El Real Madrid convirtió el Movistar Arena en una tormenta de puntos y triples para arrollar al Surne Bilbao Basket. Una exhibición colectiva con 20 triples y 157 créditos de valoración que tuvo un protagonista especial: Sergio Llull, que celebró sus 700 partidos en Liga Endesa con cinco triples y una actuación para el recuerdo.
Mañana lluviosa en el Movistar Arena. Muchos aficionados llegaban pronto para escaparse de la lluvia sin esperar que dentro, iba a caer un tormentón de puntos y de triples. Pero el de esta mañana no era un partido más para Sergio Llull. El capitán madridista sumaba su encuentro 700 en Liga Endesa – 689 con el Real Madrid – y no había mejor manera de celebrarlo que siendo protagonista en su faceta más idílica. Nada menos que 1079 triples ha conseguido el menorquín antes del partido frente a Surne Bilbao, a 100 de Juan Carlos Navarro y a 154 de Alberto Herreros. Tras la tempestad de partidos de la semana, con doble victoria tanto en Milán con los bases como protagonistas y el jueves en casa frente al Asvel Villeurbanne y los ocho triples de Andrés Feliz, el Real Madrid (2º 3-0) volvía a la Liga Endesa para enfrentarse a Surne Bilbao (4º 2-1) que venía a Madrid en un gran momento con nada menos que 101 puntos de media anotados y con la intención de poner en aprietos la gran racha del Real Madrid que llegaba a cinco victorias consecutivas.
Max Shulga, Timothe Luwawu-Cabarrot y Chuma Okeke causaron baja en un Real Madrid que recuperaba a Olivier Sarr y Sergio Llull, quien disputaría su partido 700 de Liga Endesa. Es ya el sexto jugador histórico que llega a esa cifra. Andrés Feliz en el base, con Theo Maledon y Alberto Abalde como aleros y Mikael Jantunen junto a Edy Tavares en el juego interior, fue el quinteto inicial que propuso Pedro Martínez para enfrentarse a Surne Bilbao. El primer aguacero cayó en los primeros dos minutos sobre las cabezas de los jugadores de Surne Bilbao. Fue el tiempo que necesitó el Real Madrid para endosar un 8-0 de parcial con dos triples anotados y dejando sin tirar a canasta al conjunto bilbaíno, ya fuese por dos pérdidas de balón o por el primer tapón de Edy Tavares. Cuando se quisieron dar cuenta, se toparon chorreando por un ataque sutil y en tromba de un Real Madrid que dominaba 19-3 en el minuto 5 de partido. Todo con una aportación totalmente repartida y donde Pedro Martínez ya había puesto a diez jugadores en cancha. Surne Bilbao no encontraba herramientas para frenar el arsenal madrileño que volvía a sostener su físico pese a las dos palizas realizadas entre semana. Entre otras cosas el 6/8 en triples ayudaba para la tranquilidad madrileña que apenas necesitó de 8 minutos para lograr una ventaja de 20 puntos. Buscaba Surne Bilbao igualar la intensidad del conjunto blanco pero se quedó en apenas un 28% en tiros de campo y volviendo a recibir un 8-2 de parcial en contra hasta el definitivo 36-13 para el Real Madrid al final del primer cuarto. Un primer cuarto para la historia, no solo por los 36 anotados, sino por el 77% de acierto en el tiro, los 9 rebotes, las 8 asistencias, los 4 robos y nada menos que 54 créditos de valoración. Puede ocurrir que un partido te entre todo, pero ayer el Real Madrid fue un diluvio universal en solo un cuarto con Damian Jones (10 puntos 4/4 Tiros de Campo) como ejecutor.
