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‘El lobo de Wall Street’: ¿Qué le pasa a la Academia con Martin?
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El cumpleaños de las películas

‘El lobo de Wall Street’: ¿Qué le pasa a la Academia con Martin?

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Por increíble que parezca, ya ha pasado una década que este desmadre llegó a las salas de cine. En aquel entonces, el que hoy firma este artículo tenía solo diez años, pero recuerda perfectamente el día que sus padres no le dejaron ir con ellos a verla porque “no la iba a entender”. Evidentemente, estaban en lo cierto. Era demasiado para un enano que solo veía películas del Oeste. Sin embargo, ahora cuento con veinte y todavía hay un detalle que, por mucho que le dé vueltas, sigo sin comprender. Y es el siguiente: ¿Qué le pasa a la Academia con Martin?

Antes de entrar en materia, me gustaría aclarar que, para nada “El lobo de Wall Street” es mi favorita de Scorsese. Ni es con la que más conecto ni creo que se cuele dentro de su top 5. Ahora que, de ahí a no admitir que es una de las mejores cintas de este siglo, estoy a mucho. Y de no ver el atraco que sufrió en la ceremonia de los Oscar de 2014, también.

De todas formas, no ha sido la primera vez que el director de Little Italy se encuentra en una de estas. El asunto viene de lejos. Concretamente desde 1977, cuando algunos lumbreras decidieron que “Rocky” era Mejor película que “Taxi Driver”. Supongo que serían los mismos que, años después, consideraron que tampoco “Toro Salvaje” ni “Uno de los nuestros” eran dignos de llevarse tal galardón. Qué se le va a hacer, cosas de los entendidos. Sólo con decir que Scorsese ganó su primer Oscar al Mejor director en 2007, sobran las palabras.

Por su parte, “El lobo de Wall Street” es, con diferencia, el mayor desfase del italoamericano. Quien, con sesenta y tres años, no tuvo ningún reparo en sumergirse en esta bacanal de drogas, sexo y dinero para contar la historia de Jordan Belfort, uno de los mayores “jetas” de la historia reciente de Estados Unidos. A los dos minutos, uno ya sabe de quién es la película, pero la ida de olla es tan frenética en algunas escenas y tan constante durante la obra, que cuesta no acordarse de alguna secuencia de Tarantino. Aunque no haya sesos ni sangre de por medio.

Mención aparte merece otro que se fue con las manos vacías. Soberbio y desatado, de nada le sirvió a Di Caprio regalarnos la que hasta el momento ha sido su mejor actuación. Acompañado de un excelente Jonah Hill (también nominado) y de una bastante correcta Margot Robbie, el actor es el alma del film durante las tres horas que dura. No es por desmeritar a Matthew McConaughey, su actuación en “Dallars Buyers Club” como enfermo de SIDA es sobrecogedora, pero ese Oscar era para Leo.

Fuera como fuere, la realidad es que, a pesar de su éxito entre el público, “El lobo de Wall Street” no se hizo con ninguna estatuilla. Todos sabemos que los premios no son más que eso, premios. A veces los consigues y a veces no, pero para nada definen la trayectoria de una persona. Y más en estos días en los que, presos de la demagogia y de lo políticamente correcto, cada vez tienen menos credibilidad. Pero eso no quita que sea inevitable no sentir rabia ante injusticias tan clamorosas.

Veremos qué ocurre con la esperada “Killers of the Flower Moon”. Tiene muy buena pinta y, según parece, además de ser una de las películas del año, aspira a obtener varias nominaciones. Sin embargo, yo ya me voy preparando para cualquier cosa. Porque con el historial de robos que ha sufrido el pobre Martin, no sería de extrañar que llegue el día de la ceremonia y, tal y como sucedió con “El Irlandés” hace 4 años, solo le den las buenas noches.

 

 

Foto de portada de Fotogramas

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