El Real Madrid encaja su tercera derrota consecutiva en Euroliga tras encajar 54 puntos en la segunda parte ante un Zalgiris que supera el 50% desde el triple. La reacción madridista volvió a llegar en la segunda parte pero provocada por momentos de ansiedad y socavones defensivos que dejan entrever un mal funcionamiento de equipo. Nuevamente parcial de -11 en el segundo cuarto. El Real Madrid, sigue fuera de los puestos de Play-In y la semana que viene tendrá doble jornada.
Una cosa está clara, el Real Madrid vive inmerso en una montaña rusa que para nada es divertida, al menos para quien os escribe. Te puede traer un 2-3 en Euroliga como te puede llevar un 4-1 en Liga Endesa. Es difícil explicaros cada previa de encuentro lo que uno espera que pueda suceder. Literalmente, son los mismos jugadores cada partido, pero en alguno de ellos, es como si fuesen fantasmas. Difícil escoger a un jugador válido que realice una temporada aceptable hasta el momento en un equipo que hace 6 meses celebraba un nuevo título ligero cerrando una temporada con 3 títulos y 74 victorias bajo el brazo. Pero la realidad es que, a falta del partido de anoche ante Zalgiris Kaunas (9º 8-6 de balance) los blancos contaban con 12 derrotas en la temporada, dos menos que en toda la temporada pasada y en solo 26 partidos disputados. Exacto, mal juego, peores resultados y un grupo de jugadores que aún no han conseguido la regularidad necesaria para afrontar cuatro títulos en 90 partidos. Ayer afrontaba el comentado partido ante Zalgiris Kaunas con la necesidad imperiosa de ganar tras haber caído en los dos últimos encuentros disputados de la competición europea.
Aunque en cambio, los blancos vienen de haber ganado seis de los últimos siete partidos de Liga Endesa con una brillante victoria lograda el pasado domingo ante el intratable Unicaja Málaga. Para el encuentro de anoche, Chus Mateo con el mismo quinteto que ante Unicaja Málaga, con Campazzo en el base, Abalde y Deck como aleros y con NDiaye y Tavares en la pintura. Inicio esperanzador del Real Madrid que volvió a ser un equipo afortunado desde el triple y obligando a su rival a cometer seis pérdidas de balón, cinco de ellas de sus dos bases. Un 7-3 de parcial en apenas tres minutos, parecía dar la razón a aquellos que ven a un equipo que trata de arrancar subiendo la intensidad defensiva y buscando lanzamientos razonablemente buenos. Esos cinco primeros minutos, fueron la parte más potable de un Real Madrid que se adelantaba 12-8 en el minuto 5 con un gran juego de Alberto Abalde que anotaba su triple intentado y regalaba dos asistencias en los casi seis minutos que estuvo en juego durante el primer cuarto. Todo parecía funcionar excepto la defensa sobre el NBA Lonnie Walker (17 ptos, 44% Tiros de campo, 13 valoración) que anoche sacó sus mejores galas y expuso los problemas defensivos que tiene el Real Madrid. Y es que el escolta de Pensilvania fue clave en la remontada lituana anotando 10 puntos en 7.30 minutos de los 16 que conseguía Zalgiris en ese tiempo. Eso provocó el cambio defensivo a zonal por parte del Real Madrid que empezaba a ver como se cerraba su aro y solo era capaz de anotar desde el tiro libre con un 7/10 en este periodo. Posteriormente con un 1-8 de parcial para Zalgiris Kaunas en el último minuto del cuarto, el Real Madrid se complicaba la vida hasta el definitivo 19-24 para Zalgiris Kaunas al final del primer cuarto. La montaña rusa se volvía a activar con 16 puntos anotados en cinco minutos y solo 7 en los cinco últimos con una única canasta en juego.
