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El clan de los madrileños conquista el FC Rosengård sueco
El clan de los madrileños conquista el FC Rosengård sueco

El clan de los madrileños conquista el FC Rosengård sueco

En un pequeño barrio de la ciudad sueca de Malmö se encuentra el FC Rosengård, un equipo de fútbol sala que esta temporada ha contado con la presencia de hasta cinco futbolistas españoles, todos ellos conectados, por nacimiento o por adopción, con la Comunidad de Madrid. El clan que han formado entre ellos ha permitido que el club escandinavo logre el ansiado ascenso a la primera división del fútbol sala sueco.

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días
los mismos trayectos.

Muere lentamente
quien evita una pasión
y su remolino de emociones.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que
el simple hecho de respirar.

Estos versos son un extracto del poema Muere lentamente (A Morte Devagar, en portugués) de la escritora y periodista brasileña Martha Medeiros. En él trata de criticar, en cierta manera, a aquellas personas que se conforman con respirar para vivir. Su poema es una llamada a la aventura, a vivir experiencias. En definitiva, a estar vivos. Esa seguramente fue una de las razones de los protagonistas de esta historia, que decidieron viajar hasta el norte de Europa para engrandecer su nombre y el de un pequeño club en el mundo del fútbol sala.

Malmö es una de las ciudades más importantes de Suecia. De hecho, es la tercera ciudad más poblada del país escandinavo, solo por detrás de Estocolmo y Gotemburgo. En la ciudad malmogiense se encuentra el FC Rosengård, un club con más de 100 años de antigüedad. El conjunto sueco recibe su nombre del stadsdel (algo así como un barrio) homónimo, situado al este de Malmö y que traducido significa literalmente “rosaleda”.

Aunque el club malmogiense es un club con mucha historia, no ha tenido mucho éxito con su sección de fútbol masculino. En cambio, la sección de fútbol femenino tiene un gran bagaje tanto en Suecia como en Europa, pues ha cosechado doce ligas y cinco copas y llegó incluso a las semifinales de la UEFA Women’s Champions League en 2004. Además, el FC Rosengård también es conocido por ser uno de los primeros clubes en los que destacó Zlatan Ibrahimović, ya que el actual futbolista del AC Milan es oriundo de Malmö.

FC Rosengård, el orgullo del fútbol sala de Malmö

Muy centrado en su academia, el FC Rosengård tiene también una sección de fútbol sala. El equipo juega actualmente en la Division 1, la segunda división del futsal sueco. Esta categoría está dividida geográficamente en tres grupos: Norra Svealand, Östra Götaland y Västra Götaland. El conjunto sueco disputa el último de estos tres grupos y este año ha tenido entre sus integrantes a cinco españoles, tres de ellos madrileños (Jorge Ruiz, José Carlos y Carlos Muñoz) y dos que han tenido mucha presencia en el fútbol sala de la Comunidad de Madrid (Chechu y Jorge Bellvert).

El conjunto sueco recibe su nombre del stadsdel homónimo situado al este de Malmö y que traducido significa literalmente “rosaleda”

El equipo dirigido por Alexandre de Santana quedó campeón de su grupo varias jornadas antes del término de la liga regular, a pesar de que finalmente solo le ha sacado tres puntos al segundo clasificado, el Nol IK. De hecho, solamente ha perdido dos partidos -cuando la clasificación para el play-off ya estaba asegurada- y ha empatado uno de los doce disputados (derrotas ante el ya mencionado Nol IK y el Färgelanda IF y empate ante el FC Real Internacional).

En un principio, el equipo también iba a estar formado por el zaragozano Carlos Anós y otro madrileño de gran nivel como es Boris García. El ex Real Betis Futsal no llegó ni siquiera a debutar, al igual que el de Aranjuez. Por su parte, el canterano ribereño había decidido emprender una nueva aventura junto con sus amigos Jorge Ruiz y Chechu, a quienes conocía de su etapa tanto en el Ciudad de Móstoles como en el Leganés FS, y los tres se desplazaron hasta Suecia para vivir en Malmö. Sin embargo, Boris finalmente dejó el club sueco en mitad de la pretemporada por motivos laborales.

