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EL PARTIDO EMPEZÓ, LA RADIO EMPEZÓ
EL PARTIDO EMPEZÓ, LA RADIO EMPEZÓ

EL PARTIDO EMPEZÓ, LA RADIO EMPEZÓ

Colocamos un alambre enlazándolo con la antena de aquel radio casete Sanyo, las intereferencias del 102.3 de la FM eran millones. Solo en un punto muy cercano a la ventana y sin apoyo posible aparecían las voces de los locutores de Ser Móstoles. Desde Caño Roto, en mi barrio de Carabanchel, era un imposible poder sintonizar aquella emisora en la que debutaría un jovencísimo proyecto de periodista.
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Colocamos un alambre enlazándolo con la antena de aquel radiocasete Sanyo, las intereferencias en el 102.3 de la FM eran millones. Solo en un punto muy cercano a la ventana y sin apoyo posible aparecían las voces de los locutores de Ser Móstoles. Desde Caño Roto, en mi barrio de Carabanchel, era un imposible poder sintonizar aquella emisora en la que debutaría un jovencísimo proyecto de periodista. Aún con ese millón de interferencias Cándido y Joaquina introdujeron la cinta para poder grabar mi primera intervención en la radio en “la emisora del Sur de Madrid”.

Como no cobrábamos un duro nos daban los partidos más cercanos a nuestros domicilios y a mí me tocó el Román Valero, pero ¡ojo! Partido de la Jornada, Moscardó -Móstoles con la permanencia en juego. Lógicamente no me soltaron a la aventura, eso sería la semana siguiente, acompañé a un tipo grandote en físico y en bondad, divertido, ingenioso, amable y dotado para enseñar como pocas personas he conocido en mi vida. Pedro Pablo García May me ofreció los mejores consejos que me han dado en estos más de veinticinco años de radio. Preparar el ITAME, “cocodrilos” negros y rojos, emisión y retorno, en Usera era fácil porque había clavijas, poco después descubriría que con cables pelados era más difícil. “Madrid, aquí Usera cuando podáis me pincháis con Móstoles”, otra de las frases míticas que repetiría un lustro. Bendita Remedios al otro lado de los cables “Qué pasa cabrones, ya estáis preparados, os pongo en antena”, antes por supuesto todo tipo de piropazos entre los veteranos y la periodista que también era técnico. Éramos de todo.

Caminé oliendo a bocata de panceta hacia los vestuarios del Román Valero en busca de las alineaciones; “soy periodista de Ser Móstoles”, joder y lo he dicho del tirón, sin titubear y los delegados del Mosca y del Móstoles -Santiago, tantos partidos juntos- se lo han tragado. “Periodista”, esto es la bomba. Mi primer partido en la radio, sentado en la cabina, todavía sin el picoteo que se convirtió en mítico en los partidos del Mosca, auriculares puestos, onces iniciales… el estómago dando vueltas, el gusanillo haciendo diabluras, Pedro Pablo García May informando, comunicando, naturalizando una situación mágica para mí. Primera comunicación perfecta.Le miré, en mi cara vio todo lo que pasaba por mi mente y cuerpo, no hizo falta explicarle nada: “Ahora solo tienes que hacer lo que llevas escuchando toda la vida, ahora eres tú el que hablas, cuéntale a la gente lo que quiere saber. Da lo mismo que te han dado”. Y lo hice, mejor o peor, pero lo hice. El partido empezó, la radio empezó. El Mosca ganó por dos goles a uno al Móstoles.

Mi compañero narró, yo comenté siempre guiado por él y sus preguntas. Al despedirnos en la puerta del Román Valero recuerdo sus palabras: “Estas aprendiendo pero llegará el momento en el que tengas que decidir que tu trabajo vale dinero, será el momento en el que debas vivir de esto, nunca regales nuestra profesión”. En apenas unas horas mi compañero me enseñó a empezar, a cómo continuar, solo le faltó explicarme cuándo se termina esto. Lo único que no me contó Pedro Pablo García May fue cómo es el final.

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