Inicio / Fuera de juego / ‘Oppenheimer’: no es una obra maestra, pero debía de hacerse.
‘Oppenheimer’: no es una obra maestra, pero debía de hacerse.
‘Oppenheimer’: no es una obra maestra, pero debía de hacerse.
Estrenos

‘Oppenheimer’: no es una obra maestra, pero debía de hacerse.

Si en algo estamos todos de acuerdo es que, en esto del cine hay varios tipos de películas. Para mí, tres, exactamente. Las que buscan el mero entretenimiento del espectador, las que pretenden conmoverle mediante tramas cotidianas, y las que se limitan a contar historias que, por el bien de la humanidad, deben conocerse. “Oppenheimer” es, sin duda, de estas últimas. Y no tiene nada de malo.

La última obra de Nolan no decepciona, pero dista bastante de ser esa obra maestra que nos llevan vendiendo desde hace meses y que, supuestamente, te hacía salir del cine conmocionado. Falla en algunos aspectos que no se puede permitir una película que aspira a ese calificativo. De todas formas, tampoco es culpa suya. Vivimos en una era en la que los grandes estudios se preocupan más de la taquilla que de lo que cuentan sus películas. Por lo que es normal que el público (bombardeado por el marketing) tenga la necesidad de ver en el último estreno lo mejor de la carrera del director de turno.

En este caso, puede que eso sí que se haya cumplido. “Oppenheimer” se aleja bastante de aquellos laberintos mentales tan pretenciosos como gratuitos que nos encontrábamos en “Tenet” o “Inception”. Aquí, simplemente, nos limitamos a conocer la vida del creador del arma más temible del siglo XX. Ni rastro de los líos ni de las chuminadas espacio-temporales que tanto le gustan a su director. El británico centra todo su potencial en hablarnos del sufrimiento de ese científico tan complejo que fue Robert Oppenheimer. Es sin renunciar a su esencia, la menos Nolan de todas sus películas. Y justo por eso, creo que se encuentra entre sus tres mejores trabajos.

Sin embargo, por mucho que los más exagerados digan lo contrario, no es nada que el cine no haya visto antes. La cinta te atrapa y hace que, a pesar de sus tres horas de duración, quieras seguir siendo testigo de todo lo que sucede. No obstante, se echa en falta el desarrollo de algunos personajes. En ese aspecto, Nolan ha querido abarcar más de lo que podía.

Por otro lado, la física, la mecánica cuántica y la gran cantidad de personas mencionadas a lo largo de la trama, provoca que, en ciertos momentos importantes, el espectador se pierda ciertos matices que a la larga pueden hacerle perder el hilo. Aunque si hay alguien al que no se puede culpar de ello, es a Cillian Murphy. Habrá que esperar a que Di Caprio y Phoenix entren en escena con sus respectivos films en los próximos meses, pero que el irlandés es un firme candidato al Oscar es un hecho. Su interpretación es tan buena, que la próxima vez que le vea no se si pensaré en Tommy Shelby o en Robert Oppenheimer.

La película no es perfecta, pero llego a la conclusión de que no ese el objetivo que persigue. Sus intenciones van más allá de ser una obra maestra y creo que se trata de un film que debía de hacerse. Y es que “Oppenheimer” es, a grandes rasgos, un llamamiento a la cordura del ser humano. No creo que pretenda la perfección ni robarle el corazón al espectador, sino transmitirle un mensaje muy importante. El de entrar en razón para, entre todos, intentar borrar aquellas futuras guerras nucleares que con tanta facilidad aparecen en nuestro horizonte. Porque eso es lo que en su momento hizo Oppenheimer. Y con lo que, tras ciento ochenta minutos al lado suyo, deberíamos de quedarnos.

 

 

 

Foto de portada de fotogramas

 

 

Scroll al inicio
Ir al contenido