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Euroliga Playoffs 3º Panathinaikos (0) 82 Real Madrid (3) 89

¡Qué copado sos Facu Campazzo!

El Real Madrid de la mano de Facundo Campazzo, vuelve a cumplir con el objetivo de clasificarse para una Final Four, la tercera consecutiva, la séptima en nueve años. Su barrida 3-0 ante Panathinaikos, deja incrédulos a todo el mundo y agiganta aún más la figura de Pablo Laso, que disputará su sexta Final Four en su ciudad natal, donde el 17 de Mayo jugará la semifinal contra el vencedor de la eliminatoria CSKA Moscú - Baskonia.

Reconozco que solo Pedro Bonofiglio habrá entendido el título. Los demás habéis ido como locos a un diccionario argentino, para ver que adjetivo le habría puesto al talento del Facu Campazzo en esta eliminatoria. Pero lo importante es gritar que, nuevamente (y aunque algunos madridistas no se lo expliquen), el Real Madrid disputará una nueva Final Four. La tercera seguida, la sexta en siete años o la séptima en nueve. Ya llegará el momento de hablar de la Final Four, pero curiosamente de igual forma que la temporada pasada, el Real Madrid venció a Panathinaikos sin bases. No es una errata señores. La temporada pasada, Facundo Campazzo no disputó ni un minuto de la eliminatoria de cuartos. Quizás por ello, el D7os del baloncesto actual, cogió con ganas la eliminatoria de esta temporada. 12 puntos 45% en tiros de campo, 5 rebotes, 8 asistencias y 24 de valoración, en 28 minutos en cancha. Estos han sido sus promedios en la eliminatoria. Lo que se ve, pero no lo es todo. La defensa a Langford en el último minuto del primer cuarto y durante el partido de ayer. Y sobre todo, dejar a Nick Calathes en un 12/46 en tiros de campo. Facundo Campazzo es “copado”, genio, mago… pero sin la ayuda de sus compañeros, no estaría en otra Final Four.

Porque el Real Madrid se presentaba en Atenas con la confianza de saberse superior en la eliminatoria, pero cauto y realista de que, lo que le esperaba en Atenas, iba a ser lo más parecido a un infierno. No solo lo pensaban los jugadores, sino también la afición, que asumía los riesgos de jugar a ganar el primer match ball que tenía y que se sentaba enfrente del televisor a disfrutar cómodamente de un partido de baloncesto. Pablo Laso daba confianza al mismo quinteto de los dos primeros partidos Campazzo, Rudy, Taylor, Randolph y Tavares, donde curiosamente, el #3 blanco, era el menos acertado entre los cuatro enrachados en Madrid. Pero desde el primer minuto de partido, ya se vieron cositas. Las buenas, que el Real Madrid ya comenzaba mandando en el marcador, con Facu Campazzo de estrella, siendo protagonista con 3 puntos y 2 asistencias, del parcial de 4-8 en los 3 primeros minutos de partido. Dicho parcial, continuó aumentando hasta el 6-12 en los primeros cinco minutos de encuentro. Pero las malas decisiones desde el tiro exterior, marcaría el primer cuarto con un 3/9 en todo el primer cuarto. Ese exceso, el rebote ofensivo y la dulce manita de Matt Lojeski, permitió a Panathinaikos acercarse nuevamente en el marcador. La igualdad en el marcador, se mantuvo pese a tanto error exterior, gracias al enorme 100% en tiros dentro de la zona y que permitió al Real Madrid irse con ventaja 18-23 al final del primer cuarto. Un resultado engañoso, puesto que los blancos habían cosechado un 62% en tiros de campo, apoyados en el 7/7 en tiros dentro de la zona, con 6 puntos para Rudy y Randolph, 5 del Facu y 4 más del sorprendente Taylor que también contaba con 2 rebotes y 4 asistencias en el primer cuarto.

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Lo dicho, resultado engañoso. El Real Madrid era muy superior en la zona, pero se inmolaba desde el triple y la brillante defensa en la eliminatoria, se la dejó en Madrid permitiendo segundas opciones a los pívots griegos. Además, el merecido descanso del quinteto inicial, iba a traer una pequeña crisis de juego, que aprovecharía Panathinaikos para meterle el miedo en el cuerpo a los jugadores blancos. Porque por primera vez en la eliminatoria, los tiradores griegos entraron en acción. Al menos Trey Thompkins, con su maravillosa clase en el lanzamiento, mantenía amplias diferencias en el marcador. Pero la defensa del Real Madrid, bajó enteros y el ataque de Panathinaikos comenzó a funcionar. Matt Lojeski (14 puntos al descanso), Deshaun Thomas (9) ye Ioannis Papapetrou (9), anotaban 32 de los 41 puntos de los griegos al descanso y fueron los que lideraron un enorme parcial de 16-2 en apenas 3 minutos que maniató al equipo de Pablo Laso. Algo muy extraño, sinceramente, porque mientras los aficionados sabían que sería un partido “con derrota asumible”, los jugadores en cancha, quisieron remontar ese parcial lo antes posible. Ni siquiera el regreso de los titulares, frenó la racha de Panathinaikos, con 4 acciones de jugadas de 3 puntos, que los blancos intentaron contrarrestar sin acierto con otro 0/3 en triples, dentro de esos 3 minutos, y que dejaba un 4/17 en triples por un 10/14 en tiros de dos puntos, al descanso. Apenas 4 puntos, pudo encestar el cuadro madridista en 7 minutos del segundo cuarto, cuando vivía de su mayor renta 23-32 en el minuto 13. Pero una floja defensa, permitió la remontada de Panathinaikos y el estallido de los más de 18000 personas que llenaron el OAKA.

