ENTREVISTA A ALEJANDRO PEREZ LARA, LATERAL DERECHO DEL CD LEGANÉS

Cuando el fútbol te da vida

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Hoy conocemos un poco más a fondo a Piriti. Lateral derecho y pieza clave en el juego del Juvenil A del Leganés

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Que importantes son las palabras. Y más aún, el significado que le otorga quien las dice. Lo puede decir todo o nada. Y cuando le pregunté a Piriti que significaba el fútbol para él, solo me dijo una palabra. Vida. Y realmente con eso lo dijo todo.

Así es como quiero que empecéis a conocer a Alejandro Perez Lara. Más conocido como Piriti.

 

¿Por qué Piriti? Solo su abuelo lo sabe. Ojalá estuviera aquí para poder contarnos porque le dio ese apodo a su nieto. “A mi abuelo se le daba muy mal lo de llamarnos por nuestros nombres y a mi me puso ese apodo. Viene de un libro que leyó de pequeño que trataba de un pirata que se llamaba Piriti. No se como se llama el libro, lo hemos estado buscando mi familia y yo durante muchos años y no lo hemos conseguido”. Y os aseguro que yo tampoco lo he encontrado. Pero seguramente, si le dio ese nombre que le acompaña hasta el día de hoy, quizá fue porque vio en él la fuerza y valentía que un pirata puede tener. Esa fuerza y valentía que desprende en el terreno de juego.

Todo empezó desde bien pequeño. Un niño muy hiperactivo al que todo lo que hacía le aburría. Natación, karate... hasta que descubrió el fútbol. Y esa fue su mayor motivación para empezar este sueño. Hiciera lo que hiciera, desde que empezaba a estudiar hasta que terminaba, siempre estaba con un balón en las manos. Y eso era lo que le hacía feliz.

Jugaba en el colegio, como cualquier niño que se apunta a una actividad extraescolar y al que su abuela iba a ver. Hasta que un día le dijeron a su abuela que ese chaval tenía que jugar en fútbol siete, que el futbol sala se le quedaba pequeño. Y así fue.

Empezó jugando en el Trival Valderas, durante dos años, hasta que se fue al Brunete en el que estuvo un año más. En ese momento el Real Madrid se interesó por él para jugar en Alevín B, pero la experiencia solo duró tres meses, ya que no conseguía su oportunidad y eso para un niño pequeño es difícil de entender. “Tendría unos 8 años y claro, no estás preparado mentalmente, un niño lo que quiere es jugar. Pero al final es lo que te exige un club así” recuerda. Así que su padre decidió que volvían a Brunete. Pero su trayectoria no termina ahí.

Todos los veranos disputaba torneos y en uno de ellos se fijaron en él. Fue Ángel Dongil, actualmente técnico del Rayo Vallecano B, el que reparó en aquel chaval que disfrutaba del fútbol. Y sus siguientes dos años como Alevín A los vivió en el Rayo Vallecano. Tras eso volvió al Real Madrid en Infantil A, Cadete B y Cadete A, pero la historia se repitió y no se encontraba cómodo allí, así que volvió al Rayo durante un año. Y tras toda esta larga lista de equipos en los que ha podido aprender, el año pasado llegó a la que ahora es su casa, el Leganés, para jugar en la División de Honor.

Y de aquí a lo máximo que pueda llegar. Que para Piriti, como no podía ser de otra manera, es jugar en primera división. Pero en este caso, sus sueños van un poco más lejos. Al menos en distancia. Concretamente hasta la liga inglesa. Pues si Piriti se ve jugando en algún lugar es allí. “Me gustaría porque veo que va mas con mis características de jugador. Ese sería mi objetivo máximo” reconoce el lateral.

Si tuviera que definirse a sí mismo lo tiene muy claro. Persona seria, que cuando está en el terreno de juego da lo máximo de si mismo y con jerarquía. “Desde ahí atrás siempre se ve el juego mejor y eso se nos pide, que coloquemos al equipo. Eso siempre me ha gustado” nos cuenta Piriti.

