala con las de fútbol 11.

La experiencia de tropiezos anteriores

La selección dirigida por Guillermo Camarón había quedado encuadrada en el grupo A en el sorteo y se debía enfrentar a Ceuta, Castilla-La Mancha y Galicia en la fase previa. Con las gallegas como anfitrionas, el pase a la fase final no iba a ser nada fácil, pues la selección madrileña iba a disputar los tres partidos de grupo en la localidad gallega de Betanzos.

Ya desde el primer partido las madrileñas iban a demostrar su valía desde el primer momento, pues debutaban en la fase previa ante Galicia, seguramente el rival más difícil del grupo. No obstante, todo salió a pedir de boca. Las anfitrionas no fueron capaces de hacer frente a una selección madrileña que fue superior durante todo el partido y que se acabó llevando la victoria por 1-5. En gran parte, gracias a la magnífica actuación de Nereita, que participó directamente en cuatro de los cinco tantos madrileños con dos goles y dos asistencias.

Tania protege el balón ante una rival en la final | Imagen: RFFM - Comité de Fútbol Sala

Después de vencer a la selección gallega, ganaron los dos encuentros siguientes sin demasiado apuro -6-0 a Castilla-La Mancha y 9-0 a Ceuta- y confirmaban su presencia en la fase final de Las Rozas. El seleccionador de aquel entonces, sin embargo, tiene claro que el triunfo ante las gallegas fue crucial para lograr ese pase: “Teníamos jugadoras que habían caído eliminadas el año anterior en Galicia y sabíamos que las gallegas con su público y el pabellón lleno iban a ser difíciles, así que intentamos meter el gen competitivo y de revancha desde el primer día que se produjo el sorteo”.

La planificación que el cuerpo técnico de la selección madrileña, liderado por Guillermo Camarón, llevó a cabo se centró principalmente en sacar a flote ese plus de competitividad ante situaciones adversas. “En nuestra preparación antes del campeonato (7 entrenos y enfrentamientos contra equipos de Primera División como CD Leganés FS y Móstoles FSF) queríamos que las jugadoras sintieran dificultad”, comenta el entrenador madrileño.

El éxito de una metodología compartida

Uno de los objetivos primordiales, por lo tanto, ya estaba conseguido: Madrid volvía a estar en una fase final del Campeonato de España de selecciones autonómicas de fútbol sala. La fase previa había salido perfecta, con tres victorias en tres partidos y 20 goles a favor y tan solo 1 en contra.

La clasificación a la fase final no fue, ni mucho menos, casualidad, sino el esfuerzo de mucha gente durante muchas temporadas. “El trabajo de varios años estaba empezando a dar sus frutos, ya que la forma de trabajar del staff era seguir la misma metodología de trabajo con todas las selecciones femeninas”, comenta el seleccionador. Guillermo Camarón explica que todas las jugadoras eran entrenadas por los técnicos de FEMAFUSA con sus pautas para cada edad pero siguiendo la misma línea a nivel técnico-táctico y nivel de formación de psicológico-grupal.

Por su parte, la capitana Claudia López sabía que estaban ante una oportunidad histórica de hacer historia: “Año tras año luchamos por ese primer puesto en el Campeonato de España, pero ese año fue verdaderamente especial, era el último de muchas y tocaba vaciarse, ya no solo en la pista, si no en cada momento vivido con ese gran grupo que creamos”.

Campeonas a base de juego, garra y coraje

La fase final tampoco no iba a tener nada que ver con la fase previa para las jugadoras madrileñas. A pesar de disputarse en el pabellón de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, tenían claro que el combinado de la Región de Murcia les iba a poner las cosas tremendamente difíciles en las semifinales. De hecho, la selección murciana se iba a poner por delante en el marcador nada más empezar el choque. No obstante, las chicas de Guillermo Camarón se iban a reponer al varapalo inicial y remontaban antes del descanso para finalmente vencer por 4-1 y clasificarse para la gran final.

