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El baloncesto femenino hace historia y el Estu sigue imparable
El baloncesto femenino hace historia y el Estu sigue imparable

El baloncesto femenino hace historia y el Estu sigue imparable

El 10 de marzo de 2019 quedará en el recuerdo, no por las 13.472 personas que llenaron el Palacio de Goya para firmar un nuevo récord de asistencia en un partido femenino, quedará para el recuerdo por haber sido el día en el que se dictó sentencia en favor de la igualdad, una tarde que el deporte femenino merecía. Que no caiga en el olvido. 

Cuando hablamos de baloncesto femenino, muchos, cometemos la temeridad de dejarlo en segundo plano, de no ponerlo en el valor que merece, de negar cualquier posibilidad de elevarlo a los altares del deporte masculino. Gracias Estudiantes por darnos un tortazo y hacernos abrir los ojos. El baloncesto, en particular, y el deporte femenino, en general son imparables, han llegado a un punto de ebullición que ya nadie puede obviar.

Y prueba de ello ha sido la expectación que ha levantado el partido, en boca de todos, de propios y extraños. Colas interminables en torno al Palacio de Goya. Cuando se dice interminables, es que eran interminables. Y todo con un objetivo: hacer historia.

“¿Lo vais a conseguir?”, le preguntaba a Eire García, jefa de prensa de Movistar Estudiantes, “lo conseguiremos”, sentenciaba. Y bueno, hasta que la estadística oficial lo confirmara, el Palacio se iba llenando de aficionados y personalidades, como Mel Otero, la voz del Mundial de Japón; o Marcos Fernández, algo menos conocido, pero personalidad a todas luces del deporte madrileño, o Jennifer Pareja, la mejor waterpolista española de todos los tiempos. La gente de Gol TV coreaba el nombre de Paula Justel, que sonreía desde el banquillo. Presentación de lujo y balón al aire. Bola para Estudiantes y Paula Palomares que anotaba la primera del partido. Los aplaudidores rosas retumbaban.

El Delfín Ramiro levantaba pasiones en la grada, ahí estaba Isabel Forner, haciendo cola para fotografiarse con él, mientras Pinilla mordía el palo de un chupachapus poco afortunado. Víctor Arteaga, jugador del equipo masculino, y Alejandra Quirante, ex jugador de Movistar Estudiantes y en primera fila, confesaba entre bambalinas que le habría encantado jugar este partido. Alejandra, ¡vuelve y lo harás! Entra tanto, 24-17 al final del primer acto. 

La Demencia hacía acto de presencia a grito de “Estu, Estu“, y el equipo que iba en avión a por la victoria, con rentas que oscilaban los 15 puntos. Andrea Alcántara ponía el +17, “la cantera, amigo, comentaba Pinilla. Y ojo, Santi Escribano, siempre al corte, daba la noticia: Récord confirmado, 13.472 personas en el Palacio, ¡VAMOOOOS! Una ola por todo el pabellón para celebrar la noticia, que anunciaba el speaker ante el delirio de todos los presentes. Triple de Palomares y al descanso 48-30 para el Estu. 

El ambiente era festivo hasta decir basta, “es emocionante“, comentaba Marta Casas, y vaya si lo era. Los aplaudidores no desfallecían con el paso de los minutos y las voces agudas de las colegialas ramireñas inundaban cada esquina del pabellón.

Una tarde inolcidable, en la que nada ni nadie desentonó y el único protagonista fue el baloncesto femenino, un partido que siempre será recordado, que dará que hablar y que enorgullece a todos aquiellos que bridan en pos de la igualdad, de un mundo sin fronteras ni brechas, un mundo en el que la mujer es un activo de valor incalculable. No se entendería este mundo sin vosotras.

El Estu ganó, pero eso es lo de menos. 

Imagen: Eduardo Candel // Movistar Estudiantes.

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