La jornada 26 del grupo 5 de la División de Honor Juvenil nos dejó un enfrentamiento clave entre la Unión Adarve y el Rayo Alcobendas. La emoción estaba servida en la Vereda de Ganapanes, con un Unión Adarve y Rayo Alcobendas llegando con solo un punto de diferencia en la tabla.
El encuentro apenas había comenzado cuando una falta cerca del centro del campo permitió a Sergio Espejo ejecutar un envío preciso al área. Tomás Fernández, atento en el segundo palo, peinó el balón hacia el corazón del área, donde Emmanuel, con la puntera, lo empujó al fondo de la red. Apenas cinco minutos y el Adarve ya mandaba en el marcador, golpeando primero y obligando al Alcobendas a remar contra corriente.

A pesar del mazazo inicial, el conjunto visitante intentó recomponerse. Durante el primer tramo del partido, los Lobos impuso su ritmo y buscó ampliar la ventaja, aunque sin generar grandes ocasiones de peligro. En los últimos minutos del primer tiempo, los visitantes lograron tener más posesión, pero se encontraron nuevamente con ese juego embarrado y el físico predominante de los jugadores del Adarve.
El descanso no sentó bien al Rayo Alcobendas, y nada más comenzar estos segundos cuarenta y cinco minutos se vio la diferencia de intensidad y nivel competitivo entre ambos equipos. En un saque de banda largo, la defensa visitante erró en el despeje y el balón quedó franco para Martín Guerra, quien, con una volea impecable, firmó el dos cero en el minuto 8 del segundo tiempo.

Con el partido cuesta arriba y un Rayo Alcobendas, sin nada que perder, adelantaron líneas en busca de un gol que les devolviera al encuentro. Sin embargo, sus intentos fueron en vano ante la sólida defensa del Adarve y la falta de efectividad en el juego de los visitantes.
El pitido final certificó una victoria crucial para el Adarve, que consolida su décima plaza con 33 puntos a falta de pocas jornadas para el final. Por el contrario, el Alcobendas se mantiene con 29 puntos, solo tres por encima del descenso.


