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El cumpleaños de las películas

‘Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia)’: el peso del disfraz

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Para algunos se habrá pasado rápido y para otros se habrá hecho eterno, lo de siempre. El caso es que, balances a parte, el 2024 está dando sus últimos coletazos y a un servidor le queda una tarea pendiente. Así que, antes de que me den las uvas (nunca mejor dicho) voy cerrar mi sección favorita con una película que tenía en el tintero desde hace tiempo y que este año ha hecho su décimo aniversario.

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El director que hoy nos ocupa es el mexicano Alejandro González Iñárritu. Diría con total seguridad que es la primera vez que aparece en mis líneas. De él recuerdo haber visto El renacido y Babel. La primera, pese a su portentosa fotografía, me dejó tan frío como el clima que mostraba en pantalla. Respecto a la segunda, sería por mi parte tan injusto como difícil valorarla, puesto que me la pusieron en el instituto hará 8 años y por lo que fuese no se me quedó grabada. Con Birdman, para bien o para mal, eso no pasa.

Para saber un poco por dónde iban los tiros antes de verla leí por un encima una crítica de Federico Marín Bellón (Diario ABC) en la que este describía a Birdman como la Eva al desnudo o El Crepúsculo de los Dioses de Iñárritu. Ambos films son palabras mayores y bajo mi punto de vista Birdman no puede competir de tú a tú con ellos, pero coincido en que, en términos de argumento, sí que la podemos incluir en el mismo cajón. Al fin y al cabo, la temática que aborda es la misma que en los films de Mankiewicz y Billy Wilder: el mundo de las estrellas de cine. Hasta que dejan de serlo, podríamos añadir.

En este caso, la trama gira alrededor de Riggan Thomson, en su día celebridad por dar vida a un conocido superhéroe y que ahora intenta demostrar su valía como actor para precisamente librarse del cliché de ese personaje que le catapultó a la fama. Para ello, adapta, dirige y protagoniza una obra de teatro en Broadway. Un proyecto que no deja de darle problemas y que le llevará al límite de sus fuerzas y a combatir contra su peor enemigo que no es otro que él mismo y sus propios tormentos.

Bajo este punto de partida, Iñarritu construye una cinta singular (y para mí en ciertos tramos un poco repetitiva) pero notable e incluso puede que hasta personal. Puesto que dos o tres años antes del estreno de Birdman, gran parte de los espectadores le dieron hasta en el carné de identidad por Beautiful, lo que me hace pensar que seguramente pusiera algo de su persona a la hora de crear a ese actor encasillado con ganas de reivindicarse.

Se trata de una película que desde el humor y la sátira dibuja con precisión lo que es ese mundo en el que se mueven los actores. Una montaña rusa donde pasas en cuestión de segundos de estar en la cima a quedarte atrapado en el pasaje del ostracismo. Bien por encasillamiento, por edad, o porque simplemente tus compañeros de profesión te han pasado por la izquierda y sin intermitente. Tampoco se priva de criticar el poder que tienen algunos sectores de la prensa, ni la idiotez de una sociedad moderna que ha hecho de la “viralidad” un arma que beneficia más a los graciosos de turno que a los currantes con talento.

Respecto al elenco actoral, si en algo hay consenso es en que la elección de Michael Keaton para protagonizarla fue un gran acierto. La historia de su personaje es casi un calco de lo que a él le trajo interpretar al Batman de Tim Burton. Definitivamente es uno de aquellos que ha sentido el peso del disfraz más allá de la gran pantalla. A su lado, Edward Norton y Emma Stone. El primero borda su papel, como siempre. Una pena que se deje ver tan poco. De Emma, qué decir. Se veía venir la gran actriz que iba a ser. Diez años después de hacer de yonki en esta película, lleva dos Óscar. Y dudo que se quede ahí la cosa.

Concluyo, que al final me dan los cuartos y sigo aquí escribiendo. Como opinión final diría que es un film particular, distinta del cine que suelo ver, pero bien dirigida y aunque no es la “recontra pera”, no decepciona tampoco.  A modo de posdata, añadir que valoro mucho el hecho de que, a diferencia de otras que lo emplean a la ligera, esta vez el recurso del plano secuencia no fuera usado de cara a la galería.

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