El Rayo Ciudad Alcobendas logró una victoria de enorme valor al imponerse por 1-0 al Getafe CF en un duelo intenso, competido y de máxima exigencia en la División de Honor Juvenil. Un tanto de Nielfa, en la segunda mitad, bastó para que los locales sumaran tres puntos de oro ante un rival siempre incómodo. Una Victoria trabajada y muy celebrada por el Rayo, que demuestra competitividad ante uno de los equipos más exigentes del grupo y refuerza su confianza en la recta decisiva de la temporada.
El encuentro enfrentaba dos realidades: la urgencia competitiva por alejarse de la zona peligrosa y la ambición del Getafe por no perder el tren de cabeza. Los locales situados en la zona media-baja de la tabla, inmersos en la pelea por asegurar la permanencia en la categoría. En las jornadas previas había mostrado una versión más sólida como local, convirtiendo su campo en un escenario incómodo para cualquier rival. Por su parte, los visitantes llegaban en una posición más cómoda, instalados en la zona alta del grupo y con aspiraciones de consolidarse entre los mejores. El equipo azulón acumulaba una dinámica positiva, con buenos números tanto en ataque como en defensa.
Desde el pitido inicial, el encuentro se movió en parámetros de igualdad. El equipo azulón intentó asumir la iniciativa con posesiones largas y buscando profundidad por bandas, mientras que el Rayo Alcobendas apostó por un bloque compacto, presión coordinada y salidas rápidas tras recuperación. Dos estilos diferentes y mucho en juego en un partido que prometía intensidad desde el primer minuto.
El conjunto local apostó por una presión alta e intensa, tratando de ahogar la salida de balón del rival y obligándole a jugar en largo más de lo habitual. Esa agresividad sin balón le permitió recuperar en campo contrario y, sobre todo, incomodar constantemente al conjunto visitante que no encontraba fluidez en los primeros compases.
Al conjunto dirigido por Mario Otero le llevó varios minutos asentarse en el partido. Necesitó ajustar posiciones, ganar calma con el balón y empezar a moverlo con mayor amplitud para desactivar la presión rival. De esos cambios, emergió la figura de Isra, que fue una amenaza constante actuando por detrás del punta, moviéndose con libertad entre líneas y encontrando espacios donde hacer daño.
En el último tramo de la primera mitad, el Getafe consiguió generar un buen número de llegadas al área, combinando por dentro y buscando finalizaciones desde distintas zonas. Sin embargo, la falta de precisión en los metros finales y, sobre todo, la brillante actuación de Leo Enrique y el poste evitaron que esas ocasiones se tradujeran en gol.
Tras el descanso, el partido ganó en ritmo y verticalidad. El Rayo dio un paso al frente y comenzó a pisar el área con mayor insistencia. Fruto de esa presión llegó el único gol del encuentro: una recuperación en campo rival terminó en una acción rápida y bien finalizada por Nielfa que desató la alegría en la grada.
El 1-0 dio alas a los locales y obligó al Getafe a arriesgar. El técnico azulón, Mario Otero, movió ficha buscando un giro al encuentro y realizó una triple sustitución casi de manera simultánea. Con los cambios buscaba ganar peso ofensivo y aumentar la presencia en el área rival en los últimos metros, donde estaba muy poblado de jugadores.
En la recta final del choque, todo estaba por decidir. El conjunto azulón, que terminó el partido en inferioridad numérica por expulsión de Álvaro tras ver la segunda tarjeta amarilla, apretó en busca del empate, acumulando centros laterales y presencia en el área. Sin embargo, el Rayo Alcobendas mostró carácter y orden defensivo, manteniéndose firme para cerrar espacios y proteger su ventaja hasta el pitido final.
Imagen. Rayo Alcobendas