En otros momentos hablaríamos de partido sentenciado o muy encarrilado, pero lo cierto es que aun faltaban nada menos que 30 minutos por jugar y el equipo cansado, vestía de blanco. Pero Pedro Martínez no quiere excusas de cansancio y puso a cuatro titulares acompañados por Sergio Llull que cumplía su partido 700 en la Liga Endesa. Surne Bilbao no quería ser un sparring para el Real Madrid y comenzó el segundo cuarto con una intensa defensa que obligaba a ataques más largos y comprometidos. Quizá por ello el Real Madrid estuvo durante tres minutos consecutivos lanzando triples ante la inactividad dentro de la zona ante la buena defensa vizcaína. Pero los hombres de negro tenían mucho que trabajar, no tanto en ataque con su 58% de acierto en este cuarto pero sí, con sus cuatro pérdidas de balón que fueron aprovechadas por el Real Madrid para aumentar su ventaja hasta el 49-22 en el minuto 15 de partido. Frótense los ojos para ver como un equipo alcanza los 50 puntos en tan poco tiempo e incluso con la participación de Sergio Llull y sus dos triples convertidos en este cuarto ante la algarabía de sus aficionados. Porque los aficionados disfrutaban con su equipo como hace años como demuestra un parcial de 16-6 en cuatro minutos de juego. Surne Bilbao lo intentaba de cualquier modo con un buen 40% de acierto tras su 28% inicial, pero se encontró al mejor Real Madrid de la temporada que apenas necesitó de 5 jugadores para anotar 26 puntos y competir a un altísimo nivel como demuestra el definitivo 62-35 para el Real Madrid al descanso. De igual manera que pasó el jueves ante Asvel Villeurbanne (61 puntos, 78 de valoración), ayer el Real Madrid cerraba la primera mitad con 62 puntos y 84 créditos de valoración.
Llovía en la calle y seguía lloviendo dentro. Una primera parte de fantasía madridista con doce triples anotados manejando un 57% de acierto a sumar a la gran defensa concentrada en cinco robos de balón por apenas dos pérdidas, una por cuarto. Si a eso sumamos que todos habían anotado puntos excepto Edy Tavares, te da una idea del excelso juego en equipo. Solo Andrés Feliz y Damian Jones llegaban a diez puntos y solo Maledon y el propio Andrés Feliz sumaban dobles cifras en valoración. Después de la tormenta ha de llegar la calma, al menos eso debía pensar el aficionado de Surne Bilbao viendo lo que le acababa de pasar por encima en la primera mitad, pero el equipo blanco no levantó el pie del acelerador y consiguió su décimo punto del cuarto apenas 3 minutos después del inicio. Por alguna razón decidió presionar en defensa con 10 rebotes 2 recuperaciones y nuevamente una pérdida de balón, mientras que Surne Bilbao volvía a tener otro 53% en tiros de campo que no le valía de mucho como indicaba el 77-42 para el Real Madrid en el minuto 25 de partido. Parcial de 15-7 en cinco minutos donde el equipo se divertía y el aficionado aún más sin esperar, la traca final. Porque en los dos minutos finales, Sergio Llull decidió anotar su tercer triple del partido para anotar 5 puntos con 7 de valoración en un cuarto que se cerraba con el 89-55 para el Real Madrid. 27 puntos, con los doce jugadores en cancha y un nuevo 38 créditos de valoración. La lluvia no sería atronadora, pero seguía cayendo sin cesar sobre las cabezas de los vizcaínos.
Como en cada espectáculo que se precie, tiene que haber un número final. El medley en un concierto, una escena icónica en la película o el mejor regalo posible para un jugador de baloncesto que cumple 21 temporadas en Liga Endesa sumando 700 partidos. Fueron los minutos de Sergio Llull, que logró quitarle protagonismo a las seis asistencias de Campazzo que terminaría el partido con quince, le quitó protagonismo a Olivier Sarr y sus ocho puntos en este cuarto o los cinco puntos de un genial Jantunen que terminó sumando 18 créditos de valoración. Pero nada incomparable a los 5 minutos que nos regaló el capitán madridista en su partido septingentésimo regalándonos ocho puntos más para terminar convirtiéndose en el máximo anotador del partido y ser partícipe con cinco triples de lograr el máximo (20) número de triples anotados del Real Madrid en partido de Liga Endesa. Ni siquiera los 27 puntos anotados por Surne Bilbao en este cuarto, le sirvieron para ganar al menos la anotación en un cuarto, porque el Real Madrid ofreció a sus aficionados un juego excelso con 30 puntos y un 57% de acierto para conseguir el definitivo 119-84 y auparse a ser líder en solitario en la mejor liga doméstica de Europa. La tormenta ya escampó y los paraguas se cerraron en un día que será recordado por los 157 créditos de valoración, los 20 triples y el partidazo número 700 de un señor de 38 años llamado Sergio Llull.