La odisea de Jorge Ruiz

Los tres jugadores compartían piso en Malmö antes de que Boris dejase el club y se quedasen el excapitán del Ciudad de Móstoles y el guardameta. Aunque Chechu continuó en la plantilla, Jorge Ruiz se marchó después de haber jugado tan solo cuatro partidos con el FC Rosengård. “Me sentí engañado porque no cumplieron ninguna de las condiciones acordadas; vivíamos en condiciones paupérrimas, no se preocupaban por buscarnos trabajo y no pude aguantar más y tomé la decisión de regresar”, comenta.

Lo curioso es que el club sueco no era la primera opción para jugar en la temporada 2021-22. Antes de recalar en el país escandinavo, su intención era marcharse a Inglaterra: “Iba a fichar por el London Helvecia, pero debido al brexit y a la pandemia era muy difícil adquirir un visado de trabajo”. Ante eso, el director general del club inglés ofreció la posibilidad de irse al FC Rosengård, ya que su hermano es el entrenador. Y todo parecía que iba a salir bien porque solamente cambiaba el país de destino. “Nos prometieron que tendríamos un trabajo con el que poder vivir en condiciones normales en el país y un piso con una habitación para cada uno, así que las condiciones iban a ser parejas a las acordadas en Londres”, resume el futbolista madrileño.

Jorge Ruiz, en uno de sus encuentros con el club sueco | Imagen: Urszula Striner/FC Rosengård 1917

Cuando ya había decidido dejar el equipo, le llegó una proposición de otro club sueco diferente. Pese a ello, el exjugador mostoleño decidió volver a España y a mediados de enero se anunció su fichaje por el Rivas Futsal, en 2ªB: “Tuve una oferta para continuar en Suecia en un club más serio y de mayor nivel, pero no tenía la motivación de emprender otra aventura”.

Lo mejor que se lleva de esta experiencia es haber vuelto a coincidir con Chechu o Boris y de haber tenido el placer de jugar con jugadores de la talla de José Carlos, Jorge Bellvert y Carlos Muñoz. No obstante, no se corta la lengua al hablar de lo mal que se portaron con él: “En términos generales fue un fracaso, sobre todo por el caos que conllevaba lidiar con la gente que manda allí”.

De Madrid a Malmö, pasando por Copenhague

Tanto Chechu, como José Carlos, Carlos Muñoz y Jorge Bellvert siguieron en la plantilla. Estos tres últimos sobre todo gracias a las buenas condiciones de que disponía, pues solamente tenían que viajar una o dos veces al mes, disputar la jornada correspondiente y volver a España. “Me pareció interesante poder conocer otro país y otra liga diferente y lo puedo compaginar con mi trabajo en Madrid”, explica José Carlos. De hecho, en total han disputado prácticamente los mismos partidos que el excapitán del Ciudad de Móstoles.

Mientras que el guardameta castellano-manchego vivía de forma continua en Suecia, sus tres compañeros viajaban directamente desde la capital española hasta Copenhague, donde les recogían para desplazarse en coche hasta Malmö. “Voy en avión a Dinamarca y me vienen a buscar para llegar a Suecia en coche”, señala Carlos Muñoz. La ciudad sueca se encuentra a tan solo 25 minutos de la danesa y se llega a ella a través del Øresundsbron, el puente-túnel que conecta ambas metrópolis.

Sin embargo, después de ganar la liga regular y clasificarse para el play-off de ascenso, se producía otra baja entre el bloque madrileño. José Carlos decidía abandonar el FC Rosengård para volver a jugar en España. El exjugador de equipos como Torrejón Sala, D-Link Zaragoza, Pescados Rubén Burela o Caja Segovia fichaba por el CD Leganés FS, de la segunda división española. Así pues, el grupo de madrileños -de adopción y de nacimiento- se quedaba con un integrante menos.

Un play-off de película

La meta estaba bastante clara desde principio de temporada. La plantilla estaba hecha para ganar el grupo de Västra Götaland y disputar el play-off de ascenso a la Svenska Futsalligan (la SFL, primera categoría del fútbol sala sueco). “El objetivo era quedar primeros para subir a primera división, donde ya hay contratos profesionales y todos los partidos son televisados”, admite Carlos Muñoz.

