Sorprendentemente sí pero El Fuenlabrada, colista de la liga, visitaba Alcobendas en busca de conseguir tres puntos obligados, más que necesarios en busca se subir posiciones. Necesitan la victoria como agua bendita para salir de los puestos de descenso. Enfrente, estaba el cuadro de Rubén Bullón que llega de cosechar un buen empate en Valladolid para empezar el año sumando al menos. No se deben de relajar porque los equipo que están en descenso empiezan a apretar.
El duelo arrancó con mucha intensidad desde el principio. Ambos pugnaban en cada lance de juego. Parecía una partida de ajedrez. Si un equipo rival tenía el balón, el otro presionaba arriba obligando a rifar, o al revés. El Rayo Alcobendas optaba por una presión en bloque alto para recuperar lo antes posible el balón cerca del área. Tanto que en antes de los primero cinco minutos ya vimos dos goles para cada equipo. Primero se adelantó el Fuenlabrada por medio de Mario Lindo. Tanto que igualó en la siguiente Enrique.
Los locales optaron intentaban achuchar al rival a la hora de sacar el balón jugado. También ponían la línea de la defensa muy adelantada, dejando muchos espacios atrás. Eso lo iban a aprovechar de nuevo el equipo del sur que encontró portería dos veces gracias a Mario. El primero fue con pase largo, batiendo al portero por debajo. El segundo fue tras rematar un balón medido por la derecha.
Con el paso de los minutos, el Rayo Alcobendas empezó a expandir su control sobre el juego en campo contrario, acumulando a jugadores en campo rival y recuperando rápido el esférico. Tuvo un acercamiento el equipo de casa por medio de un cabezazo de Christofer que se fue desviado.
Luego la tuvo de nuevo Enrique, pero se marchó directamente al pelo, luego en el rebote no pudo conectar bien el balón. Los locales intentaban hacer daño y acercarse al área rival con triangulaciones rápidas por las bandas, ya que por el centro estaba muy poblado. Estaba divertido el choque.
En la reanudación del choque, el equipo local había entrado mejor, con más intensidad y ganando las luchas de cada balón. De momento, el planteamiento le estaba saliendo a la perfección. La idea era clara: compactos atrás, apenas dejaban huecos libres mientras que el Fuenlabrada le costaba muchísimo inquietar al cuadro local.
El Rayo Alcobendas iba a poner picante en el marcador hasta el final gracias a un tanto de Jaime con un tiro ajustado al otro palo. Se ponía el partido muy interesante. Los dos entrenadores metían a jugadores frescos para que puedan revolucionar y decantar la balanza a su favor. Quedaba mucho aún.
El último tramo del choque iba ser de película de terror para ambos conjuntos. Empezando por el equipo del sur de Madrid que vieron como remontaban el marcador a falta de cuatro minutos gracias al doblete de Luis Nielfa, que acababa de salir al terreno de juego. Como es el fútbol. Cuando el Rayo ya relamía la victoria con una increíble remontada, el Fuenlabrada empataba en el último minuto con un gol de David Ortega. Apoteósico.