Y seguía diciendo lo mismo del primer partido. El Real Madrid seguía siendo muy superior a Panathinaikos pero, igual que en el último cuarto del primer partido, otra remontada griega, ponía contra las cuerdas al Real Madrid. La vuelta del descanso, trajo también el regreso de los titulares del Real Madrid a cancha. Y aunque nos cueste trabajo imaginarlo, el regreso de Taylor a la cancha, transmitió seguridad al juego del conjunto blanco, que intercambiaba fallos en el triple con aciertos en la zona. Edy Tavares, volvió a sacar músculo y en este tercer cuarto intimidó para conseguir 3 rebotes – 2 ofensivos – y 1 tapón. Porque a falta de anotación exterior, al equipo de Pablo Laso, le volvió la defensa y a bajar el ritmo anotador de Panathinaikos. Rudy Fernández tomó el mando de operaciones, con 6 puntos más en su debe, junto a 2 rebotes para marcharse al final del tercer cuarto con 17 de valoración. Le acompañaba los 10 puntos de Taylor y empezaban a aparecer los guarismos de Randolph y Campazzo. Nuevamente, el Real Madrid volvía a crecer dentro del tercer cuarto para remontar el encuentro y ponerse a tiro de los locales, 50-49 minuto 25. De ahí al final del tercer cuarto, el Real Madrid cual hormiga, fue creciendo tanto delante como atrás, volviendo a tener unos aceptables 22 puntos anotados en el cuarto, tras los pobres 13 puntos conseguidos en el segundo periodo. La temida escapada de Panathinaikos, se vio frenada por el manejo de Campazzo, el acierto de Rudy y la defensa de Tavares. Con todo esto, llegábamos al final del tercer cuarto con 58-58. Poca gente podría pensar, que el Real Madrid se recuperase tan rápidamente tras un mal final de primera parte, pero el carácter del equipo de Laso, permitió llegar con opciones tras 22 puntos, 10 rebotes y un 47% en tiros de campo.

Había opciones, si señor. Con la segunda unidad en pista, pero con Facundo Campazzo en cancha, el Real Madrid puso las cosas en su sitio, metiéndole una velocidad más al partido y mejorando minuto a minuto porcentajes y sensaciones. Porque Panathinaikos estaba obligado a ganar y por tanto, debía cometer acciones precipitadas, que permitían rebotes largos y contrataques del Real Madrid. Atrás quedaron esos 14 rebotes blancos en la primera parte y con más brillantez, se sumaron otros 25 más en la segunda. Pero los nervios y la tensión, no permitía buenos tiros en el Real Madrid, donde Gustavo Ayón, apenas tenía presencia en el partido. Exacto, en pasado. Porque con el regreso de Facundo Campazzo, pareció comenzar un nuevo partido, a poner a grabar desde el minuto 34, con 66-64 para el Panathinaikos. El argentino, empezó a regalarnos el clinic con el cual nos está deslumbrando en esta eliminatoria. Y durante esos 6 minutos, Facundo Campazzo decidió llevarse de invitado a Gustavo Ayón y en dos minutos nos regalaron 4 pick & roll, para darle una ventaja madridista que ya no abandonaría hasta el final del partido. De tener flojos números, Gustavo Ayón terminaba con 10 puntos en esos 6 minutos finales, para acabar con 12 puntos 6 rebotes y 4 asistencias y un espléndido, 17 de valoración. Y la magia del Facu, invadió el alma del Real Madrid, tanto que el horrible 7/27 en triples, se terminó completando con un maravilloso 3/3 donde el pequeño base argentino puso su rubrica con 16 puntos – 8 en el último cuarto – y 10 asistencias – 5 en el último periodo – para acabar con 29 de valoración. Pero no fue el único, Taylor continuó su racha con 13 puntos, Ayón con 12, Randoph con 14 y Rudy con 16. Poco más podía hacer Panathinaikos ante tal recital en el último cuarto con 31 puntos anotados.

Así que, a pesar de las críticas, a pesar de – otra vez – contar con un solo base, el Real Madrid volverá a cumplir otro de sus objetivos, jugar una Final Four. Porque no seamos incrédulos, el objetivo es llegar y el sueño, ganar. Pero si Doncic nos llevó a Belgrado el año pasado, sin Campazzo, ahora ha sido “El Copado” Facundo Campazzo, quien nos lleva a Vitoria…. Sin Sergio Llull.

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