Chechu celebra con sus compañeros uno de los goles anotados | Imagen: Urszula Striner/FC Rosengård 1917

Si el cuadro sueco empezaba la liga regular con hasta cinco españoles, el primer partido de la promoción para ascender solamente lo jugaba con dos: Chechu y Carlos Muñoz. A las salidas de Jorge Ruiz y José Carlos había que añadir la no presencia de Jorge Bellvert, que no pudo acudir al encuentro frente al Västerås AFG, líder del grupo de Norra Svealand. Los chicos de Alexandre de Santana empataban 1-1, pero ganaban en la tanda de penaltis para determinar el vencedor.

Para el último partido, el FC Rosengård se debía enfrentar al Ektorp FK, equipo que quedó campeón del grupo de Östra Götaland. En este último enfrentamiento volvía a estar presente Jorge Bellvert -que no podía haber disputado el encuentro ante el Västerås AFG- junto con Chechu y Carlos Muñoz. El duelo fue extremadamente disputado de principio a fin. Sin embargo, Adonay Beyed anotaba el único tanto del partido y convertía al cuadro malmogiense en nuevo equipo de la máxima división del fútbol sala sueco para la siguiente temporada.

Un futsal muy físico y un gran recibimiento

A pesar de los pocos encuentros que han terminado disputando cada uno de los madrileños, su presencia parece haber sido fundamental en el logro del FC Rosengård esta temporada. El conocimiento táctico de todos ellos ha sido un factor diferencial para el éxito que ha conseguido la escuadra malmogiense. Tanto José Carlos como Carlos Muñoz destacan la preponderancia física como elemento inherente del futsal sueco actual. “Se compite mucho pero el nivel táctico es muy bajo, faltan muchos conceptos básicos en los equipos, ya que abundan a día de hoy algunos jugadores de fútbol 11 en la mayoría de los equipos”, dice el ex del Napoli Calcio A5.

La presencia de tanto jugador español, además, ha servido como acicate al jugador local. La adaptación para José Carlos, Jorge Bellvert y Carlos Muñoz no ha sido un problema, ya no solo por haber fichado juntos por el club sueco y haber coincidido con Chechu y Jorge Ruiz, sino también porque sus compañeros han estado muy predispuestos por la ayuda que les han brindado. “La relación es muy buena, nos hemos adaptado muy bien los españoles allí y ellos nos han acogido de lujo”, confirma Carlos Muñoz.

Al margen del fútbol sala, la experiencia también les ha servido para conocer el país escandinavo, del que subrayan, por encima de cualquier otra cosa, su civismo. “Son muy respetuosos con sus ciudades, está todo muy limpio y ordenado y la gente es muy educada y hospitalaria con los extranjeros”, precisa José Carlos. Por su parte, a Carlos Muñoz le ha sorprendido “la tranquilidad y el buen ambiente de los suecos”.

Salir de la zona de confort y lograr el éxito

Después de una temporada con algunos altibajos, la diáspora madrileña en Malmö lograba el objetivo marcado: ascender a primera división. La ayuda de los jugadores madrileños ha sido fundamental para que el FC Rosengård accediese primero al play-off y más tarde consiguiese el ansiado ascenso a la Svenska Futsalligan, la categoría de oro del fútbol sala sueco.

El equipo celebra el ascenso a la SFL | Imagen: Urszula Striner/FC Rosengård 1917

Desde Jorge Ruiz hasta Jorge Bellvert, todos y cada uno de ellos han aportado su granito de arena para que un pequeño barrio de la ciudad sueca de Malmö pueda ver la temporada que viene a su equipo entre los mejores clubes del fútbol sala sueco. No ha sido fácil, ni mucho menos. Nadie dijo que lo fuera a ser. Pero con trabajo en equipo y esfuerzo el FC Rosengård competirá en la SFL en la 2022-23.

Jóvenes como Jorge Ruiz y Chechu y jugadores más experimentados como José Carlos, Jorge Bellvert y Carlos Muñoz han formado parte de una plantilla ganadora del inicio al final. Incluso Boris seguro que también tiene su pizca de responsabilidad. Todos ellos decidieron no morir lentamente ni transformarse en esclavos del hábito y recordaron que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Audentes fortuna iuvat.

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