GRUPO CAMPEONES Jª 3.- REAL VALLADOLID 3-0 RAYO MAJADAHONDA

El Pucela mete la quinta

Tres goles en la segunda mitad materializaron el dominio blanquivioleta, que fue superior ya en la primera

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Nico dio vida momentánea al Rayo Majadahonda, que se chocó con una gran versión del conjunto de Baptista

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Escuela CES

El Real Valladolid asestó el golpe definitivo que, por si quedaba alguna duda, le confirma como el tercer mejor equipo de la DH5 frente a un Rayo Majadahonda sufrido, que no pudo neutralizar el fútbol propuesto por los de Julio Baptista. El cuadro blanquivioleta dominó de principio a fin, a excepción de un pequeño tramo del primer periodo, en el que esbozó un gran fútbol, aunque sin poder superar a Nico. En la segunda mitad, ni el cancerbero pudo evitar el aluvión, menor en volumen, pero parecido en claridad.

El Real Valladolid no engaña a nadie, y menos en Los Anexos, donde no ha perdido en toda la temporada. Salió a dominar, como acostumbra, y encontró a menudo al tercer hombre, moviendo con velocidad el esférico y provocando así que la presión de los majariegos sobre el poseedor a menudo fuera insuficiente. Con un Abel Calleja especialmente inspirado, además, los locales rompían por fuera con asiduidad. Una gran jugada personal del leonés terminó en una triple ocasión que ni él, ni Adrián Carrión, ni Iker pudieron culminar.

A la fuerza, el Rayo Majadahonda se veía encerrado, no porque quisiera, porque Alberto Álvarez reclamaba continuamente que sus pupilos salieran de las inmediaciones de su área. Sucedió que Derrick cuajó su mejor partido desde que llegó a España, dominante en la presión, multiplicándose al participar también con la posesión. Adrián Álvarez y Maroto por delante trenzaban, mientras que por parte visitante Ruizma era el único recurso capaz de poner en algún aprieto a la zaga del Pucela.

Superada la media hora comenzó el acoso, con un disparo de Maroto desde la frontal que obligó a Nico a hacer una estirada milagrosa. Un centro de Adrián Carrión desde la banda minutos después fue rematado por Arroyo, que no encontró puerta y disparó alto. Al borde del descanso, de nuevo Abel probó suerte, y de nuevo sin fortuna, mientras que el propio Arroyo pidió penalti en una jugada en la que chocó con un zaguero. Entretanto, los majariegos dieron un pequeño arreón, en el que tuvieron algo el balón para sí y Ruizma probó a Aceves desde lejos.

Nada más comenzar la segunda mitad, Adrián Carrión sorprendió a todos rematando un córner de cabeza, a pesar de su corta estatura. Llevaba la justicia al marcador justo después de que Abel se volviera a dar de bruces con Nico, que le privó del gol enviando precisamente a saque de esquina. Con el marcador a favor, el balón corrió menos veloz y tratando de imponer una mayor calma en zonas traseras, por lo menos hasta que Chuky le cogió el punto al choque.

El zurdo imprimió una marcha más al Real Valladolid merced a su descaro y personalidad, con los que casi marca con un zapatazo desde fuera del área que volvió a frustrar, salvador, el meta de los majariegos. Ruizma respondió con una de sus jugadas típicas, buscando posiciones interiores desde la exterior que ocupa, conduciendo y buscando un lanzamiento que pudiera suponer el empate, algo que evitó Aceves. Entonces Baptista volvió a mover el banquillo y dejó en la sala de máquinas a Maroto y Chuky, y los zurditos se crecieron.

Además de guardar el cuero para sí, movieron a los suyos de tal modo que volvieron las ocasiones. Abel se dio de bruces con el larguero y parecía no ir a ser capaz de marcar, cosa que sí fue capaz de hacer Rayan, para poner el dos a cero, cuando Maroto botó una falta lateral y la defensa rival se quedó clavada, propiciando su fácil remate. Quedaban apenas dos minutos, y sin embargo, a los blanquivioletas les dio tiempo para más, aunque antes Ruizma volvió a intentarlo.

Prácticamente en la última jugada, Diego Moreno sirvió su enésima asistencia del curso, con la que permitió que, por fin, Abel Calleja festejara un gol propio. La goleada castigó a un Rayo Majadahonda cuyas opciones fueron tímidas debido a que el Real Valladolid tenía un plan: conseguir la quinta victoria consecutiva y llegar a los partidos contra Atlético de Madrid y Real Madrid con la moral por las nubes y el ánimo de poder erigirse juez de la Liga.