El buen comienzo se vio arrastrado primero por el empuje de Zalgiris Kaunas que está realizando un inicio de temporada espectacular, pero también por errores de un Real Madrid que sumaba las mismas cuatro pérdidas que asistencias realizaba. Y volvía a ser un equipo sorprendentemente negado en ataque con un 3/9 en tiros de dos puntos. El inicio del segundo cuarto nos permitió encontrarnos de nuevo con tres de los nuevos fichajes del Real Madrid, que siguen teniendo noches intermitentes con su nuevo equipo. Con ellos, “los brates” Musa y Hezonja que habían adquirido una responsabilidad durante la temporada aún por demostrar. Y en este proceso de toma y daca, el Real Madrid volvía a encontrarse con la figura de Lonnie Walker que demostró su clase en el parqué del Palacio. Es imparable, eso es cierto, pero durante muchos minutos de la primera mitad estuvo a sus anchas. Mientras el Real Madrid alternaba buenos ataques con pérdidas absurdas cometiendo cinco más en este segundo cuarto. Un triple de Sergio Llull parecía volver a meter en dinámica a un Real Madrid que volvió a olvidarse de anotar tras haber atestado 8 puntos en tres minutos a Zalgiris, pero que recibió un 0-10 de parcial para preocupar mucho a los aficionados con el 26-38 para Zalgiris Kaunas en el minuto 15 de partido. Pero el parcial no se paró ahí, ya que el marcador se detuvo en un 5-17 para los lituanos donde los blancos solo sabían anotar desde el tiro libre. Hay dos cosas ciertas en este parcial, Lonnie Walker anotaba otros 11 puntos con 4/6 en tiros de campo al que se unía Sylvan Francisco con 9 tantos (el Real Madrid se quedó en 19 puntos) para dar fe de la nefasta defensa del Real Madrid. Pero también hay que recordar las 9 faltas personales sancionadas a los blancos que permitieron un 8/8 en tiros libres lituanos. Excusas por las faltas ninguna, solo informo que en mi punto de vista, el listón no era el mismo en una zona que en la otra. Sea justo o injusto, el parcial se terminaba con un 15-26 en ocho minutos para el definitivo 38-54 para Zalgiris al descanso. Igual que en cinco minutos del primer cuarto, los siete últimos del segundo cuarto desquiciaron a un Real Madrid que recibió 30 puntos con un 56% en tiros de campo.
Y es que el Real Madrid anotaba 19 puntos, 12 de ellos de Sergio Llull y eso no era “culpa de los árbitros”, sino del desquicio del equipo de Chus Mateo que acabaría expulsado por doble técnica apneas iniciado el tercer cuarto. Lo nunca visto en una persona tan “mantenida” y sin tener una gota de agresividad. El Real Madrid está realizando una nefasta temporada en defensa y es lo que provoca su mala clasificación, ya que los malos resultados, influye negativamente en el existir del equipo en los partidos como la precipitación, las protestas y los enfados con jugadores rivales. Tienen que aprender a compartir un vestuario todos juntos y unidos. Y el Real Madrid supo apreciar ese detalle de inicio en el tercer cuarto. Por supuesto que sería complicado, pero la imagen hay que guardarla y los blancos salieron dispuestos a remontar el partido tras el descanso con un parcial de 11-4 en cinco minutos para el 49-58 para Zalgiris Kaunas en el minuto 25 de partido. Ahí ya se había anotado el punto de la segunda técnica a Chus Mateo donde el Real Madrid seguía arriesgando y teniendo errores garrafales, pero evidentes en un equipo que bordeaba en casa los 20 puntos de desventaja. El partido se volvió bronco y duro, con un Real Madrid intentando mirar a otro lado por las decisiones arbitrales e intentando mantenerse por debajo de los 10 puntos de desventaja. Pero el ritmo iniciado se detenía por culpa de los 16 tiros libres lanzados en un cuarto lleno de parones que beneficiaba a un dominante Zalgiris Kaunas que seguía manteniendo un 50% en triples. Ahora, ya no contaba con el impacto Walker, que dejó de anotar en la segunda parte y se conformó con un -8 de valoración en la segunda parte. Esta vez fueron 95 segundos, pero Zalgiris Kaunas lograba un parcial de 2-6 que volvían a poner tierra de por medio con el 60-72 para Zalgiris al final del tercer cuarto. El parcial del cuarto fue 22-18 para el Real Madrid, pero las sensaciones eran bastante mas notables que en la primera mitad. No obstante, el Real Madrid lograba 32 de valoración y un 46% en tiros de campo. No son números para enmarcar, pero tras la primera parte, no se le podía pedir menos a los blancos.
Y con todo más o menos decidido, el Real Madrid seguía intentando “ganar” el cuarto e intentar ofrecer mejores momentos ya que los 30 minutos anteriores ya habían decantado el devenir del encuentro. Y tras un 0-6 de parcial, los blancos respondieron con un 9-0, hasta que dos triples lituanos sentenciaron el partido. Un parcial de 10-4 dejaba el definitivo 83-92 para Zalgiris. Merecido porque fueron mejores, porque el Real Madrid no les aportó resistencia en la mayoría de minutos y porque, aunque parezca mentira, el Real Madrid está a un nivel muy inferior a Zalgiris. Es algo que empieza a ser rutinario en el Real Madrid. No completa 40 minutos de buen juego, hay partidos donde no se puede erigir a ningún jugador y se echa en falta lo que no hay. Y ahora no toca hablar de jugadores, sino de equipo. Porque este conjunto necesita estar unido y estando unidos podrán salir adelante. Antes, será muy complicado.