Pero no siempre ha jugado de lateral. De hecho fue en el Madrid la primera vez que le hicieron probar en esa posición. Y aunque es una posición en la que se siente cómodo, él siempre ha preferido jugar como central. De todas formas la vida le está llevando por el lateral y él, con tal de jugar, como si tiene que ser de portero.

 

Pero conseguir llegar a lo más alto del fútbol nunca es fácil y Piriti tiene su plan B. “Ahora estoy estudiando un grado superior de Marketing y Publicidad. Si lo del fútbol no sale bien, me gustaría orientar un poco mi vida al entorno empresarial. Aún no tengo claro de que, pero me gustaría terminar este grado superior y luego realizar otro, porque carrera no quiero hacer. Pero básicamente formarme para tener los conocimientos necesarios en este campo”. Y así es su día a día ahora. Estudiar por las mañanas, entrenar por las tardes, irse a trabajar y el poco tiempo libre que le queda disfrutarlo con sus amigos y pareja.

Este año los objetivos están claros. Entrar en copa del rey sería lo máximo y siempre es más fácil conseguirlo con un buen ambiente y relación en el equipo. En Leganés eso lo llevan bastante bien. Y sobre todo con humildad, cosa que a Piriti le parece de lo más importante. “Mi abuelo me decía una cosa, que cuando subas una de éxito tienes que subir dos de humildad y eso en el equipo lo veo bastante integrado. Son chavales muy humildes que van a trabajar, a esforzarse y dar el máximo. No hay ningún prepotente ni nadie que quiera ser mas que nadie, como me ha pasado en otros casos.  Y eso que hay chavales en este equipo que podrían creérselo perfectamente, que no deberían pero podrían...y aun así no lo hacen“.

 

Y como en muchos casos, las supersticiones o manías antes de un partido están a la orden del día. Pisar con el pie derecho antes de entrar al campo, realizar algún tipo de rutina... pero en el caso de Piriti no. Se dio cuenta que eso le hacía más mal que bien. “Yo tenía un montón de manías... pero un montón y me daba cuenta de que eso hacia que me pusiera más nervioso. Así que dije esto no me puede seguir pasando, si me salen mal las cosas es cosa mía y si me salen bien es merito mío”. Y en verdad tiene toda la razón, porque los resultados van a llegar a partir del esfuerzo, el trabajo y la ilusión que le pongamos a las cosas.

 

Y eso es lo que le ha enseñado y aportado el fútbol a Piriti. Pero en especial, la paciencia y el compañerismo. Ya que fallar te puede frustrar. Querer resultados enseguida y ser demasiado crítico con uno mismo. Pero en el fútbol no puedes rendirte tan fácilmente. “Con los años vas aprendiendo que no te puedes quedar en los fallos, que la próxima saldrá bien. Y eso me ha enseñado, a tener paciencia y que todo el mundo puede fallar”. Y también a trabajar en equipo, codo con codo y luchar por un mismo objetivo.

 

El fútbol lo es todo para él. Le hace disfrutar, le quita todo lo malo que le pueda suceder, le enseña a perseverar por sus sueños y a luchar por lo que quiere. “Cuando toco el balón se me borra de la mente todo lo malo. Esas dos horas entrenando o en cualquier partido no pienso en nada más. Siempre lo he dicho, el fútbol me da la vida”. Y por todo esto, cuando le pregunté que significaba el fútbol para él y me contesto con una sola palabra lo entendí todo. Vida. Y desde luego espero, que siga así durante mucho tiempo más. Que rompa todos los techos posibles. De aquí a primera división, a la liga inglesa o a donde se proponga llegar. Que consiga cumplir todos sus sueños. Y que ese niño hiperactivo que todo le aburría, siga haciendo lo que más feliz le hace. Lo que le da vida.