Su último escollo para hacerse con el Campeonato de España iba a ser la selección andaluza, uno de los equipos favoritos a llevarse el torneo y vigente campeón. Las madrileñas iniciaban el encuentro con buen pie, pero Andalucía era capaz de dar la vuelta al marcador y ponerse incluso dos goles por encima (1-3). Sin embargo, Madrid reaccionaba con furia y sacaba a la palestra todo su empuje para remontar de manera heroica. Tanto es así que las andaluzas ya no fueron capaces de anotar ni un solo gol más en lo que quedaba de partido mientras que las madrileñas iban a anotar cinco goles en apenas diez minutos para ganar por 6-3.

La selección madrileña sub-19 femenina celebra sobre la cancha el titulo obtenido | Imagen: RFFM - Comité de Fútbol Sala

Las dos remontadas que la selección madrileña sub-19 femenina realizó tanto en semifinales como en la final fueron fruto, sobre todo, de la garra de cada uno de los miembros de esa selección, algo de lo que no duda Claudia López: “Si tuviera que quedarme con un aspecto clave, sería la actitud y la garra que no dejamos de sacar en cada partido, ningún balón se daba por perdido y bajar los brazos no estaba en nuestra mente”. De hecho, todo eso fue posible gracias a la unión que existía entre todos los miembros de esa selección, desde el encargado de material hasta la jugadora más importante. “Queríamos hacer las cosas bien y que no se nos escapara nada que estuviera en nuestras manos, así que formamos una piña y fuimos todas a una”, enfatiza la futbolista alfarera.

En cambio, Camarón prefiere centrar su argumentario en aspectos más técnicos que emocionales: “Llegó el momento de cambiar el partido, enloqueciéndolo y saliéndose de los moldes de un juego más táctico para romper el partido con transiciones rápidas y finalización directa”. Además, destaca también la mezcla que se dio entre la competitividad que mostraron todas las juveniles de primer año y la experiencia de las cuatro futbolistas que ya sabían lo que era estar en esas lides.

Nadie dijo que fuera fácil conseguirlo

Ni con Raquel Mondoruza Mondo en 2022 ni con Antonio Sánchez Toñín en 2023 en el banquillo la selección madrileña sub-19 femenina ha podido revalidar el título obtenido a principios de 2020. Así pues, el Campeonato de España logrado justo antes de la llegada de la pandemia tiene mucho más valor ahora. “Me lo imagino por un momento y vuelvo a transportarme hasta allí, solo de pensarlo se me ponen los pelos de punta”, comenta la capitana de aquella selección. Además, añade que “ese día todo el mundo se vació, desde los que estaban en la grada hasta los que lo veían desde casa”.

Claudia López sabe que estaban ante una oportunidad histórica en su vida: “Para mí ese título es el reflejo de cinco años de trabajo, de insistencia, de ganas, de cambios y de mucha felicidad; vivimos al máximo cada convocatoria y dejamos de disfrutar en el campo”. Por su parte, el seleccionador Camarón confiesa que se queda con saber que pudo “aportar algún granito de arena a nivel profesional y a nivel personal a aquellas jugadoras”.

La nueva generación de futbolistas, que han intentado defender el título que otras como Claudia López o las hermanas Córdoba consiguieron en febrero de 2020, se quedaron a las puertas de llevar a Madrid a su segunda final consecutiva la temporada pasada. La selección dirigida por Mondo se clasificó como primera de su grupo en la fase previa, pero finalmente cayó derrotada en las semifinales ante Cataluña. Esta campaña, sin embargo, las chicas de Toñín no han sido capaces de pasar a la fase final al quedar segundas de grupo por detrás de Murcia.

Estos resultados engrandecen aún más el título logrado por las chicas de Guillermo Camarón, ya que muestra la dificultad que tiene ganar un torneo así. Esa fama que lograron en Las Rozas no podrá morir nunca, porque su valentía ya ha quedado grabada en la historia del fútbol sala madrileño con su gesta en la final del Campeonato de España de 2020. Su triunfo ante Andalucía se mantendrá siempre en el recuerdo, como las guerreras que son.