Segundo partido consecutivo que visita el municipio madrileño un equipo que está en apuros y que necesita la victoria con agua bendita para alejarse de los puestos de descenso. Cada partido suyo es una final anticipada, y más antes equipos que juegan en la “misma liga” de ellos. Enfrente, estaba el cuadro de Rubén Bullón que llega de cosechar una valiosa victoria ante el Alcorcón en Santo Domingo para cosechar su primer encuentro ganado del año. No se deben de relajar porque los equipo que están en descenso empiezan a apretar.
El duelo arrancó con mucha intensidad desde el principio. Ambos pugnaban en cada lance de juego. Parecía una partida de ajedrez. Si un equipo rival tenía el balón, el otro presionaba arriba obligando a rifar, o al revés. El Rayo Alcobendas optaba por una presión en bloque alto para recuperar lo antes posible el balón cerca del área.
Los locales optaron intentaban achuchar al rival a la hora de sacar el balón jugado. También ponían la línea de la defensa muy adelantada, dejando muchos espacios atrás. Eso lo iban a aprovechar de nuevo el equipo extremeño que tuvieron la primera del choque con un remate de Alejandro que despejó la defensa.
Con el paso de los minutos, el Rayo Alcobendas empezó a expandir su control sobre el juego en campo contrario, acumulando a jugadores en campo rival y recuperando rápido el esférico. Tuvo respuesta del cuadro de casa y donde Hugo mando al larguero un potente disparo. David la tuvo tras un gran centro colgado por la derecha donde Gonzalo estaba cabalgando solo a sus anchas todo el encuentro.
Luego la tuvo de nuevo Enrique, pero se marchó directamente al pelo, luego en el rebote no pudo conectar bien el balón. Los locales intentaban hacer daño y acercarse al área rival con triangulaciones rápidas por las bandas, ya que por el centro estaba muy poblado. Estaba divertido el choque.
En la reanudación del choque, el equipo local había entrado mejor, con más intensidad y ganando las luchas de cada balón. De momento, el planteamiento La Cruz Villanovense le estaba saliendo a la perfección. La idea era clara: compactos atrás, apenas dejaban huecos libres, y recogidos atrás para que apenas puedan inquietarles.
El partido era un monólogo del Rayo Alcobendas, pero iba a haber como ponía el choque picante cuando el defensa David vio la roja directa por agarrar y derribar al delantero cuando se iba hacia la portería. El conjunto de Rubén Bullón se quedó con uno menos durante más de media hora de partido.
Pese a ello, el guion del choque no cambio en absoluto. Siguió dominando el cuadro local, llevando la batuta del balón. Es cierto, que con uno más las ayudas defensivas son más fáciles. Lo intentaron con los nuevos jugadores que entraron al terreno de juego, pero una defensa inquebrantable cortó todas sus oportunidades ante la desesperación de los jugadores que celebraba cada acción defensiva como si fuera un gol.


